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Mostrando las entradas de mayo, 2010

Trémulo.

Eres hierba que sana, que me purifica, eres lo que se mese con el viento y lo que le arranco a la maldad, eres mi esencia y la esencia misma de mí. Te inhalo toda para que sientas lo que yo siento por ti.
Me haces sentirme y salirme de mí, haces que me vea desde afuera y sonreírme, porque el cuerpo que llamo de mi propiedad, se queda desalmado se mira flácido y titubeante. Y me rio porque no hay manera de verme mas asquerosa y hermosa. Mi cuerpo que se queda sin espíritu, se contrae como cuando se acuesta con otro cuerpo y se funde en ese abrazo que más que natural parece violento y dañino. Como cuando intentas cerrar un frasco con una tapa equivocada y lo intentas con muchas ganas hasta que queda sellado a la fuerza. Como cuando ya has quedado satisfecho y sigues ingiriendo, sigues ingiriendo.
Me haces sentirme y salirme de mí, como para que sea yo verdadera y en esa verdad me desprecie y me ame al mismo tiempo. Haces que mis ojos se dilaten y se entristezcan, se tornen rojos y lloren …

doble espacio

Que las ganas de escribir cuando te pienso se me desbordan de mis alientos.

Que el cuadro camina en su lógica.

Que se te desprende la piel la caducidad de tu cuerpo.

Que el sorpréndete parecido con el mesero de aquel bar me hizo huir de ahí.

Que prefiero salir fuera de mí y explotar mi cabeza antes de torturarme con tu recuerdo.

Te tornaste en algo corroído.

Los fragmentos siguen en mi memoria, pero eres ya un recuerdo mal logrado.

No olvidare así como olvide ya tu nombre.

Que aunque llore sangre, si es que un día aprendo a llorar.

Lo que sea que eso signifique.

Nada, dije.

El frio me entra por la espalda y la pantalla no me ayuda a respirar. Los huesos se me hacen sal, la piel arena, los ojos fuego y las manos agua.
Mi cuerpo me parece asqueroso por ser cuerpo, solo yo misma me puedo despreciar, de los otros mejor me tomo un trago de su mezcal.
La luz negra, la sangre que se me escurre en el torso. La estorbosa pulsera que necesito cargar para no olvidarme de lo efímero.
Tres dientes de ajo, orégano y en paz.
No sentencio nada, ni mi cansancio, ni mi mente atrofiada por tanta podredumbre de fondo. Nada. NADA.

la noche es en tu cabello

No fue si no la presencia más etérea de mi experiencia absurda en el sentido estricto no de sensación si no de transferencia perdí ante la impaciencia y el desdén de alcanzar lo absoluto pero otra vez nos equivocamos tengo un lápiz y una hoja y no es suficiente es volátil lo dionisiaco fue pura vanidad pues todos huyen al amanecer me siento invadida y sólo es por el frio de las mañanas que indica lo más evidente y lo más increíble mis sabanas no tienen esencia están cubiertas de rubores y sueños despojados a golpes amanecer muerta todos los días hasta que ya no haya más que vivir se aun tengo esa posibilidad te desapareces en mis ojos y me parece casi soporífero las ganas de escribir no pretendo desequilibrar nada pues yo perdí equilibro todo mientras mi olor se fue contigo