La Filosofía de lo Oriental III. Samsara
martes, 31 de mayo de 2022
La Filosofía de lo Oriental III. Samsara
miércoles, 1 de diciembre de 2021
El lejano Oriente IV. Los vedas
El lejano Oriente
IV. Los vedas
En algún párrafo de esta columna hablamos de la importancia de las etimologías, es decir la raíz y formas en las que se compone una palabra, en el caso del sánscrito - en comparación del griego y latin que componen mucho de nuestro vocabulario- la raíz vid विद् significa "razonar sobre", conocedor, encontrar, conocer, adquirir o comprender, significa percibir, mirar, considerar, o saber, de ahí la palabra Veda (E. Rohde, 1978,). Hacemos referencia a la importancia de dónde provienen las palabras porque diría el amigo Biólogo Francisco Perez, la etimología, aclara la verdad.
De nuevo volveremos a mencionar que en este relato columna, sólo se describen características o rasgos convencionales, propios de las situaciones morales o culturales y de la interpretación de la primera época de la historia de la literatura India, que se relataba en los cuatro textos más antiguos llamados, Rig veda himnos de los dioses, Yajur veda fórmulas para los sacrificios, Sama veda canto a lo sacerdotes y Atharva veda cantos mágicos; cantos, poesía, o narrativa de la cual se fundamentan acontecimientos históricos, convecionalidades morales, principios éticos y formas de experimentar el ser en sí en cuanto acontecer humano.
Se documenta desde hace un milenio antes de nuestra era que, la plasmación por escrito de la literatura védica se empezó a realizar a través de un patrón determinado por la supervivencia del hinduismo sánscrito, es hasta el tercer siglo de nuestra era que estas tradiciones tuvieran influencia occidental, no solo por las tribus primitivas de áreas del sur de Persia primordialmente, y que mucho antes ya se habían introducido al Valle del Indo, hay tambien ahí un híbrido muy interesante entre regiones y tribus que dieron como resultado las yuxtaposiciones de la cultura total que generó, los ahora patrimonios humanos que son los Vedas. Estos también a su vez han sido complementados con los sutras y diversos textos sobre gramática o astronomía y otros tratados filosóficos como los Upanishads.
Respecto a las curiosidades de estas tradiciones identificadas dentro del rubro de la religión, se admite que adoraban siempre a deidades femeninas relacionadas con la fertilidad, es decir con la naturaleza propia de esa región geográfica, abundante y enriquecida de contrastes. Tal vez haya una ligera similitud, un paralelismo rítmico temporal que se puede familiarizar, por ejemplo con las epopeyas griegas en cuanto a la narrativa literaria, pero no en sí histórica.
Los vedas son la composición filosófica, poética y teórica de la literatura que se generó en esa coordenada del mundo, es así como surge la creencia en la fuerza cósmica, esencia absoluta que opera sobre lo macro y micro, el universo y el cuerpo, y que puede comprenderse mediante la meditación y el conocimiento interno.
De manera general los vedas se componen de la siguiente forma: 1) Rig veda: Colección de aproximadamente de 1119 himnos o chandas que componen 10 libros, son celebraciones y cantos a las divinidades Agni e Indra, Ushas y Ashvins, la aurora y el crepúsculo, que nos relacionan en cierto sentido al entendimiento del acontecer del tiempo, del día y de la medida de la existencia humana. Se dice que los dioses tiene predilección por lo críptico por lo que estos textos están designados para el uso de la aristocracia, algo más particular de mencionar es la importancia que los vedas le atañen a las dinastías y castas y que por ello en la religión védica son de gran predominancia estas distinciones. RV proviene de un pensamiento mágico, rituales tardíos que llegan a ser incomprensibles para nosotros, estos cantos son la primera manifestación de la literatura que proviene de la antigua India, que no puede ser separada de las condiciones religiosas pero que también están alejadas de las concepciones del mundo del hinduismo tradicional, respecto por ejemplo a la metempsicosis, el yoga y el vegetarianismo, ya que no tienen origen en la época védica, si no en un acontecimiento histórico posterior.
2) Yayur veda, consiste en escritos en verso y en prosa, fórmulas y rituales referentes a la religión esotérica sacerdotal, ritos respecto a los cambios lunares o de condición diaria para la mañana o para la tarde.
3) Sama veda, veda de las melodías, afirma que la música y el canto provienen del dios creador del universo unificando toda la creación, consiste en un teoría musical que explica que ciertas melodías poseen tanta fuerza mágica que domina el mundo a través de esta actividad mental de percepción, no es raro que por ello en la meditación se requiere también de los mantras, y el famoso Om.
4) Atarvanes eran los sacerdotes que oficiaban los sacrificios, con una tendencia a la superstición representa una época de decadencia en los veda, sin embargo se destaca la belleza del texto por su lenguaje alegórico.
Cronológicamente la literatura védica se compone de cuatro periodos, el primero son los himnos o chanas, el segundo de los mantras (oraciones) , el tercero de los Brahmanes (sentencia), y por último el periodo de los sutras (tratados). (E. Rohde, 1978,)
Conocer, saber y percibir son el conjunto de acontecimientos mentales que se relacionan para hacer posible un aprendizaje que nos permite interactuar como seres ante la realidad de los hechos, de la experimentación o del acontecimiento, es decir de la sensación no solo emocional y mental, si no en su conjunto total del saber-se, en esto consiste fundamentalmente la literatura védica y gran parte de la filosofías orientales.
Referencias
T. E. Rohde, La India Literaria, Porrúa ed. 1978
Diccionario de Filosofía, Dagobert D. Runes, ediciones tratados y manuales de Grijalbo, México 1960
viernes, 1 de octubre de 2021
YOGA
viernes, 6 de agosto de 2021
Bardo Thodol, El Libro Tibetano de los Muertos.
jueves, 15 de julio de 2021
La Filosofía de lo Oriental. I. Confucio
viernes, 18 de junio de 2021
Zen para gatos y para ti también.
lunes, 3 de mayo de 2021
Bhagavad Gita
“Superior se muestra el hombre que, libre de apegos y dotado de una mente que gobierna sus poderes de forma armoniosa, actúa en la vía del karma yoga, la vía de la acción consagrada.” (Mascaró, 1962)
jueves, 19 de julio de 2018
Ruido, tiempo y vacío: el mismo discurso.
Temo ante mi ignorancia todo el tiempo, sobre todo en una de las áreas que me causa placer de existencia, la música. Conozco, se de muchos que son capaces de memorizar discografías, títulos y hasta sellos donde se presentan su diversificación de ruido, cronológicamente o históricamente en unión o concretamente momentos o procesos con influencias y contenidos particulares. No soy capaz de identificar ruidos concretos, destinarles un parámetro y juzgarlo, desde su composición hasta la forma en la que se transmite o sus contexto o trasfondo. No es que no lo reconozca o no me dé cuenta, es que a pesar de todo ello, ese conocimiento no me interesa, me causa duda justificar la construcción de una estructura porque termina siendo un conservadurismo lleno de moralidades o normas estéticas. En general todo ruido empiezo a disfrutarlo en los primeros cuatro segundos, si no me siento cómoda, lo desecho.
Para tomar este tipo de radicalidad pasaron varios momentos, para conformar mi forma de interpretar el ruido, el primero con las bandas y círculos de amigos metaleros que discutían el porqué de ciertas piezas, los integrantes de las bandas y porque en un supuesto, los interpretes hacían un trabajo magistral, o en la composición o en la ejecución, la apreciación de los grandes solos larguísimos, de lo aparatosa de una batería o de la estética de una guitarra; la técnica en cualquier arte siempre tendrá la base para la discusión y ser conservador, incluso en la música me provoca observar un figura de poder y querer ir en contra de ella. Este fue un primer hastío por reconocer la importancia de los protagonistas, los músicos, y no la música en sí. Claro, en un marco muy limitado con la siempre latente competencia de la música popular o de la en ese momento extravagante lujuria del reggaetón, “ese viejito”.
Previo a ello el punk ya había rosado mis mejillas con un pequeño aliento en la pubertad. Pero no tuvo impacto en mí hasta mucho después.
En un segundo momento, comencé a hacerme de un gusto muy variado, lleno de procesos melancólicos comenzado con el rock en español de finales de los ochenta y principios de los noventa, pero también tuve ruidos fuertes o contundentes, de mediados de los noventa con un nuevo estilo de metal con bajos más profundos y un hip-hop nueva ola después del rap de gánsteres, que bien partían desde una procedencia de la mercadotecnia, me abrieron paso con una divergencia sin cronología ni sabor especifico, me deje llevar por esos primeros cuatro segundos, y cualquier ruido que despertara un interés, era debidamente indagado, oía, de ser posible, toda la discografía a la que podía acceder mediante el internet (antes de SOPA) y decidía sin temor de ser juzgada, si deseaba fuera parte de mi bagaje. El problema siempre ha sido el mismo, jamás retengo nombres, fechas, solo reconozco sonidos que me agradan; cómo defino esto de mi preferencia, tampoco no lo sé.
Esta situación genero un tercer momento: No voy a discutir lo que no me gusta, lo que no conozco, entonces mejor aprendo todo lo que puedo y sigo escuchando sonidos nuevos, aunque no tenga con quien discutirlos o compartirlos, porque generalmente considero estos son procesos individuales, que te vacían para forman una parte de ti, sin embargo no son tu reflejo, ni quien eres en definitivo. Que sigue siendo una discusión que tengo interna, para mí siempre fue evidente en las personas el tipo de música que escuchaba por la forma en la que vestía, un día mi mejor amiga me dijo que no me vestía normal y que ella no podía distinguir ese rasgo de mí, mi expareja me dijo que era “indie” y de alguna manera si comprendí la definición porque de hecho un tiempo procure esta música, sobre todo porque me pedían arreglar el html de las páginas de myspace de bandas de otras partes del país. Pero no me convencen, ni corroboro que las personas se puedan entender a los otros por la música que escuchan o el ruido que prefieren.
A lo largo de mis estudios profesionales y personales aprendí que: durante la época las primeras civilizaciones cada una tenía un sonido que los representaba a partir de sus formas estéticas íntimamente relacionadas con sus cosmogonías y obviamente con sus medios naturales, una vez que los procesos de mestizaje se dieron estos sonidos de igual forma tuvieron un sincretismo, en caso continental los mensajes de estos momentos quedaron grabados en las conexiones entre las primeras civilizaciones y sus procesos contextuales, por ejemplo en el jazz, la cumbia, las polkas, jarabes y la música tribal etc. [1]
Una vez que el mundo se moderniza con la electricidad [2] comienza un segundo proceso de formación creativa y estética, lo que se produjo como sacro durante la edad media, la edad moderna lo contradijo de mil formas, por ello el rock se satanizo en todos los tipos de religión monoteísta de mediados del siglo XX. –uno de los grandes alcances del ruido que pasamos a segundo término- Incluso se cuestionó quienes podía producir, interpretar o ser escuchados a partir de las condiciones y contradicciones sociales respectivas de la época histórica. –only White Man and shit- En este punto casi por finalizar la segunda década del siglo XXI, en que nos encontramos como estas nuevas formas, variadas, deformes, amorfas, podemos cuestionar las técnicas todavía, podemos hablar de música altamente metafísica como diría la Dra. Villapudua o podemos anticipar y decir que todo se ha producido y solo estamos en un eterno retorno de combinaciones posibles.
II. Lo que discuto:
Un día una amiga me afirmo algo relacionado con mi forma de vestir, no había caído en cuenta de la conexión entre la moda y vestimenta con la música, pero esta idea si era un referente, cuando era niña leí un libro donde hacen hincapié en como las formas de expresar la identidad se ejecutan con lo que tenemos próximo[3], incluso hace una recopilación breve e histórica de las modas como el punk y el surf para hablar de la individualidad al momento de elegir tus prendas [4]; el caso es que al decirme esto, cuestione para mi interior que tipo de ropa usaba y si esta manifestaba mis gustos. Discutía, como parte de mi formación musical con una cabeza melómana, biblioteca andante del punk y rock clásico entre sus géneros derivados, acerca de la etiqueta que se interpone entre el personaje y la música ejecutada, que se interpreta en el debería de una actitud, es decir el estereotipo de aquel que escucha cierto tipo de sonidos y se comporta, viste o incluso transmite ciertas emociones entorno a lo que los interpretes de las piezas quisieron manifestar o exponer con su música, el defendía, y yo decía que -¡a la verga con esa cura!. Un gusto musical no me va a definir no va a definirnos como persona, al menos no concuerdo con que sea de una manera concreta o final. Pero es parte de ese mismo esquema que comento respecto a que no me importa si me define o no, me gusta la música que escucho sin necesidad a veces, no de identificación o por buscar una identidad, escucho cumbias rebajadas y no me visto como cholombian, o de cierta forma, a la Lila y su crush con Frida, también le gustan los Cadetes de Linares y Ramón Ayala, ejemplos solamente para verificar mi sentido de ridículo.
El ruido entonces independientemente si te define o no, a partir de lo que escuchas o decides que te identifique porque lo disfrutas, solo se deriva de un sentido utilitario. Entonces, de nuevo caemos en la discusión de lo no-estético: te gusta porque es la moda, o porque es una imposición. No viene desde tú mera disposición ante ese sonido particular.
Es por ello para lo que escribo toda esta mierda y cuestiono: por qué tu figura se debe configurar ante ciertos roles o condicionamientos que se derivan de lo que se estructura, en este caso en torno a la música, su género o sus representantes (incluso lo que visten y su comportamiento), es darle un valor al interprete y no al sonido, al ruido.
El ruido no es un parámetro es un vacío donde todo está conectado, intensificado, nunca es suficiente, es dionisiaco[2], enfurece y sana en todos los mundos y tiempos, no será reducido a una etiqueta o una regla de comportamiento.
III. “El arte” y del discurso: Fake assshit
Y si realmente la música definiera una situación de ti [5], que podía atribuírsele a una persona que escucha música romántica y golpea a una mujer, ¿son aplicables estas sentencias morales para cualquier género? Cuando mezclamos las normas de las técnicas y conservar una pureza de las piezas, con imperativos categóricos morales, afines a conductas y posiciones ideológicas, preservamos, conservamos estándares y parámetros que según mi entender en la naturaleza humana son siempre cambiantes, constantes y modificables.
No se puede ser juez y policía. Entiendo que entonces el contexto le pertenece a quienes participan en él, son acreedores de su formación y destrucción, sigo cuestionando si a partir de ese contexto y la propuesta significativa de ciertas tendencias musicales que representan ideologías y estructuras, podemos discutir características de género y/o de relaciones afectivas, de conductas contradictorias e ignorantes sin inventar una regla o una situación normalizada. Quién inventa estas leyes morales dentro de los espacios que compartimos, quiénes proponen la competencia deliberada de autoproclamarse defensores de una política o dictadura, por un gusto musical…
Solo porque escuchas cierto tipo de sonido, ruido, o género no tienes que seguir esa tendencia de querer “hacer lo correcto”, porque sobre todo dentro del imposición de ciertas manifestaciones ideologías relacionas con su expresión musical, lo mínimo que debería ocurrir para aquellos que escuchan música relacionada con la contra cultura, la protesta, o por “ser música desalinizadora” es, proponer nuevas formas de relación que nos permiten, no para medir tu significancia dentro de ese gusto o género. Es un absurdo porque no es coherente porque rebasa más a la música y deja de tener validez si no es primero el ruido y luego tu puto drama porque no funciona tu vida y tu única opción es refugiarte en una tendencia, género o estructura que te determine.
martes, 29 de mayo de 2018
Pautas para relacionarse con los seres alternos.*
viernes, 30 de diciembre de 2016
No te aburre, pensar igual que los demás.
Pienso en todos ellos, en su mayoría hombres, siempre ha sido así, desde que recuerdo, me rodeo de varones porque me permite una mejor relación, sin esas fracturas sentimentales que poseen todas las mujeres. Eso me ha permitido tener esa ambivalencia entre los géneros que hasta muy tarde aprendí a comprender y que me causa una sensación placentera no verme dentro de los sistemas emocionales, instrumentales femeninos.
Hay veces que realmente me causa un desagrado el comportamiento, códigos éticos y maneras en que funcionamos como “mujeres”, generalmente son las personas que me terminan decepcionando, causando situaciones desagradables o me cuestionan en cuanto al afecto que brindo a los otros seres vivos. Me discuto internamente por esto, aquello del debería, sigo insistiéndome en que sería agradable tener hijos o casarme o idealizar todas esas pautas que supuestamente son aceptables, por ejemplo; sin embargo las contradicciones de estos actos “comunes” en todos los humanos de igual manera me hacen crear formas alternativas de ideología y pensamiento que no voy a definir en un contexto o aplicación social, como ahora se determinan muchas mujeres como feministas, pero este sistema de pensamiento tiende como en la religión a ser creador de opuestos que se determinan desde un mismo concepto, ateos y cristianos son lo mismo.
Ahora habría que inventar nuevas formas de relación, de discusión, de presentar los conceptos, lo mismo pensaba hace algunos años cuando hablaba de la legalización de la marihuana como una posibilidad, muchas caras raras y gestos amorfos se me presentaron, en esos momentos en California aún no se aprobaban las leyes que ahora rigen muchos de los contratos sociales para los consumidores, y bueno el capitalismo tiende a absorber todo tipo de cuestionamientos relacionados con el consumir, así, consumimos feminismo, cada quien lo viste, lo ideologiza, lo impone y lo determina, a partir del consumo que le va mejor, esto sigue siendo un apego a lo material y si lo material es efímero para que tanta defensa, es como si defendieras tu celular, tu televisión o tu computadora; que muchos lo hacen o ponte a pensar en que defiendes como tuyo, como tu identidad.
Sigo pensando en la violencia de cambio, que necesitamos violentar, no lo que nos parece ajeno si no que lo que tenemos como propio, violentar hasta las células para transformar las necesidades biológicas que imponen ciertos tipos de comportamientos, violentar las neuronas que nos provocar satisfacción en ciertos actos y desdén en otros, violentar la mentalidad atrofiada en que crecimos los hijos de los noventa, llenos de todo material y faltos de arma espiritual, esto último solo por el hecho de que nos dejamos llevar por la corriente y la tendencia, se extingue y vuelve a consumirse, nada nos pertenece porque no sentimos la necesidad de identidad si no de correspondencia, copiar y pegar todo lo que nos parece y rechazar aquello que no se parece.
Y que es loq ue define nuestra era entonces: ser xenofóbicos en el siglo XXI