Ir al contenido principal

Como una canción de d-beat.

Quisiste destruir todo. Las cosas que te rodeaban, tus puños, tus huesos, tu cuerpo.   
Estabas enojado. El estómago me lo dice a diario, desde hace un mes.

Hay cosas que no entiendo, hay vidas que no se merecen y hay personas que no podrían cambiar su destino aun si se les diera la oportunidad… aun si no hubiera un destino.
Espere mucho tiempo para estar vacía. Espere tanto que cuando por fin obtengo ese desalojamiento, no resisto y quiero volver a sentir todo. Como una cachetada se siente caliente en la cara o como el palpitar de la piel cuando estas cerca de una persona amada.
Quiero sentir todo, que no se me pase por alto nada, que ni el cuerpo sea un obstáculo para el goce efímero de la tierra y del agua y del fuego y del aire.
Tantos años de sentimientos guardados me empujan desde un costado de mi cuerpo, me gritan, me hablan, me regañan, me insultan, son agresivos, impertinentes, groseros, asquerosos, abusivos, hipócritas, deshonestos. Son yo. Y me doy miedo.
Me da miedo la soledad que me rodea, no la soledad mía que soy, si no la que me golpea todos los días y me deja moretes en las piernas para recordarme de lo terriblemente sola que estoy.
Mi existencia se discute entre el no hacer y lo hecho y lo hecho es muy poco, como una configuración extraña, indispuesta a moverse.
Ya no soy agua que se amolda a cualquier embace, soy tormenta que aniquila todo a su paso, que se acrecienta con el llanto, que se derrama del vaso.
Estabas enojado y tu enojo y valentía abrió una inmensa puerta que tenía cerrada, atorada, oxidada dentro, muy dentro de mí. Se están saliendo todas esas vulnerabilidades que distinguía grises entre tanta negruzca ansiedad, se están saliendo los y él monstro dormido que soy, que siempre he sido y que por mucho tiempo logre y termine por controlar.
Yo soy dos cosas distintas y una sola, y me da miedo que al abrir la puerta no solo se salga mi yo, sino que también entren más. Hay en mí también una parte que se arruga con facilidad, que miedosa se esconde y que le teme al rechazo, a la falta de cariño, a la obesidad, al conflicto intenso del diario devenir y que representa la existencia misma.
Quise gritar, llorar, golpear. Pero esas son rabietas de una niña que empezó a escribir aquí hace ocho años. Y que hoy ya no verás crecer porque no te diste la oportunidad de crecer tú. Una vez me dijiste que pensabas de mí entre bromas y discursos pendejos, de esos que les decías a todos. Yo te conocí como lo que eras y serás siempre, porque ya no estas y está bien que te hayas ido. Ya no te harás daño, ni le harás daño a nadie más. No te voy a extrañar, mi vida va a seguir viviéndose y encontraré la forma de lidiar con mis amigos monstruos que soy y que son ellos por si solos.

Adiós Augusto. Hoy se cumple un mes de tu partida.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Si te caigo mal, dimelo por favor :)

Nunca he entendido los códigos éticos que se establecen alrededor de la amistad. Por ejemplo qué no se puede y lo qué sí se puede hacer. Lo digo porque constantemente pierdo amistades o gano menosprecios, supongo que yo soy el común denominador. Es decir, la que se equivoca en estas peripecias que le corresponden a la relación con los otros, soy yo y lo reconozco para mejorar y transformar lo que me parece nocivo, en mí y en los demás que me rodean.
Sabrán, los que me consideran o conocen, que mi sinceridad es mi arma más fuerte y que cuando la uso es para decir verdad.  A pocos les gusta el confrontarse en directo, las palabras honestas y que no están del lado de su pensar o sentir. Pero también tenemos la oportunidad de no estar de acuerdo con nuestras amistades aunque represente un retraso en la relación. Para mi significa la oportunidad de siempre estar re planteando esos códigos, porque no son permanentes ni únicos para todos, en mi caso tengo definiciones bien contrarias de lo qu…

No te aburre, pensar igual que los demás.

La edad asecha a los consciencias torpes que se determinan por el debería y no por el quisiera.  Nosotros decidimos como crear nuestras vidas juntos. A veces decido de tal forma que no todo lo que se construye resulta ideal, en el sentido de que termina siendo un consecuencia negativa para cualquiera de los involucrados. Las personas de las que decido rodearme si bien en un momento tienen su funcionalidad en otros, no sé si por mi empatía desvariada o mi forma tosca de ser, se pierden como cuando pierdes un objeto efímero: un botón, cincuenta centavos.
Pienso en todos ellos, en su mayoría hombres, siempre ha sido así, desde que recuerdo, me rodeo de varones porque me permite una mejor relación, sin esas fracturas sentimentales que poseen todas las mujeres. Eso me ha permitido tener esa ambivalencia entre los géneros que hasta muy tarde aprendí a comprender y que me causa una sensación placentera no verme dentro de los sistemas emocionales, instrumentales femeninos.
Hay veces que realmen…

Platicar después de las 12pm

Dime, ¿cómo has estado realmente?, uno siempre pregunta - ¿cómo estás? - y la respuesta automática es - bien, ¿tu cómo has estado? -
Plantea muchas cosas preguntar cómo se está, siempre pienso en eso y si realmente quiero saber cuándo lo pregunto, a veces si lo pregunto sinceramente, a veces no, mis respuestas siempre son muy irónicas como: "pues estoy", pero es más profunda mi respuesta que eso, porque últimamente he decido lidiar con mi distimia, o no hacer como que no la tengo, apenas el otro día me confesé con mis compañeros de trabajo, en parte para que me entendieran, en parte por empática para sentir aprecio por personas ajenas a mí, pero que son parte de mi rutina laboral.

Analizando la situación a grandes rasgos creo que estudiar filosofía fue la mejor decisión que he tomado en mi vida, me hizo cambiar y al mismo tiempo reafirmar muchas ideas, esto provoco muchas depresiones que tuve que lidiar sola porque en mi casa siempre han tenido sus problemas para relacionarse …