domingo, 15 de marzo de 2009
Ella.


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López, Sonia

Hablar acerca de alguien generalmente tiende a ser difícil, partiendo de que uno ni a sí mismo termina de conocerse. Tratar de interpretar a alguien más parece pretensioso, ya que podemos equivocarnos con facilidad.
Supongo, dentro de la experiencia de vivir, se encuentra la introspección y la íntima relación que ésta lleva con el contacto que se tiene con las personas. Dentro de esa misma experiencia se haya una infinidad de circunstancias y sobre todo se hayan aquellas personas que nos hacen evolucionar o enriquecernos espiritualmente. Pertenece en nuestro ser alguien que marca una pauta dentro del empirismo de la vida, tal vez hasta un nuevo comienzo, tal vez un despertar, tal vez y exagerando, una epifanía.
En mi caso podría mencionar muchos nombres de personas que han trascendido en mi, son pocos los años que he tenido la dicha o la suerte de vivir; sin embargo la apreciación de la existencia comienza desde el vientre materno, dos décadas desde entonces parecen muchas.
Valorando todo esto, he de disfrutar estos momentos para escribir acerca de ella, quien prefiere que se le llame por su segundo nombre, con el único motivo de que se cumplen veinte años desde que su madre le dio a luz.
Sólo han pasado cuatro años desde que su presencia está en convergencia con la mía. Pero más que años, las experiencias que compartimos se siguen acumulando día con día.
No pretendo colocarla con un titulo dentro de este escrito, ya sea amiga o hermana, que es dónde podría estar clasificada. Mujer de pasiones y furores, es lo que podría atreverme a describir acerca de ella. Lejos de conceptos, lejos de razón, pero siempre cerca de mis cuestionamientos filosóficos.
Los sentimientos que me provoca son bastantes y muy diversos, después de todo, son esas reacciones las que despiertan el interés para descifrar a alguien. Hablar de ello resulta ambiguo, todos hemos de sentir en determinado momento ciertas emociones por ciertas personas y eso no dejara de pasar.
Ciertamente no sé hasta cuando persista esta relación, con que profundidad o cualidad. No sé qué será de ambas en un futuro, o que reacciones podremos provocarnos mañana. Sé en cambio que somos humanas, capaces de interactuar y aprehender, interpretarnos y compartir la práctica de vivir.
Lo mejor de ser humano, y aunque pudiera equivocarme, considero son las mentes que compaginan con tu pensamiento, que logran entenderse en medio de una infinidad de percepciones diferentes a la tuya. Existir realmente resulta un triunfo cuando encuentras el tipo de persona que evoca en ti una emoción profunda. Escribirlo es redundante, pero ella es ese tipo de personas para mí.
Dentro de las cosas imposibles, desearía poder entenderla completamente, también desearía alejarla de cualquier adversidad, como si fuera mi hija, más que como dije, una hermana o una amiga. Lo único a lo que me puedo remitir es a seguir deseando para ella sólo muchos años de vida, sustanciosos, llenos de conocimientos, llenos de sentimientos placenteros y llenos de personas que le provoquen lo mismo que ella provoca en mi.

S; sin nombre
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SONIA LÓPEZ
28 años
escribir y fotografiar
dormir y vivir...

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