sábado, 10 de mayo de 2014
Dos puntos y aparte.


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Hoy recordé los días en que tío Pepe llegaba a casa un poco “alegre”, platicaba con nosotros (sus sobrinos y hermano) y ordenábamos pizza para cenar. Recordé cuando papá Rey nos enseñó a hacer mezcla de cemento y como al llegar nuestro perro de aquellos días (rocky) lo trató con cariño como si todos los días de su vida lo hubiera conocido. 
Me acuerdo mirar a tía Chela hacerse su copete tipo Selena o Gloria Trevi con latas y latas de spry para cabello y que además de peinarme de igual forma, le gustaba vestirme como ella, fueron los días en que más femenina me miraba.
No se me olvida el viaje a Oaxaca con mi mamá y la correteada que me metió un guajolote de mi abuela, y como ella me mandó a la búsqueda de huevos al corral, no me he vuelto a sentir como el mejor investigador como en esos días. Mi primo Iván era un bebé en ese entonces y ahora ya es todo un músico según la abuela.
Me siento terriblemente nostálgica y sentimental. Será que he crecido, como dicen los viejos. Pero yo no siento un crecer, al contrario, cada día soy más pequeña porque el mundo se hace más grande. Ya no es un patio que parecía inmenso y nuevo todos los días para jugar. Ahora el mundo es un experimento innecesario que se tiene que repetir constantemente para hallar un poco de felicidad en los rincones. Que no se mal interprete, soy más feliz que nunca, aunque no lo exprese a gritos con la gente que me rodea y no ande publicando por todas las fuentes de conexión virtual.
Ya acabe la carga académica de mi licenciatura y no soy mejor ni peor por ello, como muchos se piensan al tener un papel que les da la autoridad de ponerse un “Lic.” O “Ing.” antecediendo su nombre. Incluso el título de profesor o maestro que se dicen con tanto recelo mis compañeros de trabajo entre si mimos me parece exagerado.
Tengo muchas memorias que parecen más historias inventadas por fotografías que mire al crecer. Sin embargo y con la gracia que aún me conservan estos recuerdos, sigo pensando que después de todo ser lo que soy ha sido lo mejor que me ha pasado y no hubiera podido ser sin todas esas cosas idiotas que guardo en la memoria.


S; sin nombre
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SONIA LÓPEZ
28 años
escribir y fotografiar
dormir y vivir...

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