jueves, 16 de agosto de 2007
N&B


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No estoy segura de cuando es que empieza el verano y cuando es que finaliza, después de todo eso siempre se sabe al regresar a clases en agosto, un día, pero en agosto, dado que no estudiare este año (no se por que pero esa frase me es complicada) me siento perdida en la tercera dimensión y veo a todos correr por sus cuatas de inscripción, sus primeros días de universidad. No me preocupa tanto eso, si no que ahora mi verano se extenderá hasta cuando empiece a sentir ese aire seco de otoño que tanto detesto. Y eso de los cambios a mi alrededor (no en mi) me perturba de cierta manera particular.
Pocos veranos han quedado en mi memoria, hace algunos 4 o 5 hubo uno en espacial, el primero mas bien “especial” de muchos veranos que pase solo viendo la tv y germinando seres vivientes en mi cama.
Tenía yo 14 años y en ese entonces yo aun tenia la esperaza en las personas, de esas esperanzas absurdas de que todo mundo podría ser a mi amigo mientras yo no les molestara, pero eso es otro punto (o otra entry). Dos amigos empezaron frecuentar mi casa, por las tardes, mañanas o noches, no importaba la hora en realidad, solo venían, no se ni de que hablábamos o que hacíamos para pasar el tiempo, pero estábamos siempre juntos sin darnos cuenta. A veces no solo estábamos aquí, íbamos a casa de N. a tirarle a los pájaros a los zapatos que cuelgan en los cables de luz con las pistolas de postas que N y B tenían, o pasábamos la tarde sentados en la barda de la escuela primaria ala que fuimos N y yo y que esta muy cerca de mi casa. B y N ese verano se volvieron los mejores amigos y no se han separado.
Casi a finalizar el verano como siempre empieza a oscurecer mas temprano y para ello ya cada quien tenia que estar en su casa, fue muy fácil encontrar radios de corta distancia y comunicarnos, no es que no tuviéramos teléfono, pero era mas divertido y podíamos estar los tres hasta muy tarde platicando sin molestar a nadie.
Recuerdo que fue ese verano que empecé a salirme por las madrugadas a la entrada de mi casa a ver el cielo, solo se escuchaban a los perros ladrar a lo lejos y los tráileres que pasaban por la carretera ojos negros, esa carretera parecía muy distante en esos tiempos y a pesar del clima de Ensenada ese verano el cielo estuvo muy despejado, esa vez escribí infinidad de cosas pero me da miedo revisar mi cuaderno. Pase por muchas decepciones que no quisiera recordar, no por que me lastimen si no por que no vale la molestia.
Un par de días antes de regresar a la escuela para entrar a 3ro de secundaria y que mi primer verano eterno acabara, N. y yo nos quedamos solos platicando en la barda a la que a pesar de tener tan cerca no he regresado a sentarme ahí, aun no entiendo lo que me quiso decir esa vez, pero fue algo como: “Sonia, cuando entremos a la escuela seremos nada otra vez, no seremos amigos como ahora… no quiero tratarte mas y que te vea de otra forma…”
Sigo pensándolo hasta ahora, N. solo tenia 15 años.
Después de eso, B fue el único que siguió viniendo a mi casa y poco a poco fue despedazando el cascaron tan duro que tenia para con las relaciones sentimentales con otras personas, a los 14 años que tan duro puede ser un cascaron? Créanme, ¡batallo mucho! Pero con lo que sucedió después en nosotros no me molesta que se haya tenido que esforzar para que le quisiera; nos hicimos novios y duramos casi un año. N. se volvió muy diferente a lo que solía ser, aunque aun tiene esa idiotez que siempre le identificaba, sigue hablando muy rápido y escupiendo saliva mientras lo hace, ha crecido bastante, y cuando se murió su madre tuvo que ser un hombre, en noviembre cumple ya 19 años.
Por una extraña razón este verano nos volvimos a frecuentar, una noche no tenia nada que hacer y me pareció ver el perro de B. por mi casa y le llame, N. estaba ahí y me invitaron a dar una vuelta en el camaro de N. (que bonito carro, chingaó!) llegamos al parque Revolución y ahí estuvimos, creo todos nos quedamos con la sensación de ese verano esa noche.
Han pasado muchas cosas entre B. y yo y también aunque sea un poco vergonzoso entre N. y yo y mas obviamente entre ellos dos.
B. viene esporádicamente a visitarme, no le cuesta nada aun vive cerca y ayer ambos vinieron a ver una película, y como en la madrugada tenían hambre vinieron a que les hiciera sándwiches.
Me siento de 14 años de nuevo y me agrada, aunque desee no haber pasado por ciertas circunstancias a esa edad.
Y he descubierto que hay momentos de la vida en donde si podemos regresar el tiempo, pero no para corregir algo, si no para tomarnos el tiempo de disfrutarlo.

S; sin nombre
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SONIA LÓPEZ
28 años
escribir y fotografiar
dormir y vivir...

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