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Mostrando las entradas de julio, 2013

La extravagancia de existir en nuestros días.

Pienso en doscientos años atrás, cuando escribir cartas para conocer a alguien era lo que rifaba. Supón que tienes una caligrafía estilo medieval en latín, pero entendible, era indudable que la tinta en sí fuera un privilegio, no fue sino por el desarrollo oriental de la maravilla negruzca y liquida que permitió el sueño de ver reflejados tus pensamientos en una tela delgada, llamada papel. Increíble que alguien más deseara ese contacto personal contigo y las letras tuyas. Quién sabe, pero no es que añore algo. El punto, es que hoy, como lo vivo a cada momento de mi relación de horas con este aparato (computadora), pienso que esta relación se intensifica de una manera tan grave y desastrosa en todos los demás también, por ejemplo, el contenido de una máquina que perdí hace unos años me dolió no tenerlo; veo esta 'necesidad' en todos al determinar sus aparatos como un medio sensible y total para expresarse. Yo, aprendí del desapego y esas cosas son el mejor remedio para tumbar…