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Up.

Nos sorprendo siendo cursis. O nos estamos quedando arriba.
Es raro que lo digamos con frecuencia, eso, “de quedarse arriba”; puede que no se dé a comprender tampoco del todo a que se refiere,  o en la forma como lo entendemos  nosotros.
Se va reduciendo la parte en tu cerebro en la que puedes pensar por ti mismo, se arranca tu individualidad, se espera que con el “tiempo” (el cual, categóricamente, pero simbólicamente, no/ existe) se determine tu habilidad  para apagar repetidamente tus sentidos de libramiento. Es necesario para ‘pertenecer’ dentro de un estándar te automatices. No es broma.
Se equivocan los que van cantando que el mundo, la humanidad y lo que nos rodea son arcoíris, naturalezas fascinantes y animales exóticos que no conocemos; esto último en realidad porque hay tan pocos animales o los lugares que son tan remotos, que se gastarían si cada uno en el mundo los viera. Nada existe.
Podrá parecer muy fatalista o muy negativo, pero cuando abramos los ojos, veremos.
Nos estamos quedando arriba y no un arriba en dónde alguna especie de narcótico ha hecho que las conexiones neuronales en nuestro cerebro dejen de funcionar, sino porque nos estamos  volviendo como todos los demás. Aceptamos sin indicación repetida lo que nos mastican y nos dan de sobras, siendo que en la inmensa tierra, al parecer nos dicen los seres dominantes. Evolución: nuestro vaciado intestinal.
Precisamente por todo esto, nos estamos quedando arriba. La misma naturaleza humana nos guía paso a paso para ‘pertenecer’ a; es algo sumamente importante por alguna razón no podemos descifrar y es por este inapreciable detalle, que sabemos que aún no sucede, eso de ‘estar arriba’. Aún nos sigue dando una tremenda flojera las cotidianidades en las que los de nuestro entorno se apegan como si fuera un mandando legislativo, aunque en cierta forma sí lo es. Se obligan a sostener un ideal de vida, cuando no hay ninguno.
 Nos verán hablando de hijos, bodas y nimiedades un día, entonces sabrán que ya pasó. Nadie se interesó por leer un libro. Ahí nos advierten. Todos estamos arriba.

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