lunes, 6 de abril de 2009
why do you come here?


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wet hair
Cargado originalmente por xtranoise
Prácticamente algún día nos descubrimos humanos. Los sentidos no lo confirman cada instante, pero ¿son estos indicios seguros de existir? Quién lo sabe con certeza.
Me he despertado con el sentimiento de vacío, hago cualquier cosa que no me permita volver a encerrarme en mi misma. En las mañanas salgo al sol, porque en mi casa las mañanas suelen ser muy frías, agarro el libro en turno, me pongo mis lentes y empiezo a violar las hojas, amarillentas, gastadas, con olor a nuevo, con la tinta fresca, con esa sensación áspera que dejan los libros de más de diez años en las manos. Pienso que siempre al estar en sol las pupilas de los ojos tratan de no irritarse y se contraen en el pequeño círculo negruzco que aparece exactamente en medio del ojo y cuando uno pasa del sol a un lugar con sombra repiten la misma acción en viceversa para protegerse, en ese pequeño instante en que el ojo efectúa su trabajo la percepción que te brindan es maravillosa, todo brilla y es tenue al mismo tiempo, los colores se avivan y parece susurrarle a los demás sentidos, antes de que todo se observe oscuro y amorfo. Un instante en que verdaderamente podrías morir, mirar todos los tonalidades exaltadas y juguetonas, mirarte al espejo y sentir la lucidez de tu ser, la ambigüedad de tu estar.
Pienso igual en mi apetito y como a veces parece que no lo tengo, admito que como por que mi cuerpo parece necesitarlo, cuando no lo hago me duele la cabeza, o he notado que es uno de los motivos por el cual suele dolerme, a veces no los hay; la comida tiende a tener un sabor muy igual siempre, pocas veces es diferente, como si siempre fuera la misma masa, intento preparar siempre algo distinto pero siempre sabe a gris. El olor de igual manera se me desvanece, no hay un olor que realmente me dé goce como el del café.
Pienso después en olvidar todas estas cosas, escuchar música que parece provocarme una sensación, pero termina por aburrirme y hártame, pienso en platicarle algo a un alguien pero me parece espantosa la idea de tener esas platicas que no llegan a nada, que no tienen trasfondo, ni forma, que salen de la boca sin haber sido pensadas, sólo llenar ausencias.
Pienso en una infinidad de cosas tanto que me atemorizan, no porque sean desagradables si no por la cantidad en que se presentan estos pensamientos, suelen ser muchos, como una marea enorme llena de palabras que no parecen ni existir. Vuelvo a pensar en los sentidos, ¿realmente me hace saber que existo?
No sé, pero me siento humana.


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SONIA LÓPEZ
28 años
escribir y fotografiar
dormir y vivir...

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