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Mostrando las entradas de julio, 2011

Yo.

Yo también quiero que mi psicólogo se muera y yo vivir loca, pero vivir.
Son cosas que uno piensa y piensa pero no se salen de la cabeza, ni con madrazos bien dados. Mi brazo izquierdo es inútil y desesperante, como yo a veces lo soy, pero habría que preguntarle al derecho que siempre a golpes se desquita, solito se va hinchando y deshinchando, porque ese es su único trabajo. Mi mano ya no escribe tanto, así que se va quedando sin más que hacer, mas que golpear la parte mas dura de la pared.
Puras cosas intensas conmigo, porque conmigo así tiene que ser. Uno se tiene que elegir primero a si mimo, si no nadie nos va a querer; por mi parte no quiero que nadie me quiera, quiero que me quieran toda yo y eso como no se puede, mejor que se vayan a otro lugar. Lejos, lo más lejos que el mundo les de para irse. Igual siempre se van, no es reproche lo que digo, sólo una cuestión aclaratoria, nada poseo que no sea mío y lo mío ya se fue mucho tiempo atrás.
No me doy crédito por nada, ni por lo que…

No, estoy hablando de ti.

Soy una aburrida, me atrofio el cerebro para no pensar tanto, pero soy tan controversial que me sale al revés lo que deseo hacer.
Sé de qué palabras hablo, pero las palabras no saben a mi, ni a nada, saben a cosa insípida, gris, lejos. Y no voy a ceder ante ti, ante tu estúpida sonrisa irónica que te delata y me embrutece. No voy a ceder ni un solo momento, porque caería tan profundo y en las espinas; que flojera me da la vista gorda y el espacio inundado.
No voy a extrañarte porque no quiero nublarme la vista, quedarme ciega ante algo que no veré nunca, que veré de lejos, que estará enfrente de mi tantas veces; mejor te voy a representar en el absoluto silencio.
Mírame, hablo de ti, de mi, de ellos, de aquellos, de los míos mas que nada, porque hay varios, variados, sola yo y ella que no puede hablar por mi la muy pendeja. Míranos, para qué tanto hablar y hablar, escuchar y escuchar, si yo sólo quiero mirar y mirar, como Sabines hizo, pues tampoco él ni una puta podía. Y menos puedo cua…

Le escribí mi amor al sueño.

No sé, me tengo que enamorar de ti. De ellos, de todos. De ti, como ellos, como algunos otros. De ti con tu piel blanca, solida, brillante y sencilla. De ti, ojos grandes, figura cuadrada y encerrada en si misma. Me tengo que dejar seducir por tu cabello, tu mirada, tu cuerpo. Ser sincera, siempre, decirlo, nunca.
He hablado con el silencio, con el ruido, con la bestialidad de tu boca rojisa, con la ternura de tu vista distante que no me mira y me mira.
Por qué? No sé. Pero estas ahí en mi sueños, como un suspiro, vienes, te vas y me dejas con una sola sensación, como todos y ellos, de vacio.
Yo que puedo pedir mas que condolencias, porque no creo nada y a todos les creo, incluso a ti que cenas pesado, que te acuestas y no duermes y duermes pero te insulta todos los días el sueño.
No sé, me tengo que enamorar, de quien sea, de quien me mire de lejos y entienda.
Con que simples y erradas palabras me dirijo a un mundo que sólo en mi mente se queda; apareces ahí, en un beso que siento en medi…