martes, 9 de agosto de 2016

Poder de la violencia.

En los últimos años he querido deshacer mis concepciones  femeninas de mi cuerpo. Precisamente en estos meses he experimentado cambios muy drásticos sobre la percepción que tengo del concepto de mujer, desde la formación de nuestros cromosomas, hasta la ideología interna. Es por ello que manifiesto mi pensar. Manifiesto que no soy feminista, soy una humana que solo tiene la posibilidad de escribir acerca de lo que yo he cambiado en mí para existir de manera coherente con mi pensar, porque tengo solamente hermanas de vida y no de sangre y me duelen sus circunstacias.
Dejando de lado la imposición biológica, los sistemas doctrinales o sociales y de la teoría femenina que se acrecienta con rabia, noto que existe una imposibilidad para lograr la disminución del estigma que se plasma en el personaje de lo femenino.
La violencia es la carencia más grande que impide a cualquier humanx su desarrollo y no es ésta basada en circunstancias externas, en el caso de la mujer es desde dentro de la mujer la que incrementa su propia marginación, por sus acciones y permisivas.
Primero lo hace afirmando las distinciones y proponiendo estas como formas de autogestión que solo admite el confronta miento con lo contrario, pero no admite la conformación de un sistema regulado por los mismos derechos entre hombre y mujer, si no que postula a la mujer como principal motor social, que si en todas las culturas esto es cierto, en la mexicana principalmente no funciona como radicalidad sino como burla al matriarcado que nunca ha impuesto su supremacía  si no que actúa de manera natural desde su punto de partida y función, si vanagloriamos su fluir más bien lo estamos impidiendo, como quien para tener agua en vez de dejar el río correr, arma una represa.
Segundo, la radicalidad es necesaria, pero de manera interna, transformar es necesario pero en como nos relacionamos entre sí, porque existe un agravio muy poderoso entre las hembras que es la envidia, celos, rumores e insultos, por considerar inferiores a otras mujeres y hablar de ellas como si se conociera su historia de vida desde el nacimiento. Uno de los errores más histriónicos.
Tercero y lo más peligroso: el hombre abusador. Permitimos que exista la fuerza varonil que nos ataca, que nos impide desprendernos de la mala conformación y percepción de nuestro cuerpo. El hombre abusador golpea con puño cerrado y mira con ojo desconfiado lo que le agrada y no le agrada de la mujer. Permitimos de una manera brutal que este hombre nos imponga su dominación con el abuso a veces físico, a veces emocional, a veces en pseudo amor. Y no hay hombre más abusador que al que justificamos, al que le buscamos respuesta a su comportamiento, al que amamos o al que le permitimos que vuelva a repetir su comportamiento abusivo, repetir tanto que va a violentar a tu hermana, amiga, prima, vecina, sobrina, tía, madre, abuela…
La violencia es la carencia más grande que impide a las humanas su desarrollo, la violencia que permite que suceda en sus acciones permisivas; sin embargo, hay una violencia que es necesaria y que se utiliza para detener los patrones de daño que cada humano posee en su interior: la violencia de cambio. Esta es efectiva y radical, la violencia de cambio desde una misma, desde las entrañas que ya no permite el abuso, los golpes, la mala lengua, el maltrato emocional, la apariencia física estereotipada.
Violéntate pero tus ideas y percepciones, desde tu propia medida, cambio y naturaleza. No violentes a las otras y no permitas la violencia del hombre abusador contra ti.

https://www.youtube.com/playlist?list=PLxHyIoycLg8w3M9qci17ntcLnw9WiMPeU


miércoles, 27 de julio de 2016

Normalidad.

En la vida he tenido en muchas ocasiones la sensación de que algo cambia. De que algo no me toco a mi como le toco a los demás. Esa sensación me persigue, no tengo padres normales, ni ellos tuvieron una infancia normal. A mi mamá le asustaban mis ideas y mis cuadernos llenos de escritos sobre la tristeza y negra existencia, algo que para una niña no era normal, no me toco experimentar la sexualidad como a los demás, no tuve novios normales como los demás, no tuve amigas normales, no me gusta la música normal, no tuve graduaciones normales y no estudie en la universidad algo normal.
Normal como el parámetro genérico que posee el cumulo de personas que llamamos sociedad. Ahora entiendo que no necesitaba que nada fuera normal.
Ahora noto que el mundo siempre cambia, las ideas y el humano que las construye. Me alegro de que no sea normal mi cabeza, ni mis ideas, porque veo a la gente normal y me atemoriza tanta idiotez a lo que le llaman ser normal.
No quiero hijos, ni casarme y no quiero que mi vida como mujer se sienta realizada por ninguna de estas cosas. Esos parámetros que piensan los otros que construyen para fundamentar su vida coherentemente me parecen absurdos. Muchos me dicen, si te entiendo yo tampoco soy normal. Pero luego van y hacen todo eso que parece normal, incluso lo desean interiormente y se realizan haciéndolo. 
El otro día a penas sentí esta idea que describo, cuando alguien miró un cassette en mi carro y se asombró de que lo usara o si quiera lo tuviera. También veo a personas que siguen temiéndole a la homosexualidad, o que un hombre exprese sus emociones, o que una mujer sea un buen conductor. Pero el mundo cambia y las ideas humanas también.

lunes, 20 de junio de 2016

Neoliberalcapitalistaglobalizado.

Es historia, es novela, es poesía y es la verdad. El mundo no rueda al lado de nuestra preferencia, ni se detiene a placer humano. La contingencia del devenir es sencilla: inicia y se apaga para iniciar de nuevo.
La destrucción puede ser uno o el primero de los pasos, es natural no es violencia, ni es lucha, es devenir. Deviene con otros conceptos, porque los de libertad, justicia o derecho ya no sirven, se extinguieron en el primer momento en que hubo hambre, balazos y tristeza.
Estamos ciegos; es mi última respuesta, vemos pero no observamos, nos niega maya, nos niega la virtualidad, nos niega la egolatría. Todo cuanto se mira, no se ve. Estamos apagados, somos humanos de lodo, que se mueven a duras penas, que tienen la cabeza hueca, que ladran y gritan en vez de pensar, de ver.
Hay poder en la violencia que demanda otras posibilidades, tiene que ser así a la fuerza. Lo mismo que cuando el pájaro rompe el huevo, o cuando la vagina se desgarra para procrear, eso es la vida, violencia.
Hay que romper el huevo y la vagina para poder apagarnos e iniciar, hasta que vuelva a pasar y tengamos que romperlo todo, para apagarnos e iniciar.

jueves, 9 de junio de 2016

reafirmación de la nada.

Si lo recapacitas con cuidado, puedes volver a vivir las cosas mil y un veces, hasta más, como lo desees. Pero las personas, oscuramente le llama memoria. Como si algo se guardara, se depositara en un lugar para no volver a utilizarlo.
Le llamamos tiempo a la sensación de recordar y pensar que no se vive lo que se sabe cómo suyo – el recuerdo-. Luego reaparece una presencia corpórea que llamamos presente, como si efectuase un pequeño subrayado sobre una hoja en blanco, aparecerá algo en la hoja en blanco aunque nadie haya escrito nada, no es eso presencia.
Es un mal estar, como de salud, pero mental, de conciencia. La perpetua vela, nunca se apaga. Pero el fuego solo crece y decrece, como la sístole o diástole, el corazón siempre se detiene, si no, no vive. La pausa es un silencio en términos armónicos, y el silencio no es más que la reafirmación de la nada.
Qué cosa no se oye, dirás, aún el árbol tiene un sonido, de árbol, lo estas oyendo ahora mismo, y piensas que es solo un recuerdo aunque lo estés oyendo en ti y todo lo tuyo.
Veo la caja y ahí no suena nada, más que el recuerdo de tocarla y una sensación característica del cartón. Todo, en apariencia, no fuera. Sin embargo, están las cosas ahí, dirás.
No son ni están, las recuerdas, creas una imagen de la palabra cartón y la asociadas con la imagen de la caja cuadrada, dirán. Mira, sabrás que las cosas por si mismas son, solas, puedo notarlas, o no, son autónomas de mí, no las creo yo, se crean a sí mismas, como todo lo que existe y si decidieran no ser, pues no las verías.
Entonces, ver es lo que importa; verte a ti mismo, sí. Otra cosa no puede ser porque las cosas cuando las ves imploran, sabes que es un color, sabes que es una forma, pero no sabes qué es la caja, si la ves, si recapacitas con cuidado.

martes, 31 de mayo de 2016

Me van a secuestrar un día.

Parece que hace más de un año he estado dándole raite a las personas.
Piensas en la palabra, es como un modismo, barbarismo, regionalismo muy de frontera. Ride, paseo, dice google traductor. Seguramente me iría más lejos con la etimología pero hasta ahí, se entiende: aventón a la raza.
Les pido la cantidad que considero necesaria para una cooperación voluntaria. Son ochenta pesos que multiplicado por tres personas, logro recuperar el costo de gasolina que invierto en el carro para realizar un viaje de dos horas. Todos vamos al mismo destino y coincidimos pre meritadamente.
El arreglo es sencillo, un día, una hora y si quieres platicar está bien, porque en realidad si fuera sola iría pensando el mismo tipo de cosas, con otros solo lo tengo que hacer en voz alta y a veces las personas no son desagradables. En los términos del agrado para mí, está cabrón. Solo son dos horas pienso, a lo mejor no me toca un idiota completo, por lo demás todos estamos raros. Confiamos mutuamente en el otro para no ser idiotas que viajan por dos horas juntos.
Con solo unos cuantos viajeros frecuente, he tenido la oportunidad de charlar por segunda o tercera ocasión con pocos, pero siempre son distintos, siempre. No me ha tocado en realidad ninguno repetido. Es general, las personas son genéricas, se inventan su rollo, se lo creen, amplían su criterio solo en medidas ya dadas, no se crean o inventan otra fórmula de existencia, y yo ahí de pendeja ayudando a que lleguen a su destino.
Total, la vida está bien tremenda, cada vez me sorprende más y me deja más callada ante las cosas, estoy empezando ver el vacío en todo.
Ya perdí la cuenta, no sé cuándo comencé a hacer carpool, dar raite, aventones y lo demás. Me toca platicar y a veces no con las personas, quien sabe, nadie quiere molestar al otro, es un favor. La dinámica no es compleja y no me ha tocado ninguna mala experiencia. 
A ver si por no intentarlo tanto me pasa algo inesperado.