martes, 18 de octubre de 2016

Si te caigo mal, dimelo por favor :)


Nunca he entendido los códigos éticos que se establecen alrededor de la amistad. Por ejemplo qué no se puede y lo qué sí se puede hacer. Lo digo porque constantemente pierdo amistades o gano menosprecios, supongo que yo soy el común denominador. Es decir, la que se equivoca en estas peripecias que le corresponden a la relación con los otros, soy yo y lo reconozco para mejorar y transformar lo que me parece nocivo, en mí y en los demás que me rodean.
Sabrán, los que me consideran o conocen, que mi sinceridad es mi arma más fuerte y que cuando la uso es para decir verdad.  A pocos les gusta el confrontarse en directo, las palabras honestas y que no están del lado de su pensar o sentir. Pero también tenemos la oportunidad de no estar de acuerdo con nuestras amistades aunque represente un retraso en la relación. Para mi significa la oportunidad de siempre estar re planteando esos códigos, porque no son permanentes ni únicos para todos, en mi caso tengo definiciones bien contrarias de lo que representa la lealtad, la confianza o el apoyo.
Claro, si me ofendes con actitudes o palabras no me lo tomo a la ligera porque te conozco y pretendo entenderte, pero si tú no te explicas o no intentas comunicarme o siquiera transmitirme tus emociones jamás lograre entender porque hiciste o realizaste aquello. Por el contrario porque te conozco puedo adivinar tus movimientos, saberte en una situación y tu reacción. Sabiendo esto, cómo puedo quedarme callada ante tus acciones erráticas que te dañan y te provocan malestares. Cómo puedes pedirme que te trate de manera positiva cuando miró  lo que le haces a los demás de forma grosera y poco razonada. Denigras la relación que quise, tuve o pude tener contigo y te tengo poca o nula confianza, te compadezco porque pienso que no puedes acceder a una inteligencia emocional, y me das lástima porque así vivirás el resto de tus días: Atorado en tus errores y placeres que se agotaran rápido; por quedar bien con alguien, porque no es permanente, no es sincero, no es amistad.
Personas separatistas, exclusivas o que se cotizan, las repudio, me cuesta trabajo tratarlas con dignidad y no me importa decirles dos o tres cosas acerca de su comportamiento. No se equivoquen aquí la que menos ética tiene soy yo y por lo mismo tengo la autoridad de afirmar que te equivocas, porque yo me he equivocado, ninguna cabeza piensa por otra, pero la tuya no anda pensando, solo reacciona como animal de instinto precario. Y lo peor es que los demás ven y se quedan callados, te permiten tus conductas de niño de quince años, te aceptan tus manipulaciones y conspiran contigo por morbosos o poco lucidos. Eso no es amistad, son personas que no comprenden el valor de los otros, y a eso se le llama personas hechas de basura.
Solo te voy a decir tres cosas, como bruja que soy:
Sí tú lo haces, te lo harán.
Si tú no lo dices, alguien más lo dirá.
Sí te equivocas, consecuencias habrá.

domingo, 25 de septiembre de 2016

Ya mero.

Conocí a parte de mi familia, se murió el hermano de un amigo, descompuse mi refrigerador y se dañó una pieza de mi carro, más el trabajo, mi novio, mi room mate, mi gata y mi vida. Todo solamente en el transcurso de una semana.
De repente no tengo tiempo de pensar por que me ocupo en tantas cosas, y cuando me detengo ya no sé en qué marcha voy. No creo que este mal, simplemente la vida sucede. Incluso es extraño pensarlo ahora como si no fuese posible dedicar unos minutos a pensarse.
Cada día me vuelvo más sensible ante estas situaciones existenciales, como si me estuviera preparando para algo. Me afecta, no lo que se piensa de mí, si no de como poco a poco disminuyen aquellos que te toman la importancia para pensar en ti. Quiero ser mejor persona para mí misma y que esto se vea reflejado en aquellos que me interesan, no me importan los demás que tampoco se preocupan por mí, es una pérdida de tiempo.
Ya no hay momento para pensarse, cuando se ha crecido, o cambiado, o dolido, o transformado. Mi gata esta acostada sobre mis piernas, las acomodo de tal forma que siempre permanezco incomoda sin darme cuenta, antes la gata cabía con una regularidad y ahora se desborda; cuando recién la encontramos no podía subirse a la cama por sí misma, así se sentirá con los hijos.
Siempre me encuentro cuando aparentemente estoy más extraviada en mi misma.

martes, 9 de agosto de 2016

Poder de la violencia.

En los últimos años he querido deshacer mis concepciones  femeninas de mi cuerpo. Precisamente en estos meses he experimentado cambios muy drásticos sobre la percepción que tengo del concepto de mujer, desde la formación de nuestros cromosomas, hasta la ideología interna. Es por ello que manifiesto mi pensar. Manifiesto que no soy feminista, soy una humana que solo tiene la posibilidad de escribir acerca de lo que yo he cambiado en mí para existir de manera coherente con mi pensar, porque tengo solamente hermanas de vida y no de sangre y me duelen sus circunstacias.
Dejando de lado la imposición biológica, los sistemas doctrinales o sociales y de la teoría femenina que se acrecienta con rabia, noto que existe una imposibilidad para lograr la disminución del estigma que se plasma en el personaje de lo femenino.
La violencia es la carencia más grande que impide a cualquier humanx su desarrollo y no es ésta basada en circunstancias externas, en el caso de la mujer es desde dentro de la mujer la que incrementa su propia marginación, por sus acciones y permisivas.
Primero lo hace afirmando las distinciones y proponiendo estas como formas de autogestión que solo admite el confronta miento con lo contrario, pero no admite la conformación de un sistema regulado por los mismos derechos entre hombre y mujer, si no que postula a la mujer como principal motor social, que si en todas las culturas esto es cierto, en la mexicana principalmente no funciona como radicalidad sino como burla al matriarcado que nunca ha impuesto su supremacía  si no que actúa de manera natural desde su punto de partida y función, si vanagloriamos su fluir más bien lo estamos impidiendo, como quien para tener agua en vez de dejar el río correr, arma una represa.
Segundo, la radicalidad es necesaria, pero de manera interna, transformar es necesario pero en como nos relacionamos entre sí, porque existe un agravio muy poderoso entre las hembras que es la envidia, celos, rumores e insultos, por considerar inferiores a otras mujeres y hablar de ellas como si se conociera su historia de vida desde el nacimiento. Uno de los errores más histriónicos.
Tercero y lo más peligroso: el hombre abusador. Permitimos que exista la fuerza varonil que nos ataca, que nos impide desprendernos de la mala conformación y percepción de nuestro cuerpo. El hombre abusador golpea con puño cerrado y mira con ojo desconfiado lo que le agrada y no le agrada de la mujer. Permitimos de una manera brutal que este hombre nos imponga su dominación con el abuso a veces físico, a veces emocional, a veces en pseudo amor. Y no hay hombre más abusador que al que justificamos, al que le buscamos respuesta a su comportamiento, al que amamos o al que le permitimos que vuelva a repetir su comportamiento abusivo, repetir tanto que va a violentar a tu hermana, amiga, prima, vecina, sobrina, tía, madre, abuela…
La violencia es la carencia más grande que impide a las humanas su desarrollo, la violencia que permite que suceda en sus acciones permisivas; sin embargo, hay una violencia que es necesaria y que se utiliza para detener los patrones de daño que cada humano posee en su interior: la violencia de cambio. Esta es efectiva y radical, la violencia de cambio desde una misma, desde las entrañas que ya no permite el abuso, los golpes, la mala lengua, el maltrato emocional, la apariencia física estereotipada.
Violéntate pero tus ideas y percepciones, desde tu propia medida, cambio y naturaleza. No violentes a las otras y no permitas la violencia del hombre abusador contra ti.

https://www.youtube.com/playlist?list=PLxHyIoycLg8w3M9qci17ntcLnw9WiMPeU


miércoles, 27 de julio de 2016

Normalidad.

En la vida he tenido en muchas ocasiones la sensación de que algo cambia. De que algo no me toco a mi como le toco a los demás. Esa sensación me persigue, no tengo padres normales, ni ellos tuvieron una infancia normal. A mi mamá le asustaban mis ideas y mis cuadernos llenos de escritos sobre la tristeza y negra existencia, algo que para una niña no era normal, no me toco experimentar la sexualidad como a los demás, no tuve novios normales como los demás, no tuve amigas normales, no me gusta la música normal, no tuve graduaciones normales y no estudie en la universidad algo normal.
Normal como el parámetro genérico que posee el cumulo de personas que llamamos sociedad. Ahora entiendo que no necesitaba que nada fuera normal.
Ahora noto que el mundo siempre cambia, las ideas y el humano que las construye. Me alegro de que no sea normal mi cabeza, ni mis ideas, porque veo a la gente normal y me atemoriza tanta idiotez a lo que le llaman ser normal.
No quiero hijos, ni casarme y no quiero que mi vida como mujer se sienta realizada por ninguna de estas cosas. Esos parámetros que piensan los otros que construyen para fundamentar su vida coherentemente me parecen absurdos. Muchos me dicen, si te entiendo yo tampoco soy normal. Pero luego van y hacen todo eso que parece normal, incluso lo desean interiormente y se realizan haciéndolo. 
El otro día a penas sentí esta idea que describo, cuando alguien miró un cassette en mi carro y se asombró de que lo usara o si quiera lo tuviera. También veo a personas que siguen temiéndole a la homosexualidad, o que un hombre exprese sus emociones, o que una mujer sea un buen conductor. Pero el mundo cambia y las ideas humanas también.

lunes, 20 de junio de 2016

Neoliberalcapitalistaglobalizado.

Es historia, es novela, es poesía y es la verdad. El mundo no rueda al lado de nuestra preferencia, ni se detiene a placer humano. La contingencia del devenir es sencilla: inicia y se apaga para iniciar de nuevo.
La destrucción puede ser uno o el primero de los pasos, es natural no es violencia, ni es lucha, es devenir. Deviene con otros conceptos, porque los de libertad, justicia o derecho ya no sirven, se extinguieron en el primer momento en que hubo hambre, balazos y tristeza.
Estamos ciegos; es mi última respuesta, vemos pero no observamos, nos niega maya, nos niega la virtualidad, nos niega la egolatría. Todo cuanto se mira, no se ve. Estamos apagados, somos humanos de lodo, que se mueven a duras penas, que tienen la cabeza hueca, que ladran y gritan en vez de pensar, de ver.
Hay poder en la violencia que demanda otras posibilidades, tiene que ser así a la fuerza. Lo mismo que cuando el pájaro rompe el huevo, o cuando la vagina se desgarra para procrear, eso es la vida, violencia.
Hay que romper el huevo y la vagina para poder apagarnos e iniciar, hasta que vuelva a pasar y tengamos que romperlo todo, para apagarnos e iniciar.