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Ya no hay cuentos.

Sin darme cuenta, los cuentos que cuento, solo se van escribiendo. Ya no quiero, como deseo infinito, contar más cuentos. Vivo mis cuentos, como quién escribe viviendo, así se hacen varios en un letargo de letras y cuentos.
Escribir y vivir el cuento de cómo es que escribo uno de ti. De cómo los días son rápidos, agradables, inconstantes. No hay ritmo, ni pasar, solo el mero sentir que se ha ido acumulando en las células. Tu olor se me impregna aún más, todos los días que te siento, en mi cuerpo; días pasados que, ya no recuerdo. El dormir contigo en invierno me deja cómoda y duermo, ya no miro como Jaime hacia porque estoy contigo, también duermo en verano con fastidio o tedio, pero ya son varios inviernos que duermo y duermo.
Te disfruto en todas tus formas y no hay peros ni objeciones cuando se trata de conversar, no hay tales ideas que imiten lo que otros tienen sin tener. Hablamos sin miedo de ser o de juntos estar.
Ya hable de sentimientos, no aquellos que todos expresan genéricamente, si no de los míos y de los tuyos, de los tuyos porque no tengo idea o a veces no los entiendo y de los míos que guardo con celo, de eso que comparto contigo y de eso que solo yo siento.
No quiero hablar de alguien más. Ni escribir otro cuento que vivo y sigo viviendo, solo de ti hablo porque contigo duermo y siento. Te agachas para darme un beso, cuando me abrazas cubres todo mi cuerpo, eres la mitad que me sobra y soy un ser más completo, hay  instantes que guarda mi cama que son la prueba de ello.
Vamos a seguir escribiéndonos cuentos, para seguir siendo, para seguir viviendo.

Comentarios

Orizschna dijo…
siempre he creido que algo nos va tejiendo nuestra historia. quisiera pensar que es el subconciente.

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