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Mostrando las entradas de enero, 2014

Tenía mucho sin mirarme desde afuera.

Como aquel fragmento de esos libros viejos, donde explican a detalle cerrado que lo vacío es para llenarse y que por lo tanto debe permanecer vacío para poder inundarse. Lo que no dicen y me encanta esta parte, es que deberás aprender del desapego para poder vaciarte tantas veces sea posible, hasta que encuentres ese vacío correcto. Hay gente que vivirá llenado sus vacíos todas sus vidas. Es fácil confundir, uno piensa en vacío y pensara en algo que hay dentro de sí mismos, otros verán con miedo aquello que no puede ser nunca llenado, temerán que si no está lleno no es útil. Veré mis manos muchas veces, siempre atino a decir que están vacías, que no hay nada en ellas, sobre todo poesía. No hay letras, no hay pasiones, no hay ambiciones, ni futuros, ni pasados, a veces hay presentes pero igual se me resbalan en las tonalidades de piel rojizas, rosas, cafés, amarillas. Atibórrate de los objetos, júntalos todos, colecciona amigos, clasifica conocidos, etiqueta trabajos y estatus sociale…