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Me alejo de ti.

Es extraño, no lo premedite hasta hoy que termino todo en definitiva y planeaba un viaje que en un principio era para estar contigo, con alguien más.
La primera vez que escribí de ti, se perdió en la confusión de guardar o no, un archivo, la última vez que escribir de ti (previo a este momento) también se perdió de la misma forma. No contemple nada, por la distracción, la situación en general, fue confuso, no revise cuando me notifico el programa que algo había quedado pendiente de guardar.
Ya no recuerdo que escribí porque lo escribí con mucha emoción, apenas había pasado que ya no estábamos juntos y no sé qué tan seguro es esto todavía, de haberlo asimilado por completo, hasta hoy. Lo que sí sé es que pienso todo, lo analizo para ponerlo en una balanza que me permita observar lo bien que la pase contigo, los recuerdos que me hacen sentir bien, que confirman que alguien una vez me quiso como tú, se siente bien por dentro, como tibio, sentirse querido.
Así también me sentí la tarde que te despendí, como ahora que no encontré el documento que escribí acerca de ti, como el del principio, el final. Por más que intentes recuperarlo ya no regresara. Dejar ir hace mucho lo aprendí y ahora me sirve porque es la mejor lección de la vida que tu presencia que ahora se denota en pasado existiera para mí, sin dejar huella, ni de la primera ni de la última vez que escribí acerca de ti.
Tengo que replantear la vida ahora, nunca me ha dado miedo el reto o los cambios, siempre tomo las cosas con calma cuando se trata de algo serio, quiero ser coherente con lo que predico y actuarlo para mi salud emocional, que en esto me ha provocado sentirme liberada, del compromiso de sentirme bien por estar con alguien más. Es por eso que te entiendo, ya no voy a contar cuentos.
Gracias por el amor que me hizo más grande el corazón.

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