Mostrando las entradas con la etiqueta Vacío. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Vacío. Mostrar todas las entradas

lunes, 15 de mayo de 2023

MAYO

 

Realizarse, no estar en pausa, como esperando que la existencia solo suceda, se nos arroja a la voluntad de aparecer en la vida, crearse, resolverse. La necesidad de expresar aquello que se sabe, como si fuese lo absoluto, cuando todo cambia y nada permanece. Lo que se tiene por sentado siempre se reformula, y que capacidad de la mente para mantenerse cuerda en el proceso, si acaso el termino tiene aun sentido. Sigo pensando, que me voy a quedar arriba, que locura que conserve una idea de mi misma por más de una década, reprime algo de mi personalidad o construye sobre esa noción que tengo de mi valor, o de mi ser. Si acaso es una falsa certeza de que me sé, tanto en el devenir que es un éxtasis, y el pensarme ausente en el vacío de mi propia conexión neuronal. Ojalá sea una loca con sentido o funcional.

Llevo diez años escribiendo en agendas, cada día relato algo mucho o poco, relevante, que me haga recordar el día, o la fecha para una situación recurrente, no entiendo en que consiste ese registro diario, se ha vuelto un hábito para no perder la lucides tan pronto, ejercitar la memoria que es la única que nos da una guía de temporalidad, no el trauma que se recuerda o la invención que perdura. Cada vez es mas complejo, no el relato en sí, si no el empeño para ser mas constante, mas coordinado o que sea más presentable, en mis términos, no en necesariamente algo funcional. Me funciona, sí, me permite tener relación con los sentimientos o emociones que me provocan las personas que me rodean, y que memorias estamos creando juntos, a que se deberá el miedo a perder esos momentos en la cabeza atrofiada. Como en todo lo que hago hay momentos con más interés y mas empeño, y otros que no lo son tanto, cuando se tiene tiempo para pensarse a si mismo. Si solo se existe, si bien como echado a la arena, si bien como en un ejercicio interno de vivir dentro de un cascaron y quererlo romper, aquel que todos los días sube a la misma piedra por la montaña.

Olvido, aunque en mis relatos dejo las notas de leer más, escribir más, y si son aquellas cosas que me invente como parte de mi personalidad, que tipo de persona soy que realmente no practica esas necesidades de su ser. Todo esto parece el medio para entender las situaciones que a mi alrededor sucedían mientras crecía y nada como ahora, tenía tanto sentido. Al menos en estos momentos, escribirlo realmente me es agradable, o que, si se siente como yo seguir escribiendo, si es un análisis, pero igual que el ejercicio, uno no comienza reventando el musculo. La mente necesita su ejercicio. Me gusta que los yogas sean muchos.

viernes, 17 de septiembre de 2021

No siento

Quien soy más que el esfuerzo innecesario de quien me interpreta, de lo que yo asumo como cierto, de las palabras que escupo como si importaran y viviera lúcidos momentos. Estímulo de lo que causa endorfinas, porque la vida misma y las responsabilidades siempre, y más que nada cuestiono como neurosis, reaccionar en negativo, tu sentimiento no está en mi contra, ni mi contra es hacia tus sentimientos, tratar de interpretar lo que te lastima.

viernes, 15 de enero de 2021

Adios

Sigo diciendo que escribo, pero la verdad es que tiene meses que no lo hago, o no como suelo por rachas hacerlo. Los apuntes de la agenda / diario se quedan incompletos; en mi mente están todos los recuerdos y me da miedo que haya un momento en el que ya no pueda acceder a ellos, como una memoria descompuesta en un aparato que tardan en volver a encender para usar. Quiero escribir de los dolores, preocupaciones y sufrimiento que he visto, que siento, que se reflejan en los rostros de los que amo y he amado, que están. Las pérdidas han sido varias, los duelos que no he podido llorar porque siento que no tengo el tiempo de sufrir, la sensación de que algo peor puede pasar y pasa. Intento, quiero confiar en lo que dice mama, que todo pasa por algo, que todo en esta vida de acomoda, siempre agrego para tener una estabilidad mental, no ahogarme y de nuevo caer en los patrones de autosabotaje, de autodestrucción que suelo tener para evadir, para evitar, e impedir que disfrute la vida o goce de lo bueno que tambien se que hay en mi y que es mucho. Es cierto que debo de evitar pensar que hay algo en mi incompleto, aceptar que tal vez mi odio no es en contra de nadie, solo en contra de mi insuficiencia y aceptar tambien la sensacion de no tener todas las capacidades para ser un humano decente, porque al final eso ni siquiera importa, solo se parece y la honestidad que siempre se me acumula me lo dice; no estoy peleada con el ser para la muerte, si no con la fragilidad y la delicadeza que esto implica para enfrentarla en la piel de aquellos que he querido compartir la existencia.

jueves, 12 de noviembre de 2020

No somos

El microscopio que pongo al comportamiento, el mío y el de los demás, no confiar en nadie, no tolerar nada, no permitirme/ permitir, nadie entra, pero tú / yo tampoco, nadie sale. Todo es un duelo, todo es un proceder, todos los cambios uno tras otro me hunden en la espiral, quiero sentir otro dolor que no sea emocional, de que otros corten mi piel, no logro descansar, tres cervezas, dos ibuprofenos, un cigarro, para desprenderme, para lograr dormir, la dosis que no está en la otredad, logro lastimarme de múltiples formas, uso mi inteligencia para no hacerlo por completo, canso la mente, caso el cuerpo, los parto en dos para evitar los recuerdos, memoria atrofiada, que no sabe de realidad o de sueño, el tercer ojo solo medio abierto, cada que pienso que no abarca nada pero eso que no consideraba, sucede.

martes, 29 de enero de 2019

convinación

Se robaron mi computadora, ahí estaba quien sabe cuanto de mi. Y qué? Pues nada.
Se robaron de mi, mis amigos (los que llame algun día amigos) lo peor de mi, y qué? Pues, nada.
Robar es tomar algo que no es tuyo, supuestamente. A mi, no me han robado nada en realidad, cuando lo pienso nada es realmente mío nunca. La propiedad pierde valor y las formas igual.
Hablan de cosas, de personas, pero nunca hablan en realidad, es más fácil escupir una acusación.
El silencio todo lo dice y siguen gritando, siguen ladrando, esperando que su infortunio de una vez acabe. Pero dijo Jaime, si vas a morirte. MUÉRETE Y YA.
    
Para que tanto ladrido, quién te lastima? quién te pide algo? quién te ama?
    
La estación es lo que proporciona ritmo a la palabra. Pueden ser tres, pueden ser docientas, todas revueltas. Marcar dos pasos, hablar llanto callado, contar historias. Una lástima.
    
Cada día me vuelvo mas loca o más yo, cada día que sucede que no entiendo, entiendo menos y las horas y los minutos no tienen sentido en ese día, cada día.

no entiendo la pausa, que no es estancamiento, que no es espera.

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Olvido

Intento analizar las situaciones, lo que sucede, el devenir que en cada acto deja de tener sentido una vez que lo deconstruye el recuerdo. Pienso en que lo que se hace  es para sentir, para pensar que esos actos definen, aunque sea solo una apariencia. En el silencio y cuando la mirada de los otros no observan, alentándome a cerrar la boca, a no escupir lo que pienso, hay otro personaje que ríe, que es ridículo, que seduce con intelecto y gracia, pero que no se detiene hasta la ultima consecuencia; luego este ser me parece extraño y me culpabiliza su existencia, porque grita, insulta, golpea, no se detiene. Otra vez escribo de eso dentro, como oculto, un solo miedo, una sola tristeza que no se acaba, se mueve, no se detiene. No es una miseria, la vida corresponde siempre a su curso. Palpita la sensación, persisten las formas. 
No entiendo lo que termina o empieza, el ciclo se desvanece. La espiral tatuada en mi espalda vuelve a dirigirme. El movimiento precipitado, sin austeridad que arrebata y deja con ansiedad.

lunes, 22 de octubre de 2018

contagio

Todos huyen, no desean existir, su voluntad se merma, viven enajenados. Intento, entiendo, pero algo me impide, no es que no pueda, no quiero. El impedimento siempre es el ser.
El otro que existe por ser, pero no reconoce lo suyo, la pesadez en el hombro una y otra vez me recuerda que existe, me hace sentir. En mi capacidad cognitiva no entra más que la proyección y no el acto, siento la rigidez por existir, por expresar mi desdichada voluntad que desea sin un retorno visible hacerse sin revisar lo que le rodea, vomita palabras cuando habla, dice lo que se le viene en gana, ahuyenta la posibilidad, dice directamente lo que teme y expresa sin reparo lo que ama, el juego no es posible ante la voluntad que no posee matices. Me quedo quieta, acaso para observar, escribo lo que veo para darle sentido si no, son solo imágenes que mi mente recrea como sueños que dejan de ser realidad, aliteración de lo que se desvanece, la presencia latiente, se extiende, se disipa, se retrae.
Vacío, tal vez para dejar de sentir esa absurda necesidad de lo otro que no me sabe en sí, que solo reconoce su existencia pero que niega su voluntad, enajena vida y existir.
Compartir-se, ansiedad, somnolencia. La energía es una inversión que se proyecta en la sensación en el motor invisible que genera el conocimiento de lo otro, la hipérbole. Aparece el margen insospechado del cuerpo con el fenómeno, nadie pide permiso o avisa para dejar ir, para entrar a la cámara universal de la conciencia que se extiende hasta hacerse presente en el espejo en la materia celular que se intensifica para llegar la bóveda que son los demás, la otredad.
Nos llamamos en el valle de los sentires, de hacernos posible pensar-nos, en conjunto en su coacción, en forma con el sentido y el cuerpo, el fenómeno irreal, que choca que roza materia pero que realidad no se ha de palpar.
Es el asco lo que somos, lo que en el compartirse se da como parte, lo pronto y próximo, repudio de la necesidad, absurdo inconcluso, no es.

miércoles, 11 de octubre de 2017

pura manía

Pensaba que las cosas inevitables no existían, que todo es premeditado y que cada acción es una decisión. Pensaba así porque pensaba todo seguro o completo, pero era una apariencia. La verdad es que nada ha estado completo desde hace mucho tiempo y que la apariencia sostenibleen realidad era rechazaba inconscientemente, precisamente por ese acto inevitable de ser.
Eso produjo en la práctica, una dialéctica de la cual me pretendo liberar, no solo por mí, he notado que estamos padeciendo de otras formas de interacción, nuestro apetito por la vida regulada por la sociedad determinista no es complaciente, las modificaciones a esas estratos ya son notorias, la tendencia de la desintegración familiar normalizada, por ejemplo, entre otras situaciones como la diversidad consiente aceptada de la orientación sexual. Este doble sentido de las cosas, que moralmente son aceptadas pero que internamente en los individuos son contradictorias: monogamia y reproducción, life style.
Me siento ridícula, estúpida, y loca, casi pasa eso de quedarme arriba. MI cabeza comprende perfectamente la situación, pero la sensación no la logro descifrar, entiendo que la insatisfacción. Quise darle sentido a eso que se esperaba de mí y que en la última figura limitada a mi lado podría, en apariencia, sostener.
Pensaba que la decisión era mía, que podía controlar la dimensión de la otredad a mi alrededor, desconcierto cuando se disminuye esa densidad sin que lo premeditara como opción. Las posibilidad ya no era ser compartiéndose.
Hay momentos en que la sensación puede más que mi inteligencia, son días en que me detesto porque no siento la ausencia o deseo la presencia, me niego, sostengo que no se puede anular a una persona, pues siempre he cargado a todos entre los hilos de mi ser, esa es la hebra que sostiene toda la estructura, toda la apariencia. No puedes quitar un hilo porque se desborda. Pensaba esa era la trascendencia de la otredad, que nos componía al observarnos en ella.

domingo, 24 de septiembre de 2017

Escribir es mi zen.


Es la formación de la existencia en infinito, plasma las palabras que uno piensa en símbolos que los demás pudiera o no comprender. No sigo regla de escritura formal como aquel que estudio lengua o literatura. Aprendí a pensar en nociones abstractas, en ideas concebidas a raíz de experiencias particulares. Escribir a fin de cuenta es hablar acerca de uno mismo.
Escuchaba a alguien hablar de egoísmo como, y de qué, el ego es lo que impide al humano desarrollarse completamente, difiero con fuerza imperante. El cultivar la individualidad permite entender la otredad, es lo que decía Sartre acerca del ser-para –el-otro pues el yo, devela lo demás, se aparece aunque su presencia no la genere mi notarla en el mundo, existen las cosas por sí mismas, arrojadas; dijo Borges como en la idea del absoluto en la palabra tigre, todos saben la concepción de todos los tigres al mencionar solo uno. Entiendo empero, la necesidad de los otros, hacen falta como tomar alcohol, fumar un cigarro, asumo que sin lo otro tampoco se devela el yo, pero no es responsabilidad existir para lo otro, solo construir el proyecto individual, ahí entra lo que afirmo acerca de la individualidad, no en el rechazo absoluto de lo otro, la otredad. Y proyecto también es pretensión.
No estamos de paso uno de los otros, estamos en un loop infinito que se busca porque somos uno solo, decía la película japonesa donde platean un mundo paralelo en que el tiempo es al revés.
Cada día me persigue el tiempo, como queriendo alcanzarme, eso siento. Pero, ahora planteo una divergente, no solo no-existencia, si no la posibilidad de vivir en todos esos tiempos, como quien se sumerge en una parábola, aleph también le llamo Borges.
<> dijo uno de mis alumnos de una manera muy sabia, a sus quince años, como es posible que le quede tan claro a una persona que apenas está en formación o incompleto en su desarrollo, es posible entonces que efectivamente para algunas conciencias sea una develación dada, sea por la mera existencia en este mundo, sea porque durante toda la vida busco una iluminación. Pero no tiene más mérito el que recita todos los textos sagrados, que el que un solo verso transforma a los otros, dijo Buda.
Hablar del término del tiempo sigue siendo un pretexto para no sentir, para que la vida pase indolora, incolora, sinsabor, citando a esa persona que lucha desde adentro hacia afuera.
Todos tenemos un vicio con el cual saciar las ansias que produce la existencia, describe Sartre esa sensación con la náusea, que se siente asumo en la nostalgia, en estar enervado o alcoholizado, todos tiene un don para buscar lo que nos hace daño; de este lado busco a los dañados, ese es mi patrón de violencia o de transcendencia, dañado no el sentido del uso o de que algo externo lo desgasta, si no del daño de fábrica, como en las series de producción que uno de cada cien productos ,uno sale con una imperfección, lo mismo sucede con las personas.
No cabemos en los parámetros o líneas de producción, los productos que sirven, están ya predispuestos a seguir un imperativo que perpetua la maquinaria social, es evidente para mí la estructura que se genera. Por eso tiene la deconstrucción una forma de desactivar esa maquinaria que se controla desde el aparato económico. Generar familias, tener un apellido o herencia, crear un negocio propio, mucha educación formal, son los parámetros que los productos dañados ya no anhelamos, el ser distinto provoca el rechazo no ya no de lo demás hacia uno, si no rechazo de uno a lo demás, todo lo “no dañado” y que en apariencia el aparato legal simula como igual.
Movimientos de autonomía que demuestran lo que afirmo son muchos, disidencias que provocan replantear o dar una segunda vista al aparato y su función, entre indígenas principalmente, alteridades sexuales, anarquistas, religiosos extremos y feminismos. Todos los individuos tienen su propia vía, aun contradiciéndose constantemente porque aunque hay distintas vías, no la siguen todos con coherencia.
Existe una forma de estructura que permite mantener un orden de relación intrínseca entre las personas, de alguna manera eso permite no sentirse individual, como si todo lo que fuésemos solo estuviera validado y conformado por los demás, no la persona que somos sin los otros. Es un acto egoísta acercarse a los otros porque al final son un residuo de nuestro desdoblamiento hacia lo que aparece como fenómenos en el mundo. Los otros están en ese mismo proceso por ello conviven en las ataduras y contratos sobre de ellas, nadie desea verdaderamente la individualidad pues lo ajeno o lejano no quieren cuestionarlo, cuesta más trabajo intelectual. La monogamia, el matrimonio, el generar descendencia, no necesarias como fuerza vital, si no solo porque se puede la reproducción, nos hace pensar que es nuestra decisión, como si fuera opción  y no como parte  evolutiva de la especie que somos.
“Todo ser humano quiere dejar una huella de su existencia” es una imperativo humano  tengas diez u ochenta años, pero no toda apareciera genera un deseo oculto de aceptación o de validez al existir. Eso le quise decir a la chica de trece años a la que le doy clases de ética cuando me lazo su frase paradigmática.
No es acaso la existencia la única evidencia necesaria para validez de la vida; sin embargo buscamos todos los medios para comunicarnos, para compartir y construir proyectos, no individuales si no colectivos, una vez que se deconstruye la colectividad, qué queda, cómo funciona incluso hablarlo, establecerlo casusa un repudio hasta a las conciencias más trabajadas en la dinámica de análisis.
No podrías apostar siempre a que el individuo hará solo lo mejor para sí,  en apariencia eso solo  esta perpetuando un estado de inconciencia.

jueves, 9 de junio de 2016

reafirmación de la nada.

Si lo recapacitas con cuidado, puedes volver a vivir las cosas mil y un veces, hasta más, como lo desees. Pero las personas, oscuramente le llama memoria. Como si algo se guardara, se depositara en un lugar para no volver a utilizarlo.
Le llamamos tiempo a la sensación de recordar y pensar que no se vive lo que se sabe cómo suyo – el recuerdo-. Luego reaparece una presencia corpórea que llamamos presente, como si efectuase un pequeño subrayado sobre una hoja en blanco, aparecerá algo en la hoja en blanco aunque nadie haya escrito nada, no es eso presencia.
Es un mal estar, como de salud, pero mental, de conciencia. La perpetua vela, nunca se apaga. Pero el fuego solo crece y decrece, como la sístole o diástole, el corazón siempre se detiene, si no, no vive. La pausa es un silencio en términos armónicos, y el silencio no es más que la reafirmación de la nada.
Qué cosa no se oye, dirás, aún el árbol tiene un sonido, de árbol, lo estas oyendo ahora mismo, y piensas que es solo un recuerdo aunque lo estés oyendo en ti y todo lo tuyo.
Veo la caja y ahí no suena nada, más que el recuerdo de tocarla y una sensación característica del cartón. Todo, en apariencia, no fuera. Sin embargo, están las cosas ahí, dirás.
No son ni están, las recuerdas, creas una imagen de la palabra cartón y la asociadas con la imagen de la caja cuadrada, dirán. Mira, sabrás que las cosas por si mismas son, solas, puedo notarlas, o no, son autónomas de mí, no las creo yo, se crean a sí mismas, como todo lo que existe y si decidieran no ser, pues no las verías.
Entonces, ver es lo que importa; verte a ti mismo, sí. Otra cosa no puede ser porque las cosas cuando las ves imploran, sabes que es un color, sabes que es una forma, pero no sabes qué es la caja, si la ves, si recapacitas con cuidado.

jueves, 19 de noviembre de 2015

Horrendo el no tener nada que hacer. *

Horrenda es, nuestra aptitud para volvernos idiotas. Hablar de cosas de interés general, hablar de sí mismos, hablar de nombrar cosas que no se conocen y que si las nombrásemos aun conociéndolas, seriamos otro pendejo que quiere hablar de todo, sin saberlo.
Horrenda es, la forma en que nos miramos como extraños unos a otros, cuando somos lo mismo; horrendo aun más, llamarnos iguales.
Horrendo discutir de cosas importantes, de ideas que abruman el pensamiento de otros; horrendo querer escribir de la trivialidad de vivir, de cómo es que hoy me desperté esperando sólo, estar. Y sí, 'sólo' con acento porque esa academia, es igual a todas las demás, horrenda.
Horrendo es no poder  correr, porque la quietud abruma;  no poder desaparecer esa sensación de querer volverse invisible,  no poder desarrollar otras capacidades que me hagan ilusoria con los demás,  horrendo no poder perder toda sensación y volver a sentir que el espacio se hace pequeño en una habitación muy grande, sentir como se corta la respiración y se me inundan los ojos de sangre, latiente, colérica; la sangre horrenda. 
Horrendo el aliento que me permite respirar y horrendo el pulso que continuo me dicta el momento en que debo de estallar. Horrendas las medidas estériles, las llenas de nada pero no vaciadas.
Horrendo el ruido que sale sobrando. Horrenda es, esta cosa que ya no sé que es.


*Escrito olvidado quién sabe por cuanto tiempo.

miércoles, 7 de enero de 2015

Ser-se.

Sí, lo he pensado. Me temo, más de una vez. Pero nunca es enserio, porque aunque encontrase una justificación ideológica, teológica o biológica, mi pensamiento ya de por sí mal estructurado, asume que da lo mismo una u otra cosa, y que por lo tanto buscar una u otra cosa se convierte en un afán innecesario. No hay dualidades, no existe el epojé, ni el kairos. Solo está, el tiempo que se vive para cada uno de distinta manera, porque no existe, como uno solo, elemental para todos. 
Ha de ser cómo eso que digo del vértigo volteado, que en vez de que sientas un miedo profundo en las alturas, se convierte un impulso insostenible por aventarte al precipicio.
Yo no sé; las personas tendemos a expresar sentimientos rebuscados, le damos nombre a nuestra grafía de entender el mundo de forma genérica, como todos los demás pretenden entenderlo también. Cuándo algo es distinto, te asustas y lo que asusta, se excluye.
Qué le pasa al mundo que necesita morir. De vergüenza, de tristeza, de iniquidad. Quiero pensar, es aquello que llamaba Heidegger: El ser-para-la-muerte. Claro que todos podemos darle un flujo a nuestro sin-sentido. 
No tengo de nada que discutir, son sólo cosas que pienso, pero nunca es enserio.

viernes, 20 de junio de 2014

De lo que no sé.

Dentro del pensamiento filosófico hay una fatalidad ininterrumpida; un rebuscamiento constante que se sumerge y muere con respecto al conocimiento en el que se adquiere y/o que se pretende utilizar para hacer un "nuevo" conocimiento. Esta fatalidad se contrapone al "común" y corriente conocimiento de aquellos alejados del aspecto teórico que representa el estudio filosófico; de esta forma "alejados" de este aspecto teórico se desarrollan en el mundo empírico, uno que puede ofrecer otro punto de vista del ser y que puede explicar con mayor fluidez la verdad tan buscada dentro de la pregunta del ‘porqué’ de los acontecimientos en la existencia, nuestras comunidades indígenas lo demuestran día a día y aún conservan esa sustancialidad. Aclarando que no por ser este conocimiento empírico, es mejor o contiene la absoluta verdad, como en algún momento de la historia de las ideas se definió. 
Heidegger menciona en uno de sus más importantes libros, la simpleza del vivir en la cotidianidad y del cómo este es irremplazable para que el conocimiento surja coherente y servil a los propósitos que se desarrollan en la filosofía, este autor se refiere a este estado cotidiano, como el "estar-el-uno-con-el-otro ocupado en el estar-en-el-mundo" (H. El Ser y el Tiempo), aunque evidentemente lo menciona de una manera más compleja de lo que se puede sugerir o citar.  Esta apología supone la trascendencia e impacto de la cotidianidad, a manera de una crítica (no criticismo) y como resultado de una vida filosófica real, que al contrario de su discurso, no es finita.

Para llegar al conocimiento, la mente está sometida a procesos y mecanismos que determinan la realidad de lo conocido (o el mundo), como el tiempo y el espacio que no se niegan, ni se adhieren a un devenir, si no que se vuelven parte de la realidad, aquella que es consecuencia de un espíritu propio e individual; así la verdad que se asoma en el instante de ese proceso y no en el del "mundo del conocimiento" o Topos Uranus (mundo que solo conocemos o creemos tomar el derecho de conocer un puñado de intelectuales), propone el ejercicio critico como la capacidad de existencia o vida, o mejor dicho como un aspecto menos ‘mentiroso’, en contra posición de esa fatalidad de la que insiste este trabajo intelectual en despojarse y que se espera dejen de lado los que también con ánimos de reír de estas mentiras, se distancien un poco de  su importante capacidad deductiva o imperiosa seguridad de sí mismos y/o de su intelecto. 
Se propone, sin embargo que aun ‘des-fatalizados’, estamos embarazados eternamente de saberes que conocemos por mera historia, por mera transparencia de los sucesos que si bien acontecieron, nunca los hemos vivido, ni sabremos si fueron ciertos; lo muerto de la filosofía que no dejamos morir nunca. No es por escepticismo o nihilismo (nihilismo del que conocen los intelectuales, no nihilistas de verdad) por lo que digo esto, es por la falsa sustancialidad de las cosas a las que estamos enajenados, porque lo mismo es la iglesia, que el fútbol y lo mismo que la institución filosófica, incluso cualquier institución, la cual aunque nos permite estar en un encuentro académico, o en dialogo sustancial, a su vez nos alinea de las formas más complejas dentro de los estándares bien definidos de las corrientes filosóficas, ya Foucault nos habló incasablemente de los mecanismos de poder. Es evidente, que no se puede dejar de lado, ciertas cuestiones, como en el caso de la escritura, que se establezcan bajo los principios de los discursos filosóficos; es así que nos quedamos suspendidos en un no-vivir, en eso muerto que repetimos a manera rezo, o bien viviendo algo que no damos por entendido nunca. Aclarando esto y que no soy un mesías, lo siguiente será decir que la única cosa que se puede asegurar es la decadencia del conocimiento, del cuerpo, del espíritu, y peor aún, la decadencia mental, estamos casi condenándonos a una muerte instantánea y no de una manera trágica, como los escritos homeristicos, porque ese tipo de tragedia se vive solamente. No hay cura para morir, la rencarnación es otra cosa y todo caso es un castigo para la ignorancia según la tendencia de la filosofía oriental.
Ese es precisamente el castigo de los pensadores actuales, caer en lo muerto del discurso filosófico y pretender re-vivir ese discurso en sus propias palabras. Comentemos el error de dictaminar los contenidos del conocimiento en abstracto y explicarlos como si fuera una necesidad del ser que se expulse hacia afuera el saber, es precisamente esa la reencarnación, comparable a la procreación, porque desde luego que debemos de establecer nuestra gestión autónoma, pero no por medio de otro ser (lo procreado) sino por la autonomía autárquica.
Sin determinar nada. Aquí estamos, pesando.

sábado, 4 de enero de 2014

Tenía mucho sin mirarme desde afuera.

Como aquel fragmento de esos libros viejos, donde explican a detalle cerrado que lo vacío es para llenarse y que por lo tanto debe permanecer vacío para poder inundarse. Lo que no dicen y me encanta esta parte, es que deberás aprender del desapego para poder vaciarte tantas veces sea posible, hasta que encuentres ese vacío correcto. Hay gente que vivirá llenado sus vacíos todas sus vidas.
Es fácil confundir, uno piensa en vacío y pensara en algo que hay dentro de sí mismos, otros verán con miedo aquello que no puede ser nunca llenado, temerán que si no está lleno no es útil. Veré mis manos muchas veces, siempre atino a decir que están vacías, que no hay nada en ellas, sobre todo poesía. No hay letras, no hay pasiones, no hay ambiciones, ni futuros, ni pasados, a veces hay presentes pero igual se me resbalan en las tonalidades de piel rojizas, rosas, cafés, amarillas.
Atibórrate de los objetos, júntalos todos, colecciona amigos, clasifica conocidos, etiqueta trabajos y estatus sociales. Ponle nombre de trastorno psicológico a tus defectos, que nadie sepa, o quiera pensar que estamos vacíos, que no valemos, que nos confundimos como se confunde la arena con el mar, ambos son vacíos que ya tienen nombre. Esa es la sentencia de todos los libros que no se han escrito.
El otro día yo estaba adentro de un fractal que bailaba a mi voluntad, no me hablaron los vacíos porqué no los quise escuchar, me estaban hablando las ideas, una tras otra sin parar. Entendía a pocos pasos que vaciarse es esencial si tu cordura deseas mantener; no aquella que dicta lo que el mundo desea, si no la que te dice a ti a gritos lo que tú puedes lograr. Es decir, que siempre, no serás cuerdo para los demás, que vaciado iras, sin poder llenarte de banalidades. Vaciado entenderás, que lo que te llena solo inunda y los locos son los demás.

viernes, 18 de octubre de 2013

Up.

Nos sorprendo siendo cursis. O nos estamos quedando arriba.
Es raro que lo digamos con frecuencia, eso, “de quedarse arriba”; puede que no se dé a comprender tampoco del todo a que se refiere,  o en la forma como lo entendemos  nosotros.
Se va reduciendo la parte en tu cerebro en la que puedes pensar por ti mismo, se arranca tu individualidad, se espera que con el “tiempo” (el cual, categóricamente, pero simbólicamente, no/ existe) se determine tu habilidad  para apagar repetidamente tus sentidos de libramiento. Es necesario para ‘pertenecer’ dentro de un estándar te automatices. No es broma.
Se equivocan los que van cantando que el mundo, la humanidad y lo que nos rodea son arcoíris, naturalezas fascinantes y animales exóticos que no conocemos; esto último en realidad porque hay tan pocos animales o los lugares que son tan remotos, que se gastarían si cada uno en el mundo los viera. Nada existe.
Podrá parecer muy fatalista o muy negativo, pero cuando abramos los ojos, veremos.
Nos estamos quedando arriba y no un arriba en dónde alguna especie de narcótico ha hecho que las conexiones neuronales en nuestro cerebro dejen de funcionar, sino porque nos estamos  volviendo como todos los demás. Aceptamos sin indicación repetida lo que nos mastican y nos dan de sobras, siendo que en la inmensa tierra, al parecer nos dicen los seres dominantes. Evolución: nuestro vaciado intestinal.
Precisamente por todo esto, nos estamos quedando arriba. La misma naturaleza humana nos guía paso a paso para ‘pertenecer’ a; es algo sumamente importante por alguna razón no podemos descifrar y es por este inapreciable detalle, que sabemos que aún no sucede, eso de ‘estar arriba’. Aún nos sigue dando una tremenda flojera las cotidianidades en las que los de nuestro entorno se apegan como si fuera un mandando legislativo, aunque en cierta forma sí lo es. Se obligan a sostener un ideal de vida, cuando no hay ninguno.
 Nos verán hablando de hijos, bodas y nimiedades un día, entonces sabrán que ya pasó. Nadie se interesó por leer un libro. Ahí nos advierten. Todos estamos arriba.

jueves, 22 de noviembre de 2012

matter of



Preámbulo del regreso:

La vida es algo que uno nunca disfruta por eso de querer siempre apantallar.
Los viejos crecen y se dan cuenta que desperdiciaron mucho tiempo en nada; al final de la vida te das cuenta que vas a regresar a donde empezaste, el problema está en creer en el tiempo. 
Suena trágico como se escribe, pero hay humor en ello, la facilidad con que uno habla de la muerte lo explica. La conocemos, la deseamos, sabemos que nos hará absolutos para querer volver; porqué no disfrutar el paseo, el vaivén como cuando uno ve las olas a las orillas; yo porque vengo del agua he de saber de esas cosas, ustedes porque no comprenden que la importancia de los detalles esta en que en ellos se ve el cosmos, como dicen, en cada grano de arena, en todos, en uno. No hay ustedes.
La vida es un afán infinito de conseguir nada, pero uno sigue viéndola con peso, como si el mundo estuviera sobre los hombros. Por qué no se ve que alguien ría, como yo, de ello.
Se entiende que nada es suficiente, pero no es así; es precisamente la insuficiencia el deseo de desdoblamiento, que es lo mismo que mermarse, o cerrar los poros a complacencia.  
La insuficiencia de conocimiento es la sabiduría puesto que lo que hay en ella es absoluta nada. Quien entiende todo no necesita vivir.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Ricardo me hubiera llamado.

A la mujer se le permite amar. Será que desde ahí puede controlar el mundo, amando. Como reinadora de los vacíos, aunque sea sólo uno o ninguno. La mujer tiene cuerpo de vacío, de agua y de fuego, ella nada puede pero todo lo hace. Soy mujer porque un cromosoma (o el fractal que soy) lo determino así. He amado mucho, pero no lo suficiente. Siento como siente la piedra el viento. He de sentir como siente el mar al reventarse en las rocas gastadas por la sal. Nadie me ha enseñado a amar, eso ni los padres lo enseñan, porque ellos aman por sus propios motivos y piedras, porque así escogen su muerte. He amado a muchos hombres, todos diferentes, todos acostumbrados a mover el mundo sin reinarlo, condenados. Todos los hombres se han llevado mi olor, y yo me quedo con el suyo porque yo deje de poseer uno propio desde hace muchos tiempos que deje de conocer como tiempo. No fueron los libros, a ellos no les echen la culpa de ser libros y contener el karma de quien los escribió. No fue nada, mas que la nada que todo lo mueve y todo contiene. No estoy rezándole al cielo por la tranquilidad de mis vidas, estoy admitiendo que le amo porque dejo que mi naturaleza se apodere de lo nunca ha sido mio, mi ser mujer.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Sad party citadino.

“Sólo nuestras conciencias están presentes.”

El silencio, ese silencio que acompaña todo lo escuchable. El teclado una y otra vez rebota entre los dedos, que con prisa intentan vaciar “nosequecosa”, esa que explota en las huellas digitales y que intenta con rápidez no equivocarse; no sirve de mucho intentar, siempre habrá un error que en DEL no podrá dejar pasar y que casi como se escribieron ha de borrar las palabras que no pudieron o no tuvieron tiempo de decir algo. Ahí está el silencio aguardando a que los dedos y las teclas hagan la paz, hagan justicia uno al otro, d-e-t-e-n-i-e-n-d-o-s-e.
Las palabras por otro lado, tampoco se esfuerzan, no tienen porque, no hay peso que las detenga quietas sobre el renglón, sobre la hoja llena de blanco que por alguna extraña razón intentamos (el intento absurdo) con nuestra mente barroca inundar hasta el ultimo punto que puede unir a otro. Imponemos sobre de todo, nuestras ganas de intentar; en el error y la prueba esta el empirismo, lo pragmático, lo que une a la mente con el objeto. Pero, no es cierto. La verdad y la sabiduría están en la simplicidad, en el despliegue, en el estar enfrente-de lo otro. Lo otro no teme, no intenta, no piensa, es; lo mismo es pensar y ser, dijo Mathai o Parménides, o Heráclito o Brahmán, y cuanta razón tienen esos viejos canijos y tramposos.
¿Y para que escribir entonces? Suena triste la pregunta. Como si no valiera la pena, nada. Tampoco es cierto. Los mejores libros fueron escritos pensados en la otredad y el despliegue, solo que sus autores no se habrían dado cuenta ni por el mismo momento en que lo escribieron. Ya rencarnaron muchos y sigue habiendo libros buenos que se leen y se piensan y hace que uno sea. Así, tiene sentido cuando se escribe, ya sea en un rollo de papel para tortillas, en un cuaderno pequeño con hojas a cuadros, o en una servilleta. No importa a quién va dirigido tampoco, porque todas las conciencias están invitadas a la fiesta triste. No se han dado cuenta de lo mucho que nos da para escribir.

martes, 21 de agosto de 2012

Beso en la boca, cosa del pasado.


Decimos en voz alta nuestros pensamientos todos los días, muy pequeños todos; lo que sucede después es lo que puede ser grande; aunque lo grande y lo pequeño en el absoluto y en la nada son lo mismo. 
Si te pones a preguntarte el por qué y para qué de los días, otros pensamientos saldrán de tu cabeza explotando, casi como si el futuro del mundo se decidiera con cada idea que puedes tener acerca de él. 
¿Qué desayunare mañana? Y en un ¡bomb! Todo el pensamiento y/o o destinación (¿) que puedes tener acerca de ese día, aparece dentro de una desmesurada imaginación acerca del que será, cómo si este fuera mejor o con una condición prometedora, como si fuera cuestión de que al siguiente día te ira mejor. ¡Comerás para el desayuno uno de esos omelette gourmet!
Pasa que hasta de manera religiosa, que al pensar en ese día que estas viviendo, se convierte en años en desgracias venideras, se transforma en profundas otras cavilaciones de la vida misma y de la otredad imparable; se convierte en puñado de cosas que ya no recordaras el día siguiente, ese día prometedor en el futuro, en dónde llegas a estar satisfecho contigo mismo, con las cosas que tienes, con tu forma de ser y de actuar, de manejar el mundo y que este no te maneje. Ese día sin frustraciones, sin algún pensamiento detéstate hacia las personas, a ti mismo, a lo que los otros tienen y tú no, a lo que te  desagrada de ellos que con tan poco se conforman, a que eso tan frágil y aparentemente fortuito no es mas que la ilusión de sus vidas, tan sencillas tan adaptada a lo que quieren conseguir todos los demás, en sus cadenas de deber ser. Deber casarse, deber tener hijos, deber tener trabajo, deber de “ser responsable” contigo mismo. Las cosas te llevan a que debemos comportarnos de cierta forma como maquinas que obtienen los principios de la vida por el asentamiento, de ese día que pasó y en el que toda la vida se decidió. 
Será que me enamoro de otras ideas como distantes o ajenas a mí, para no caer en el aceleramiento de las ideas cercanas, será que uno siempre busca la responsabilidad hasta detrás de las cosas que se pueden disfrutar y que al menos yo sé son disfrutadas con mucha prisa, porque rechazamos lo extraño.  
La desinteresada vista hacia las cosas nos hace corresponder unos con otros, con todo el mundo y en todos los idiomas, de ser tan cerrados en obtener algo de la vida no estamos dejando a nosotros mismos entenderla. Luego aparece la noche, duermes porque el cuerpo / maquina te lo dicta en su cadena de deber ser. Pasa otro día y otras ideas y seguimos pensando en que las promesas de este nuevo día son mejores.

jueves, 5 de enero de 2012

Dos sonrisas.

No podría estar siempre debatiéndome, abrumada, concentrada en los afanes de otros. No podría alejarme de mis suspiros por aquellos que se manifiestan cada que la luna le da vuelta al sol. Por mi, que de vuelta el mundo, pues  la superficie de mi vida ha sido solo un juego donde mi mente que pretende estar enojada con el mundo, no se logra estimular suficiente, de ahí provienen las decepciones o frustraciones. 
Dentro de las propiedades de la conciencia, la estabilidad de las condiciones de la realidad deberán  ser omitidas, para poder ascender a esa capacidad inmutable de sentir.
No hay pretensiones en mis pensamientos, son actos que se siguen después y que como tales confirman que en mi apariencia también soy. No solo queda un embalsamiento de palabras que intentan ser algo más para alguien que no leerá.
La figura de mis quienes, siempre esta presente. Muchos otros dirán que al cargar con tanto no podría dar un paso, pero he dado muchos ya. Sin cargar nada, sin explicar que las consecuencias de mi ser son para alguien más in-sutilezas o atrevimientos.
He visto la vía láctea tan cerca que bien  me la he podido beber. Observe la luna entera comiéndose al cielo, casi el mismo día en que he mire a niños llorando por el hambre. He visto la piel arrugada de ansíanos que no tienen otra cosa que hacer más que morir pero siguen respirando. Se de cada beso que he dado, de cada vez que los huesos de mi mano truenan, y aun así sigo dejando de existir todos los días, porque no hay temor en vivir.
No es que de igual, algo mas o algo menos, es que la vida es sencilla, la gente la complica.