viernes, 20 de abril de 2018


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Los pasajes pasados
en el silencio,
que en instantes entiendo
en momentos,
lo siento por dentro.
La existencia es una,
lo veo y no puedo,
uedo ciega, soy quien escribe,
es alguien más,
dice lo que siento,
explica mi realidad;
no soy, ¿será?
Cesara la vida
pero no la marea, ni el mar,
terminará el tiempo
pero la sucesión acontecerá,
la experiencia en el instante
cesara.
El alma vieja
se cansa con facilidad


lunes, 12 de marzo de 2018
Causa si


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Por fin, no he dejado de escribir en todo el año, para mí ha sido un logro mínimo en este primer trimestre, eso y continuar leyendo a pesar de cualquier humor o situación a mi alrededor, es verdad que ahí encuentro la claridad y forma de desembrollar todo lo que mi mente logra transcender. Escribo en todos lados, me di cuenta que tengo una libreta para todo.
Ahora la vida parece una narración en la que yo le doy forma y organización cada que reviso las ultimas hojas que escribí, hay lapsos aun que me hacen pensar que vivo dos realidades diferentes, lo puedo notar cada que alguien fallese, cada que mi papá me hace molestar o cuando alguien se molesta conmigo;  me doy cuenta que comencé a tomar té sin azúcar,  pase treinta días sobria en varios años por voluntad, no consumí ningún tipo de embriagante, no me pese, la vanidad no me llego tan lejos pero sé que si baje de peso por cómo me queda la ropa, quiero pensar también que como menos, no sé por qué cuestión.
Hay días en que considero innecesario todo, por ejemplo cuando un pendejo me dejo de hablar, me oponía la máxima, todos son pendejos, quería dudar pero no resulto. Termine hastiada, como generalmente terminan esas relaciones que no tenían principio, así tampoco había una forma definitiva de terminar esa situación, escribí una carta enorme que jamás leerá.
La embriaguez después de esos treinta días todo lo borra. Es la vida así por sí misma, lo sé, lo comprendo muy bien, pero esa sensación de disociación no la dejo de sentir en el dolor ajeno a mí que traigo en la espalda, en una parte de la cabeza que siempre me duele desde que me acuerdo, o simplemente  la vista borrosa; me preguntan si quede bien después del ataque de nervios, la verdad que tampoco lo tengo definido. El carro nunca me dio contra tiempos que no fueran por el mantenimiento que era necesario y en esta ocasión por mi orgullo engrandecido tuve un accidente que no veo hora de terminar de arreglar. Lo bueno es que me gusta caminar. Lo peor es que aún me falta mucho que recorrer para llegar a comprender con más claridad, con más profundidad.


miércoles, 7 de febrero de 2018
Ruido retorno.


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Hoy entiendo que ese monologo se ha vuelto una incapacidad. Ya comienzo a encontrar la forma de darle sentido, cuando algo arrebata, no me confunde, es como si impidiera acelerar, darle impulso. Estoy empezando con un paso a eliminar el patrón, primero empiezo por depurar, sigo con el planear, aumento mi capacidad y habilidades para funcionar y el retorno, eterno. Ya son veintinueve años. Aún no sé qué se debe de poseer para ser un ser más completo y cómodo con su interior, pero también con lo que me rodea. En mis adentros tengo una pasión que se me desborda para querer decirte lo mucho que me importas, que me emocionan tus ideas, pero no sé en donde se eliminó esa habilidad de atender con más emoción la vida, pienso en que ese vacío nauseo, prematuro, no me deja. Incompleta siempre. Pero de verdad que intento con todas mis fuerzas, pues estoy convencida de que la vida acomoda, que no es una existencia que sea para no ser feliz, o lo que sea que eso signifique.
No me interesa compartirme con nadie, no me importa si sucederá eso de quedarme sola, pero tampoco se me hace una mala idea. Lo que quiero decir es que, aunque me esfuerce, aunque lo intente, al final sé que con pocos tendré un resultado exitoso, que mis deficiencias son mías y que le incomodan a los demás en la medida que estos mismos se lo permiten, tener esa comprensión es obvio que me  hace indeseable, poco adulante. Veo a pocos que me ven con ese cariño, unos a veces me incomodan porque  me ven pero no me observan. Voy a comprender mejor, sigo aprendiendo y entendiendo.


lunes, 29 de enero de 2018
Vacuidad


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He tenido voluntad y la suficiente resiliencia para vivir. No tengo nada de qué quejarme, no tengo  en mi memoria algo de que arrepentirme, me basta mucho las pocas amistades que tengo y el amor que he recibido de parejas con las que me he compartido.  Tengo una familia que ante todo me respeta y me aprecia, lo sé porque me lo demuestran, pero a veces no estoy presente, para nadie, ni para mí, es como una falta de algo que no termina de embonar.
Platicaba con mi otro yo, la sincronía en nuestras vidas es de ponerse a pensar si realmente somos dioses duales en busca de nuestra otra mitad, sentí ese proceso repetirse todas las veces, desde hace mucho tiempo que de verdad ha dejado de existir. No hay algo en lo que no tenga que batallar o que no me salga sin tener que ejercer fuerza y energía en el proceso, sea el trato con los demás o la vida cotidiana que se presenta como estrenándose la mala racha. Considero que por ello me encierro, busco la auto destrucción y no digo cosas que veo  en algunos es tan fácil que lo externen. Sé que mis palabras son navajas que incomodan, que hacen pensar cosas que no se quieren pensar, es lo que más aprecio de mí y es lo que más encuentra rechazo en los demás. Entiendo que los espacios virtuales nos permiten no dar la cara y que a su vez estimulan a no pensar, sino solo aparentar o generar información innecesaria, sigo sin comprender cómo las personas bajo ese estimulo pueden ser libres de reafirmarse, de considerarse importantes, de generar juicios de validez que no denotan ninguna importancia, lo que comprendo de ese mundo, para mí solo son tipos de programación numérica en un ordenador, materia inservible y al mismo tiempo nimia.
No me siento importante, ni especial. No existe ese estimulo en mí, ni cuando tuve parejas, ni a veces con amigos o personas cercanas a mí. No es falta de auto estima o auto reconocimiento, sé o puedo saber que lo que logro será por esa voluntad y capacidad que poseo como fuerza motriz que me lleva a conocer y aprender, que es lo único que me complementa. Sigue estado esa grieta, reprimiendo el pecho, invitando a cesar, parar el mundo y que deje de rodar.
Que necesitas para ser feliz, me pregunto y les pregunto a todos cada que tengo oportunidad. Y en serio que no necesito nada, no quiero poseer nada, no tengo deseo por nadie,  ni objeto. De sentir, no sentiría nada si por mi fuera y viviría feliz con una vida vacía, que solo me permita saber que estoy viva para disfrutar la experiencia de vivir en su pureza y no con todo el adorno oscuro de la falsas creencias, de la articulación de identidad, de la absurda posición en que nos ponemos dentro de una manada de individuos que fingen a toda costa interesarse por los demás.


domingo, 3 de diciembre de 2017
Espejo.


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“Los lugares nos quitan y nos dan su fuerza, pero cuando alguien logra vislumbrar su propio centro se convierte en lugar para sí mismo y para otros”.
-Chantal Maillard
Pensé, y  tarde casi seis meses en aprender estar conmigo misma, solo me reconocí equivocada. Siempre encontré en mi lo mejor que pude ser, suspendí esa sensación demasiado tiempo, y pienso ya no sentirme culpable al respecto, a nadie le debo nada, no tengo ningún remordimiento. Lo escribo para que como hechizo se cumpla hasta derretírseme la palabra. La otra parte me costó más del año, fue más difícil, es cierto que construía mi sanación y lo más sano fue terminar la aniquilación para solo sentir, si no sentir para comprender la destrucción.  Nada me causara daño, es una sentencia de muerte.
Ya casi me quedo arriba, siempre pienso en lo más dentro, pero en el casi está el hilo que sigo tejiendo. La otredad ya no se asoma como vértigo, ya casi llego al centro. Un palpitar, un pestañeo. Pero debo de sentir, saberme con la existencia. Otra vez y todas las veces el ruido es el retorno, ‘es mi sed que esta tan loca’.
Somos espejos.


martes, 7 de noviembre de 2017
Ya casi soy yo.


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¡oh dicha de entender, mayor que la de imaginar o la de sentir! - "La escritura de dios."

Siempre volvió a la hoja en blanco, le aconteció y se formó palabra. En mí no acontece nada, no vuelvo, ni nada. Vacío, ya se vació. Perdido, todo lo reunido, se nos alejó. Fue quizás mejor. Eso nostálgico, decir, adiós.


Si extraño, parece irreconocible, como sombra perpetua. Ya no recuerdo tan bien la sonrisa. Ya no está. Sí, dejo, esa es la paz, fluir, vivir y dejarse morir. Todos los proverbios en infinitivo sobrevenido. Sabe, si solo el algo entiendo. Todo me parece ridículo, perecen las cosas, las cosas no piensan.


Y toda esa sabiduría para qué, nada es permanente, todo cambia, nada permanece, la sentencia máxima de la vida sin sentido. Sentido ocurrente, palpitante, sediento aún, de no sé qué cosa, que no piensa que perece.


Ya carecen las formas de latido, solo son, no son. Perecen como el dolor, como el finito vacío. Con el frio viene la calma, el fuego interno florece y sopla y explota, se hace así mismo. Deviene y se diversifica.


Un ya casi constante, de no volver a ningún lugar.
 



miércoles, 11 de octubre de 2017
pura manía


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Pensaba que las cosas inevitables no existían, que todo es premeditado y que cada acción es una decisión. Pensaba así porque pensaba todo seguro o completo, pero era una apariencia. La verdad es que nada ha estado completo desde hace mucho tiempo y que la apariencia sostenibleen realidad era rechazaba inconscientemente, precisamente por ese acto inevitable de ser.
Eso produjo en la práctica, una dialéctica de la cual me pretendo liberar, no solo por mí, he notado que estamos padeciendo de otras formas de interacción, nuestro apetito por la vida regulada por la sociedad determinista no es complaciente, las modificaciones a esas estratos ya son notorias, la tendencia de la desintegración familiar normalizada, por ejemplo, entre otras situaciones como la diversidad consiente aceptada de la orientación sexual. Este doble sentido de las cosas, que moralmente son aceptadas pero que internamente en los individuos son contradictorias: monogamia y reproducción, life style.
Me siento ridícula, estúpida, y loca, casi pasa eso de quedarme arriba. MI cabeza comprende perfectamente la situación, pero la sensación no la logro descifrar, entiendo que la insatisfacción. Quise darle sentido a eso que se esperaba de mí y que en la última figura limitada a mi lado podría, en apariencia, sostener.
Pensaba que la decisión era mía, que podía controlar la dimensión de la otredad a mi alrededor, desconcierto cuando se disminuye esa densidad sin que lo premeditara como opción. Las posibilidad ya no era ser compartiéndose.
Hay momentos en que la sensación puede más que mi inteligencia, son días en que me detesto porque no siento la ausencia o deseo la presencia, me niego, sostengo que no se puede anular a una persona, pues siempre he cargado a todos entre los hilos de mi ser, esa es la hebra que sostiene toda la estructura, toda la apariencia. No puedes quitar un hilo porque se desborda. Pensaba esa era la trascendencia de la otredad, que nos componía al observarnos en ella.

S; sin nombre
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SONIA LÓPEZ
28 años
escribir y fotografiar
dormir y vivir...

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