miércoles, 17 de abril de 2019

Exposition

Aprovechando la hora de las brujas, quisiera romper los hechizos del tiempo, la falsedad del desapego al pasado y la mucha elocuencia con que mi memoria decide conservar lo que me hacían sentir los siguientes personajes – cosa que no sucede con otras personas, situaciones, textos, música o películas o etc-; amores platónicos me suena más apropiado que el termino crush tan voluble como el amor liquido del que habla Z. Bauman en esta modernidad absurda. Empezaré por el más reciente, son solo cuatro, a todos les he dicho de alguna u otra forma que me agradan, todos han sido muy relajados al respecto, no soy una persona de riesgos así que me brindan una seguridad que me permite abrirme y “confesarme” con ellos, por algo me agradan tanto, el resultado es similar, no se alejan, al contrario me friendzonean bien recio pero de una forma cute y no se siente culero su rechazo (lol). Primero iba a hacer un hilo en twitter con estos secretos de mi conciencia atrofiada y que solo dos personas saben de manera semi completa, porque ni los conocieron o son ajenos a sus vidas, pero al escribir me voy percatando de mis patrones de conducta al relacionarme, del tipo de persona que quiero a mi lado para compartir la existencia y de mi trabajo emocional avanzado o lo que me falta por recorrer.
MD me empezó a gustar hace un año, tarde mucho para percatarme por mi chafes emocional, se me callo el cantón cuando le escribí, ahí es mi fondo, ya no hay vuelta cuando hay una referencia escrita en las hojas de mis cuadernos, es dejar evidencia, unos meses después intente algo todo fail, no era mi intensión la tosquedad ni buscar o forzar un contacto, no resulto, poco tiempo después me invito al bar y al llegar lo vi rodeado de casi puras chicas, todas kawaii e inteligentes, no sé si nuestro amigo en común ese día estaba aburrido o tenía un intensión oculta pero me explico el cuadro que observaba en esa mesa, solo confirmó mis deducciones, me sentí la más fea, derrotada me abrí de ahí. Me aleje un poco de sus amistades o de donde se que me lo puedo encontrar, no lo veo y aun así sus fotos hacen que me guste más.
Quiero que me deje de gustar pero tardo de verdad; por ejemplo a VA lo miraba en los pasillos de la universidad con aires de bien en imposible él, por otro amigo empece a tratarlo y esas coincidencias en gustos y comportamientos me atraían, encontrándolo siempre con la mirada o en los caminos de la facultad; al mismo tiempo me puse de novia con mi ex pareja, todo el rato de mi relación me gustaba el tipo, nos hicimos mas amigos, compartimos cervezas, cigarros y libros, pero lo que más me gustaba eran nuestras conversaciones, una vez nos besamos, aunque hablamos al respecto nunca se dijo algo más. Le escribía mucho y aunque el me compartía lo que escribía, nunca le mostré lo que yo escribía de él. Hasta hace un par de años aún sentía algo, pero lo deje de ver, esto es importante, el contacto, una vez cancelado es raro volver a generar una intimidad para que se de el gusto, obvio se crece y cambia.
En medio de mis affairs estuvo una chica también -la segunda en mi espectro sexual- me limitare a decir que lo cuento muy despreocupadamente entre mis amistades, porque así como me gusto, me desencanto, lo narro por aquello de qué es un aprendizaje valioso lo efímero que resulta la mera atracción, como viene, va.

BAJ me lleva una década de edad, tengo una década enamorada de él y tiene casi una década que no lo veo. Creo que no me cree lo mucho que me gusta, por todo lo que ya sé e incluso por lo que me falta saber él, lo conocí ese año sabático pre uni, de manera muy simple estaba en nuestras vidas (del grupo de amigas que tenia en ese tiempo) y llegue a compartir habitación, sofá y sleepings bags para dormir en esas pijamadas infinitas de películas y cervezas, nunca paso nada, solo lo seguía si estábamos en la misma dimensión, pronto se esfumo a buscar su camino, ahora entiendo porque al estar en sus treinta no tenia que lidiar con nadie ya. Desde ahí lo quise mucho, pero aprendí a no aferrarme y tuve otras experiencias, claro esta. Hay una constante comunicación, esta aun - o eso parece-, al pendiente de mi, lo sigo esperando he de confesar.
Y ya por último pero el primero de todos -con seriedad y menos infantil- mi querido Lechuga (no recuerdo por qué yo era el Repollo). En la prepa fue que conocí a GD pinchi cejudo -mi patrón estético- también lo pude besar al final de esos días de adolescencia, para saber que jamás estaríamos de otra forma más que como amigos. Fue un gran aprendizaje de aceptación. Pase las mejores tardes después de clases caminando por las calles de mi ciudad a su lado, lo tuve presente varios años, no tuve novios creo que por estar pensando en él, además esos años vivía muy deprimida (más),  supongo que eso hizo que fuera amable conmigo y paciente para tratarme, creo que no tuvo novia pues tenia tiempo para pasar a mi al rededor y cuidarme cuando era necesario. No lo volví a ver al de mudarme.

Después de este ejercicio, me doy cuenta pero no comprendo, si sé escogerlos, pero ellos nos me escogen a mi. Estaba fuera de las órbitas para que me ofrecieran su cariño de otra forma que no fuese amigos, por que su atención, comprensión y afecto si estaba ahí, y sí estaba enamorada de ellos mientras estuve con otras personas, fue por insatisfecha siempre intelectual y emocionalmente, no me culpabiliza ni siento que ofendo a nadie por mi forma de gustar, es algo que desde niña me confrontaba, desde la ambivalencia de género, hasta que una persona no te va a satisfacer completamente, nunca.
Ahora intento darle forma a lo que quiero, y los quiero a todos en un solo sujeto, esa será mi demanda y exigencia que tendrá que llenar el tipo que se le ocurra voltearme a ver como algo mas que no sea su amiga.
De igual manera tengo todos estos aprendizajes que me hicieron comprensiva, atenta a las necesidades de quienes me agradan, dispuesta a dar y recibir afecto y capaz de reconocer mis emociones y sentimientos respecto a que chingados le ofrezco todo esto. Eso es pinchis madurar & im done with that.

martes, 29 de enero de 2019

convinación

Se robaron mi computadora, ahí estaba quien sabe cuanto de mi. Y qué? Pues nada.
Se robaron de mi, mis amigos (los que llame algun día amigos) lo peor de mi, y qué? Pues, nada.
Robar es tomar algo que no es tuyo, supuestamente. A mi, no me han robado nada en realidad, cuando lo pienso nada es realmente mío nunca. La propiedad pierde valor y las formas igual.
Hablan de cosas, de personas, pero nunca hablan en realidad, es más fácil escupir una acusación.
El silencio todo lo dice y siguen gritando, siguen ladrando, esperando que su infortunio de una vez acabe. Pero dijo Jaime, si vas a morirte. MUÉRETE Y YA.
    
Para que tanto ladrido, quién te lastima? quién te pide algo? quién te ama?
    
La estación es lo que proporciona ritmo a la palabra. Pueden ser tres, pueden ser docientas, todas revueltas. Marcar dos pasos, hablar llanto callado, contar historias. Una lástima.
    
Cada día me vuelvo mas loca o más yo, cada día que sucede que no entiendo, entiendo menos y las horas y los minutos no tienen sentido en ese día, cada día.

no entiendo la pausa, que no es estancamiento, que no es espera.

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Olvido

Intento analizar las situaciones, lo que sucede, el devenir que en cada acto deja de tener sentido una vez que lo deconstruye el recuerdo. Pienso en que lo que se hace  es para sentir, para pensar que esos actos definen, aunque sea solo una apariencia. En el silencio y cuando la mirada de los otros no observan, alentándome a cerrar la boca, a no escupir lo que pienso, hay otro personaje que ríe, que es ridículo, que seduce con intelecto y gracia, pero que no se detiene hasta la ultima consecuencia; luego este ser me parece extraño y me culpabiliza su existencia, porque grita, insulta, golpea, no se detiene. Otra vez escribo de eso dentro, como oculto, un solo miedo, una sola tristeza que no se acaba, se mueve, no se detiene. No es una miseria, la vida corresponde siempre a su curso. Palpita la sensación, persisten las formas. 
No entiendo lo que termina o empieza, el ciclo se desvanece. La espiral tatuada en mi espalda vuelve a dirigirme. El movimiento precipitado, sin austeridad que arrebata y deja con ansiedad.

lunes, 22 de octubre de 2018

contagio

Todos huyen, no desean existir, su voluntad se merma, viven enajenados. Intento, entiendo, pero algo me impide, no es que no pueda, no quiero. El impedimento siempre es el ser.
El otro que existe por ser, pero no reconoce lo suyo, la pesadez en el hombro una y otra vez me recuerda que existe, me hace sentir. En mi capacidad cognitiva no entra más que la proyección y no el acto, siento la rigidez por existir, por expresar mi desdichada voluntad que desea sin un retorno visible hacerse sin revisar lo que le rodea, vomita palabras cuando habla, dice lo que se le viene en gana, ahuyenta la posibilidad, dice directamente lo que teme y expresa sin reparo lo que ama, el juego no es posible ante la voluntad que no posee matices. Me quedo quieta, acaso para observar, escribo lo que veo para darle sentido si no, son solo imágenes que mi mente recrea como sueños que dejan de ser realidad, aliteración de lo que se desvanece, la presencia latiente, se extiende, se disipa, se retrae.
Vacío, tal vez para dejar de sentir esa absurda necesidad de lo otro que no me sabe en sí, que solo reconoce su existencia pero que niega su voluntad, enajena vida y existir.
Compartir-se, ansiedad, somnolencia. La energía es una inversión que se proyecta en la sensación en el motor invisible que genera el conocimiento de lo otro, la hipérbole. Aparece el margen insospechado del cuerpo con el fenómeno, nadie pide permiso o avisa para dejar ir, para entrar a la cámara universal de la conciencia que se extiende hasta hacerse presente en el espejo en la materia celular que se intensifica para llegar la bóveda que son los demás, la otredad.
Nos llamamos en el valle de los sentires, de hacernos posible pensar-nos, en conjunto en su coacción, en forma con el sentido y el cuerpo, el fenómeno irreal, que choca que roza materia pero que realidad no se ha de palpar.
Es el asco lo que somos, lo que en el compartirse se da como parte, lo pronto y próximo, repudio de la necesidad, absurdo inconcluso, no es.

domingo, 9 de septiembre de 2018

Hazme sentir.

En medio, en un principio, en el filo, en la marea, en la línea que divide mar y cielo, te pienso más y cansa, te me apareces y te siento, tus cejas, tu cuello, tú siendo.
No afirmó, puedo no ser, comprendo sí, no me detengo, aun no despierto de las formulas onduladas de tu cabello y descifrar no quiero. Entender y vivir, respirar un día, un anochecer. Hija de Sísifo sin latir, sin sentir, por oír que dices mi nombre, inquietud por ver tus ojos profundos, conocer el ser y la fuerza, sin receta sin remedio, el organismo palpitando sin sueño.
Quiero invocarte, que aprendas a leerme y que te cause compartirte, ver el vacio en los huecos de tus rasguños. Discutir de todas las cosas más simples sin que se convierta la vida en despedida, saberlo todo y seguir descubriendo debajo de una sábana de hierba. Lo entiendes bien y te causa un grado de algo que no sé qué es, eres un ser que no le teme al encuentro, pero analizas primero y descifro en ti lo que en mí no entiendo, ciclos incompletos sin tener un revoltijo de sanciones o sentimientos; contigo siento, quiero gritar, al verte me contengo.
Me pienso descansando mi cuerpo en tu lado izquierdo.

jueves, 30 de agosto de 2018

Redundancia.

El mar terrible, cuyo clamor asusta, infranqueable por sus remolinos profundos que llevan el miedo al corazón de las criaturas.
Furor de su agitación
Innumerables ondas
Produjo la concha de Krishna
Para siempre en la bóveda del cielo
Leche de Vishnú
Origen del loto
Seno de lo absoluto
Agni recibe su ofrenda de oleaje
Inconmensurable
Vasto oscuro danza en todas sus ondas.
La india literaria.

jueves, 19 de julio de 2018

Ruido, tiempo y vacío: el mismo discurso.

I. Lo que no sé, lo que si sé, lo que me falta conocer:
Temo  ante mi ignorancia todo el tiempo, sobre todo en una de las áreas que me causa placer de existencia, la música. Conozco, se de muchos que son capaces de memorizar discografías, títulos y hasta sellos donde se presentan su diversificación de ruido, cronológicamente o históricamente en unión o concretamente momentos o procesos con influencias y contenidos particulares. No soy capaz de identificar ruidos concretos, destinarles un parámetro y juzgarlo, desde su composición hasta la forma en la que se transmite o sus contexto o trasfondo. No es que no lo reconozca o no me dé cuenta, es que a pesar de todo ello, ese conocimiento no me interesa, me causa duda justificar la construcción de una estructura porque termina siendo un conservadurismo lleno de moralidades o normas estéticas. En general todo ruido empiezo a disfrutarlo en los primeros cuatro segundos, si no me siento cómoda, lo desecho.
Para tomar este tipo de radicalidad pasaron varios momentos, para conformar mi forma de interpretar el ruido, el primero con las bandas y círculos de amigos metaleros que discutían el porqué de ciertas piezas, los integrantes de las bandas y porque en un supuesto, los interpretes hacían un trabajo magistral, o en la composición o en la ejecución, la apreciación de los grandes solos larguísimos, de lo aparatosa de una batería o de la estética de una guitarra; la técnica en cualquier arte siempre tendrá la base para la discusión y ser conservador, incluso en la música me provoca observar un figura de poder y querer ir en contra de ella. Este fue un primer hastío por reconocer la importancia de los protagonistas, los músicos, y no la música en sí. Claro, en un marco muy limitado con la siempre latente competencia de la música popular o de la en ese momento extravagante lujuria del reggaetón, “ese viejito”.
Previo a ello el punk ya había rosado mis mejillas con un pequeño aliento en la pubertad. Pero no tuvo impacto en mí hasta mucho después.
En un segundo momento, comencé a hacerme de un gusto muy variado, lleno de procesos melancólicos comenzado con el rock en español de finales de los ochenta y principios de los noventa, pero también tuve ruidos fuertes o contundentes, de mediados de los noventa con un nuevo estilo de metal con bajos más profundos y un hip-hop nueva ola después del rap de gánsteres, que bien partían desde una procedencia  de la mercadotecnia, me abrieron paso con una divergencia sin cronología ni sabor especifico, me deje llevar por esos primeros cuatro segundos, y cualquier ruido que despertara un interés, era debidamente indagado, oía, de ser posible, toda la discografía a la que podía acceder mediante el internet  (antes de SOPA) y decidía sin temor de ser juzgada, si deseaba fuera parte de mi bagaje. El problema siempre ha sido el mismo, jamás retengo nombres, fechas, solo reconozco sonidos que me agradan; cómo defino esto de mi preferencia, tampoco no lo sé.
Esta situación genero un tercer momento: No voy a discutir lo que no me gusta, lo que no conozco, entonces mejor aprendo todo lo que puedo y sigo escuchando sonidos nuevos, aunque no tenga con quien discutirlos o compartirlos, porque generalmente considero estos son procesos individuales, que te vacían para forman una parte de ti, sin embargo no son tu reflejo, ni quien eres en definitivo. Que sigue siendo una discusión que tengo interna, para mí siempre fue evidente en las personas el tipo de música que escuchaba por la forma en la que vestía, un día mi mejor amiga me dijo que no me vestía normal y que ella no podía distinguir ese rasgo de mí, mi expareja me dijo que era  “indie” y de alguna manera si comprendí la definición porque de hecho un tiempo procure esta música, sobre todo porque me pedían arreglar el html de las páginas de myspace de bandas de otras partes del país. Pero no me convencen, ni corroboro que las personas se puedan entender a los otros por la música que escuchan o el ruido que prefieren.
A lo largo de mis estudios profesionales y personales aprendí que: durante la época las primeras civilizaciones cada una tenía un sonido que los representaba a partir de sus formas estéticas íntimamente relacionadas con sus cosmogonías y obviamente con sus medios naturales, una vez que los procesos de mestizaje se dieron estos sonidos de igual forma tuvieron un sincretismo, en caso continental los mensajes de estos momentos quedaron grabados en las conexiones entre las primeras civilizaciones y sus procesos contextuales, por ejemplo en el jazz, la cumbia, las polkas, jarabes y la música tribal etc. [1]
Una vez que el mundo se moderniza con la electricidad [2] comienza un segundo proceso de formación creativa y estética, lo que se produjo como sacro durante la edad media, la edad moderna lo contradijo de mil formas, por ello el rock se satanizo en todos los tipos de religión monoteísta de mediados del siglo XX. –uno de los grandes alcances del ruido que pasamos a segundo término- Incluso se cuestionó quienes podía producir, interpretar o ser escuchados a partir de las condiciones y contradicciones sociales respectivas de la época histórica. –only White Man and shit- En este punto casi por finalizar la segunda década del siglo XXI, en que nos encontramos como estas nuevas formas, variadas, deformes, amorfas, podemos cuestionar las técnicas todavía, podemos hablar de música altamente metafísica como diría la Dra. Villapudua o podemos anticipar y decir que todo se ha producido y solo estamos en un eterno retorno de combinaciones posibles.
II. Lo que discuto:
Un día una amiga me afirmo algo relacionado con mi forma de vestir, no había caído en cuenta de la conexión entre la moda y vestimenta con la música, pero esta idea si era un referente, cuando era niña leí un libro donde hacen hincapié en como las formas de expresar la identidad se ejecutan con lo que tenemos próximo[3], incluso hace una recopilación breve e histórica de las modas como el punk y el surf para hablar de la individualidad al momento de elegir tus prendas [4]; el caso es que al decirme esto, cuestione para mi interior que tipo de ropa usaba y si esta manifestaba mis gustos. Discutía, como parte de mi formación musical con una cabeza melómana, biblioteca andante del punk y rock clásico entre sus géneros derivados, acerca de la etiqueta que se interpone entre el personaje y la música ejecutada, que se interpreta en el debería de una actitud, es decir el estereotipo de aquel que escucha cierto tipo de sonidos y se comporta, viste o incluso transmite ciertas emociones entorno a lo que los interpretes de las piezas quisieron manifestar o exponer con su música, el defendía, y yo decía que -¡a la verga con esa cura!.  Un gusto musical no me va a definir no va a definirnos como persona, al menos no concuerdo con que sea de una manera concreta o final. Pero es parte de ese mismo esquema que comento respecto a que no me importa si me define o no, me gusta la música que escucho sin necesidad a veces, no de identificación o por buscar una identidad, escucho cumbias rebajadas y no me visto como cholombian, o de cierta forma, a la Lila y su crush con Frida, también le gustan los Cadetes de Linares y Ramón Ayala, ejemplos solamente para verificar mi sentido de ridículo.
El ruido entonces independientemente si te define o no, a partir de lo que escuchas o decides que te identifique porque lo disfrutas,  solo se deriva de un sentido utilitario. Entonces, de nuevo caemos en la discusión de lo no-estético: te gusta porque es la moda, o porque es una imposición. No viene desde tú mera disposición ante ese sonido particular.
Es por ello para lo que escribo toda esta mierda y cuestiono: por qué tu figura se debe configurar ante ciertos roles o condicionamientos que se derivan de lo que se estructura, en este caso en torno a la música, su género o sus representantes (incluso lo que visten y su comportamiento), es darle un valor al interprete y no al sonido, al ruido.
El ruido no es un parámetro es un vacío donde todo está conectado, intensificado, nunca es suficiente, es dionisiaco[2], enfurece y sana en todos los mundos y tiempos, no será reducido a una etiqueta o una regla de comportamiento.
III. “El arte” y del discurso: Fake assshit
Y si realmente la música definiera una situación de ti [5], que podía atribuírsele a una persona que escucha música romántica y golpea a una mujer,  ¿son aplicables estas sentencias morales para cualquier género? Cuando mezclamos las normas de las técnicas y conservar una pureza de las piezas, con imperativos categóricos morales, afines a conductas y posiciones ideológicas, preservamos, conservamos estándares y parámetros que según mi entender en la naturaleza humana son siempre cambiantes, constantes y modificables.
No se puede ser juez y policía. Entiendo que entonces el contexto le pertenece a quienes participan en él, son acreedores de su formación y destrucción, sigo cuestionando si a partir de ese contexto y la propuesta significativa de ciertas tendencias musicales que representan ideologías y estructuras, podemos discutir características de género y/o de relaciones afectivas, de conductas contradictorias e ignorantes sin inventar una regla o una situación normalizada. Quién inventa estas leyes morales dentro de los espacios que compartimos, quiénes proponen la competencia deliberada de autoproclamarse defensores de una política o dictadura, por un gusto musical…
Solo porque escuchas cierto tipo de sonido, ruido, o género no tienes que seguir esa tendencia de querer  “hacer lo correcto”, porque sobre todo dentro del imposición de ciertas manifestaciones ideologías relacionas con su expresión musical, lo mínimo que debería ocurrir para aquellos que escuchan música relacionada con la contra cultura, la protesta, o por “ser música desalinizadora” es, proponer nuevas formas de relación que nos permiten, no para medir tu significancia dentro de ese gusto o género. Es un absurdo porque no es coherente porque rebasa más a la música y deja de tener validez si no es primero el ruido y luego tu puto drama porque no funciona tu vida y tu única opción es refugiarte en una tendencia, género o estructura que te determine.

[1."Pasos de Cumbia" serie documental de 10 capítulos. Es el viaje del músico chileno Cuti Aste que recorre África (Nigeria y Camerún) buscando los orígenes de la cumbia que trajeron los esclavos a Latinoamérica.]
[2. Hice un artículo acerca de la música como proceso dionisiaco en relación al texto de Nietzsche del Origen de la Tragedia, en donde Apolo, es el reflejo de la razón y todo aquello que es válido o verdadero y Dionisio es la representación del party y la delincuencia \m/]
[3. The Complete Costume history, Racinet Augusto, Tomo I y II. Explica el texto que la vestimenta se ha modificado a lo largo de la historia según los modos de producción de pasar de ser sociedades agrícolas a ser se segunda economía y a su vez terciara, a través del intercambio comercial, es decir de tipos de telas y materiales así como sus usos. Lo mismo sucede irreparablemente anexado el contexto musical, por ejemplo con la formas de las trompetas para ser útiles en cómbate y usables con los uniformes[5]]
[4.. “¡Por favor no te vistas de fontanero! O hijas, madres y tías en busca de su look”]
[5. Guía incompleta del Jazz de Rius]