jueves, 19 de julio de 2018
Ruido, tiempo y vacío: el mismo discurso.


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I. Lo que no sé, lo que si sé, lo que me falta conocer:
Temo  ante mi ignorancia todo el tiempo, sobre todo en una de las áreas que me causa placer de existencia, la música. Conozco, se de muchos que son capaces de memorizar discografías, títulos y hasta sellos donde se presentan su diversificación de ruido, cronológicamente o históricamente en unión o concretamente momentos o procesos con influencias y contenidos particulares. No soy capaz de identificar ruidos concretos, destinarles un parámetro y juzgarlo, desde su composición hasta la forma en la que se transmite o sus contexto o trasfondo. No es que no lo reconozca o no me dé cuenta, es que a pesar de todo ello, ese conocimiento no me interesa, me causa duda justificar la construcción de una estructura porque termina siendo un conservadurismo lleno de moralidades o normas estéticas. En general todo ruido empiezo a disfrutarlo en los primeros cuatro segundos, si no me siento cómoda, lo desecho.
Para tomar este tipo de radicalidad pasaron varios momentos, para conformar mi forma de interpretar el ruido, el primero con las bandas y círculos de amigos metaleros que discutían el porqué de ciertas piezas, los integrantes de las bandas y porque en un supuesto, los interpretes hacían un trabajo magistral, o en la composición o en la ejecución, la apreciación de los grandes solos larguísimos, de lo aparatosa de una batería o de la estética de una guitarra; la técnica en cualquier arte siempre tendrá la base para la discusión y ser conservador, incluso en la música me provoca observar un figura de poder y querer ir en contra de ella. Este fue un primer hastío por reconocer la importancia de los protagonistas, los músicos, y no la música en sí. Claro, en un marco muy limitado con la siempre latente competencia de la música popular o de la en ese momento extravagante lujuria del reggaetón, “ese viejito”.
Previo a ello el punk ya había rosado mis mejillas con un pequeño aliento en la pubertad. Pero no tuvo impacto en mí hasta mucho después.
En un segundo momento, comencé a hacerme de un gusto muy variado, lleno de procesos melancólicos comenzado con el rock en español de finales de los ochenta y principios de los noventa, pero también tuve ruidos fuertes o contundentes, de mediados de los noventa con un nuevo estilo de metal con bajos más profundos y un hip-hop nueva ola después del rap de gánsteres, que bien partían desde una procedencia  de la mercadotecnia, me abrieron paso con una divergencia sin cronología ni sabor especifico, me deje llevar por esos primeros cuatro segundos, y cualquier ruido que despertara un interés, era debidamente indagado, oía, de ser posible, toda la discografía a la que podía acceder mediante el internet  (antes de SOPA) y decidía sin temor de ser juzgada, si deseaba fuera parte de mi bagaje. El problema siempre ha sido el mismo, jamás retengo nombres, fechas, solo reconozco sonidos que me agradan; cómo defino esto de mi preferencia, tampoco no lo sé.
Esta situación genero un tercer momento: No voy a discutir lo que no me gusta, lo que no conozco, entonces mejor aprendo todo lo que puedo y sigo escuchando sonidos nuevos, aunque no tenga con quien discutirlos o compartirlos, porque generalmente considero estos son procesos individuales, que te vacían para forman una parte de ti, sin embargo no son tu reflejo, ni quien eres en definitivo. Que sigue siendo una discusión que tengo interna, para mí siempre fue evidente en las personas el tipo de música que escuchaba por la forma en la que vestía, un día mi mejor amiga me dijo que no me vestía normal y que ella no podía distinguir ese rasgo de mí, mi expareja me dijo que era  “indie” y de alguna manera si comprendí la definición porque de hecho un tiempo procure esta música, sobre todo porque me pedían arreglar el html de las páginas de myspace de bandas de otras partes del país. Pero no me convencen, ni corroboro que las personas se puedan entender a los otros por la música que escuchan o el ruido que prefieren.
A lo largo de mis estudios profesionales y personales aprendí que: durante la época las primeras civilizaciones cada una tenía un sonido que los representaba a partir de sus formas estéticas íntimamente relacionadas con sus cosmogonías y obviamente con sus medios naturales, una vez que los procesos de mestizaje se dieron estos sonidos de igual forma tuvieron un sincretismo, en caso continental los mensajes de estos momentos quedaron grabados en las conexiones entre las primeras civilizaciones y sus procesos contextuales, por ejemplo en el jazz, la cumbia, las polkas, jarabes y la música tribal etc. [1]
Una vez que el mundo se moderniza con la electricidad [2] comienza un segundo proceso de formación creativa y estética, lo que se produjo como sacro durante la edad media, la edad moderna lo contradijo de mil formas, por ello el rock se satanizo en todos los tipos de religión monoteísta de mediados del siglo XX. –uno de los grandes alcances del ruido que pasamos a segundo término- Incluso se cuestionó quienes podía producir, interpretar o ser escuchados a partir de las condiciones y contradicciones sociales respectivas de la época histórica. –only White Man and shit- En este punto casi por finalizar la segunda década del siglo XXI, en que nos encontramos como estas nuevas formas, variadas, deformes, amorfas, podemos cuestionar las técnicas todavía, podemos hablar de música altamente metafísica como diría la Dra. Villapudua o podemos anticipar y decir que todo se ha producido y solo estamos en un eterno retorno de combinaciones posibles.
II. Lo que discuto:
Un día una amiga me afirmo algo relacionado con mi forma de vestir, no había caído en cuenta de la conexión entre la moda y vestimenta con la música, pero esta idea si era un referente, cuando era niña leí un libro donde hacen hincapié en como las formas de expresar la identidad se ejecutan con lo que tenemos próximo[3], incluso hace una recopilación breve e histórica de las modas como el punk y el surf para hablar de la individualidad al momento de elegir tus prendas [4]; el caso es que al decirme esto, cuestione para mi interior que tipo de ropa usaba y si esta manifestaba mis gustos. Discutía, como parte de mi formación musical con una cabeza melómana, biblioteca andante del punk y rock clásico entre sus géneros derivados, acerca de la etiqueta que se interpone entre el personaje y la música ejecutada, que se interpreta en el debería de una actitud, es decir el estereotipo de aquel que escucha cierto tipo de sonidos y se comporta, viste o incluso transmite ciertas emociones entorno a lo que los interpretes de las piezas quisieron manifestar o exponer con su música, el defendía, y yo decía que -¡a la verga con esa cura!.  Un gusto musical no me va a definir no va a definirnos como persona, al menos no concuerdo con que sea de una manera concreta o final. Pero es parte de ese mismo esquema que comento respecto a que no me importa si me define o no, me gusta la música que escucho sin necesidad a veces, no de identificación o por buscar una identidad, escucho cumbias rebajadas y no me visto como cholombian, o de cierta forma, a la Lila y su crush con Frida, también le gustan los Cadetes de Linares y Ramón Ayala, ejemplos solamente para verificar mi sentido de ridículo.
El ruido entonces independientemente si te define o no, a partir de lo que escuchas o decides que te identifique porque lo disfrutas,  solo se deriva de un sentido utilitario. Entonces, de nuevo caemos en la discusión de lo no-estético: te gusta porque es la moda, o porque es una imposición. No viene desde tú mera disposición ante ese sonido particular.
Es por ello para lo que escribo toda esta mierda y cuestiono: por qué tu figura se debe configurar ante ciertos roles o condicionamientos que se derivan de lo que se estructura, en este caso en torno a la música, su género o sus representantes (incluso lo que visten y su comportamiento), es darle un valor al interprete y no al sonido, al ruido.
El ruido no es un parámetro es un vacío donde todo está conectado, intensificado, nunca es suficiente, es dionisiaco[2], enfurece y sana en todos los mundos y tiempos, no será reducido a una etiqueta o una regla de comportamiento.
III. “El arte” y del discurso: Fake assshit
Y si realmente la música definiera una situación de ti [5], que podía atribuírsele a una persona que escucha música romántica y golpea a una mujer,  ¿son aplicables estas sentencias morales para cualquier género? Cuando mezclamos las normas de las técnicas y conservar una pureza de las piezas, con imperativos categóricos morales, afines a conductas y posiciones ideológicas, preservamos, conservamos estándares y parámetros que según mi entender en la naturaleza humana son siempre cambiantes, constantes y modificables.
No se puede ser juez y policía. Entiendo que entonces el contexto le pertenece a quienes participan en él, son acreedores de su formación y destrucción, sigo cuestionando si a partir de ese contexto y la propuesta significativa de ciertas tendencias musicales que representan ideologías y estructuras, podemos discutir características de género y/o de relaciones afectivas, de conductas contradictorias e ignorantes sin inventar una regla o una situación normalizada. Quién inventa estas leyes morales dentro de los espacios que compartimos, quiénes proponen la competencia deliberada de autoproclamarse defensores de una política o dictadura, por un gusto musical…
Solo porque escuchas cierto tipo de sonido, ruido, o género no tienes que seguir esa tendencia de querer  “hacer lo correcto”, porque sobre todo dentro del imposición de ciertas manifestaciones ideologías relacionas con su expresión musical, lo mínimo que debería ocurrir para aquellos que escuchan música relacionada con la contra cultura, la protesta, o por “ser música desalinizadora” es, proponer nuevas formas de relación que nos permiten, no para medir tu significancia dentro de ese gusto o género. Es un absurdo porque no es coherente porque rebasa más a la música y deja de tener validez si no es primero el ruido y luego tu puto drama porque no funciona tu vida y tu única opción es refugiarte en una tendencia, género o estructura que te determine.

[1."Pasos de Cumbia" serie documental de 10 capítulos. Es el viaje del músico chileno Cuti Aste que recorre África (Nigeria y Camerún) buscando los orígenes de la cumbia que trajeron los esclavos a Latinoamérica.]
[2. Hice un artículo acerca de la música como proceso dionisiaco en relación al texto de Nietzsche del Origen de la Tragedia, en donde Apolo, es el reflejo de la razón y todo aquello que es válido o verdadero y Dionisio es la representación del party y la delincuencia \m/]
[3. The Complete Costume history, Racinet Augusto, Tomo I y II. Explica el texto que la vestimenta se ha modificado a lo largo de la historia según los modos de producción de pasar de ser sociedades agrícolas a ser se segunda economía y a su vez terciara, a través del intercambio comercial, es decir de tipos de telas y materiales así como sus usos. Lo mismo sucede irreparablemente anexado el contexto musical, por ejemplo con la formas de las trompetas para ser útiles en cómbate y usables con los uniformes[5]]
[4.. “¡Por favor no te vistas de fontanero! O hijas, madres y tías en busca de su look”]
[5. Guía incompleta del Jazz de Rius]




martes, 12 de junio de 2018
Medio pinchiaño


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Últimamente no le hayo razón a la escritura. Pero sigo escribiendo. Casi todo lo que pienso, lo pienso como si lo estuviera escribiendo y no entiendo a quien le narro, a quien le escribo o para que considero plasmarlo en una hoja digital o incluso a veces en un cuaderno. La agenda me ha servido mucho para llenar esos vacíos, en donde es necesario para recordar escribir, como las fotografías que son muy pocas las que hago públicas.
El año pasado termine con una relación muy larga, en el transcurso de este año me voltee en mi carro sobre la vida rápida, me mordió un perro, empecé a llegar tarde a todos lados y aprendí a salir sola, conocí a nuevas personas y mi anime de nuevo a asumir que me gusta alguien. No se cómo sea para los demás pero para mí, fue como un año de suspensión y después desperté, como un largo sueño, no distinguía que era real.
No es al individuo que pretendo repetir si no la sensación calida de afecto que también aprendi a recibir y dar, supongo que es algo humano ese contacto y esa forma de compartirse que parece necesaria, aun no sé si es parte o sigue siendo una resaca de la circunstancia.
Cada experiencia m permite aprender y comprender, cada día sonrió mas, lloro más y soy más yo, asumo tal vez equivocadamente que aunque vaya peor la cosa mejor aprenderé a vivir.


martes, 29 de mayo de 2018
Pautas para relacionarse con los seres alternos.*


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Premisa: Me hago responsable de mis decisiones, de mis actos y sentimientos.
Siempre he dicho las cosas como las miro, las expreso con pocas personas y elijo con cuidado con quien externo en serio mis ideas; eso comparto con los otros, pues cuando los escucho me hace sentir que de igual manera se comparten. Es el único parámetro que tengo y es por ello que no se me ocurre la idea de que con quien intento compartir la vida, no me tenga algún grado de consideración; la estima supongo, tiene también sus matices.
Me parece absurdo, que pueda hablar alguien de todas las cosas con otro ser –alterno- y que realmente no se consideren como para conocerse, que nunca lean entre reglones, que no quieran adivinarse, o que en realidad las cosas de las se hablen en el proceso no tengan importancia.
Tal vez si, queda en un monologo, tal vez porque no me doy a entender o porque no se da esa comprensión. Muy irónico cuando de lo único que hablo es que somos espejos.
Mí reflejo es el siguiente: al invitarme a tenerte confianza, no puede ser solamente  unilateral. Tal vez sea algo que en mi exclusivo caso, es lo único que poseo que vale la pena y que ofrezco a los demás que pienso que también lo valen, cosa que en muchas ocasiones, fallo, no sé realmente a quien le otorgo esa confianza de expresarme libremente, de ser quien soy sin sentirme juzgada o atacada porque si mi memoria no me hace errar,  no he juzgado acusadoramente, en ningún momento a nadie, a pesar de la opinión seguramente mal fundamentada que pueda tener de la vida de alguien más, igual de invalida que la misma acción. Observo, sin embargo que esto no impide a los otros juzgarme solo en su medida, en su regla, siendo el tipo de conductas que me hacen sentir herida. Es como si no me conocieran, o no tuvieran idea de quién soy. Me ofende pasar experiencias con otros seres para darme cuenta que son genéricos. Comprendo aun así, que son parte de mi vida, esa es la importancia que les doy, lo crean o no; confíen en mi o no, intento lo más posible ser coherente con mis ideas y actos. No les dejare de pensar, ni de apreciar, ni dejare de permitirme compartir la vida. Pero he determinado que no permitiré que me hieran. Anulare,  porque no me siento culpable ser quien que soy, es lo mejor que me ha pasado.
Sin embargo comprendo también que lo que los demás consideran amistad no es en los mismos términos que yo, que los otros me brindan,  en lo que pueden o desean otorgar, no he pedido tampoco una atención, privilegio o preferencia. Me parece ilógico, -pienso“así es él/ella, me puede dejar de hablar o alejarse o apartarse cuando quiera, es su vida-  que los demás se pongan  a pensar del mismo modo  de mí como con todos los demás que los hieren, a esas personas no les brindo mi afecto o comprensión, y termino experimentado la sensación de hastió, por groserías, por juzgarme de una manera tan limitante, como si me compararan con alguien más o si tuviera que deberles algo, me parece que es no tener la mínima cortesía o respeto por todo lo comparto al expresarme, al ofrecer y tener confianza. A mi sinceramente no me importan esas convencionalidades, ni si nos usamos, gustamos o qué sienten al estar conmigo.
aplicable en todos los términos de mi existencia, salvo los casos en que determine y en que no me imponga nadie, tengo mi autonomía y no considero que no es una prohibición visible tener varias parejas o estar con quien yo quiera, con la etiqueta o formas de relación, cualesquiera que se llamen, soy muy cínica y sincera como para no decirlo.
Reconozco que me emocionó mucho cuando hablo con los demás que me parecen atractivas intelectualmente es lo que me genera confianza querer hablar de todo, incluso el platicarte de otras personas o lugares o qué se yo.
La verdad es que pregunto porque vergas voy, o vas a sentirte ofendido por mí. Vivo mi vida como se me da la gana y no se la ando justificando a nadie, me he percatado de mi patrón de daño y actuó sobre de ello con esto, con no permitir interactuar con aquellos que no me consideran en relación a todo lo que escribí, según estas pautas, que no deseo que sean parámetros, pero las establezco como una herramienta para sanar lo quebrado y feo que tengo dentro, que sigue en proceso de recuperación, que sigo intentando con fuerza porque todo parece una imposición, porque siempre me retengo como si fuera imposible demostrarle a todos quien soy por miedo a ofenderlos con mi ser, esa culpabilidad me deja un dolor horrible en mi hombro todos los días, que incluso escribiendo sobre de esto me punza y me genera esa impaciencia, no soy responsable más que de mí, esa es mi vida y medida, no me encierro en sentirme mal, es una maldita sentencia de muerte: no me voy a permitir personas a mi alrededor que me hagan daño o me hagan enfadar, es lo segundo que me impide después de mí.
En primer momento parece sencillo ignorar el comportamiento que afecta, pues en realidad no se auto-atribuye, por eso es difícil notarlo. En un segundo momento las ansias por comprender, al grado de sentir una molestia que inquieta. Se analiza exactamente qué provocaba esa molestia, a la que le corresponderá una reacción, y será así porque generalmente es por sentirse atacado por una conducta, no sin fundamento. Hay un tercer momento, realizas que la violencia se produce por un desencadenamiento de actitudes y conductas propias y de los seres alternos, porque somos espejos. El reflejo te dirá quién eres y lo que le estas dando al otro ser que eres tú.

Seguramente será  también una decisión establecer una interacción alrededor de mi ser –alterno-, tampoco eso me interesa.  Son pocos que comprenden lo que digo, lo que muestro, con esos está bien para ser real, si prefieren los demás también decidir no compartirse, será esa es su responsabilidad.


*Publicado en el mi tercer zine :)


viernes, 20 de abril de 2018


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Los pasajes pasados
en el silencio,
que en instantes entiendo
en momentos,
lo siento por dentro.
La existencia es una,
lo veo y no puedo,
uedo ciega, soy quien escribe,
es alguien más,
dice lo que siento,
explica mi realidad;
no soy, ¿será?
Cesara la vida
pero no la marea, ni el mar,
terminará el tiempo
pero la sucesión acontecerá,
la experiencia en el instante
cesara.
El alma vieja
se cansa con facilidad


lunes, 12 de marzo de 2018
Causa si


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Por fin, no he dejado de escribir en todo el año, para mí ha sido un logro mínimo en este primer trimestre, eso y continuar leyendo a pesar de cualquier humor o situación a mi alrededor, es verdad que ahí encuentro la claridad y forma de desembrollar todo lo que mi mente logra transcender. Escribo en todos lados, me di cuenta que tengo una libreta para todo.
Ahora la vida parece una narración en la que yo le doy forma y organización cada que reviso las ultimas hojas que escribí, hay lapsos aun que me hacen pensar que vivo dos realidades diferentes, lo puedo notar cada que alguien fallese, cada que mi papá me hace molestar o cuando alguien se molesta conmigo;  me doy cuenta que comencé a tomar té sin azúcar,  pase treinta días sobria en varios años por voluntad, no consumí ningún tipo de embriagante, no me pese, la vanidad no me llego tan lejos pero sé que si baje de peso por cómo me queda la ropa, quiero pensar también que como menos, no sé por qué cuestión.
Hay días en que considero innecesario todo, por ejemplo cuando un pendejo me dejo de hablar, me oponía la máxima, todos son pendejos, quería dudar pero no resulto. Termine hastiada, como generalmente terminan esas relaciones que no tenían principio, así tampoco había una forma definitiva de terminar esa situación, escribí una carta enorme que jamás leerá.
La embriaguez después de esos treinta días todo lo borra. Es la vida así por sí misma, lo sé, lo comprendo muy bien, pero esa sensación de disociación no la dejo de sentir en el dolor ajeno a mí que traigo en la espalda, en una parte de la cabeza que siempre me duele desde que me acuerdo, o simplemente  la vista borrosa; me preguntan si quede bien después del ataque de nervios, la verdad que tampoco lo tengo definido. El carro nunca me dio contra tiempos que no fueran por el mantenimiento que era necesario y en esta ocasión por mi orgullo engrandecido tuve un accidente que no veo hora de terminar de arreglar. Lo bueno es que me gusta caminar. Lo peor es que aún me falta mucho que recorrer para llegar a comprender con más claridad, con más profundidad.


miércoles, 7 de febrero de 2018
Ruido retorno.


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Hoy entiendo que ese monologo se ha vuelto una incapacidad. Ya comienzo a encontrar la forma de darle sentido, cuando algo arrebata, no me confunde, es como si impidiera acelerar, darle impulso. Estoy empezando con un paso a eliminar el patrón, primero empiezo por depurar, sigo con el planear, aumento mi capacidad y habilidades para funcionar y el retorno, eterno. Ya son veintinueve años. Aún no sé qué se debe de poseer para ser un ser más completo y cómodo con su interior, pero también con lo que me rodea. En mis adentros tengo una pasión que se me desborda para querer decirte lo mucho que me importas, que me emocionan tus ideas, pero no sé en donde se eliminó esa habilidad de atender con más emoción la vida, pienso en que ese vacío nauseo, prematuro, no me deja. Incompleta siempre. Pero de verdad que intento con todas mis fuerzas, pues estoy convencida de que la vida acomoda, que no es una existencia que sea para no ser feliz, o lo que sea que eso signifique.
No me interesa compartirme con nadie, no me importa si sucederá eso de quedarme sola, pero tampoco se me hace una mala idea. Lo que quiero decir es que, aunque me esfuerce, aunque lo intente, al final sé que con pocos tendré un resultado exitoso, que mis deficiencias son mías y que le incomodan a los demás en la medida que estos mismos se lo permiten, tener esa comprensión es obvio que me  hace indeseable, poco adulante. Veo a pocos que me ven con ese cariño, unos a veces me incomodan porque  me ven pero no me observan. Voy a comprender mejor, sigo aprendiendo y entendiendo.


lunes, 29 de enero de 2018
Vacuidad


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He tenido voluntad y la suficiente resiliencia para vivir. No tengo nada de qué quejarme, no tengo  en mi memoria algo de que arrepentirme, me basta mucho las pocas amistades que tengo y el amor que he recibido de parejas con las que me he compartido.  Tengo una familia que ante todo me respeta y me aprecia, lo sé porque me lo demuestran, pero a veces no estoy presente, para nadie, ni para mí, es como una falta de algo que no termina de embonar.
Platicaba con mi otro yo, la sincronía en nuestras vidas es de ponerse a pensar si realmente somos dioses duales en busca de nuestra otra mitad, sentí ese proceso repetirse todas las veces, desde hace mucho tiempo que de verdad ha dejado de existir. No hay algo en lo que no tenga que batallar o que no me salga sin tener que ejercer fuerza y energía en el proceso, sea el trato con los demás o la vida cotidiana que se presenta como estrenándose la mala racha. Considero que por ello me encierro, busco la auto destrucción y no digo cosas que veo  en algunos es tan fácil que lo externen. Sé que mis palabras son navajas que incomodan, que hacen pensar cosas que no se quieren pensar, es lo que más aprecio de mí y es lo que más encuentra rechazo en los demás. Entiendo que los espacios virtuales nos permiten no dar la cara y que a su vez estimulan a no pensar, sino solo aparentar o generar información innecesaria, sigo sin comprender cómo las personas bajo ese estimulo pueden ser libres de reafirmarse, de considerarse importantes, de generar juicios de validez que no denotan ninguna importancia, lo que comprendo de ese mundo, para mí solo son tipos de programación numérica en un ordenador, materia inservible y al mismo tiempo nimia.
No me siento importante, ni especial. No existe ese estimulo en mí, ni cuando tuve parejas, ni a veces con amigos o personas cercanas a mí. No es falta de auto estima o auto reconocimiento, sé o puedo saber que lo que logro será por esa voluntad y capacidad que poseo como fuerza motriz que me lleva a conocer y aprender, que es lo único que me complementa. Sigue estado esa grieta, reprimiendo el pecho, invitando a cesar, parar el mundo y que deje de rodar.
Que necesitas para ser feliz, me pregunto y les pregunto a todos cada que tengo oportunidad. Y en serio que no necesito nada, no quiero poseer nada, no tengo deseo por nadie,  ni objeto. De sentir, no sentiría nada si por mi fuera y viviría feliz con una vida vacía, que solo me permita saber que estoy viva para disfrutar la experiencia de vivir en su pureza y no con todo el adorno oscuro de la falsas creencias, de la articulación de identidad, de la absurda posición en que nos ponemos dentro de una manada de individuos que fingen a toda costa interesarse por los demás.

S; sin nombre
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SONIA LÓPEZ
28 años
escribir y fotografiar
dormir y vivir...

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