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martes, 31 de mayo de 2022

La Filosofía de lo Oriental III. Samsara

 

La Filosofía de lo Oriental III. Samsara 
Por: Sonia López “
[...] Y sabed que lo enorme no es grandioso y que el orgullo no es eterno.” 33 -Tagore, 1924 

 No hay ser que pertenezca a la humanidad que no tenga preocupación, entusiasmo o pesadumbre, sobre aquello que desconocemos que sucede antes o después de que el humano se ejercer-se en el mundo: la vida y la muerte. Los biólogos nos confirman el proceso a niveles científicos, podemos percibir con los sentidos una vez que somos procreados o se deja de existir; son los filósofos quienes ondaran en el proceder mental y en nuestra manera emocional de darle explicación a lo largo de nuestra historia, a ese proceder si bien cíclico si bien finito, que ocurre cuando dejamos este plano universal que llamamos lo real. Los cultos a la muerte y a las divinidades dedicadas a la naturaleza creadora le dan consistencia a la noción de que existe una especie de circulación entre eternidad y existencia, una constante, o un proceder infinito para la transformación de la materia que no perece, que solo cambia. En las religiones universales intervienen principios éticos que suponen que las causas/efectos, como en cualquier acto que involucre la acción y afectación, son fundamento de nuestra vida tal y como se construye, aquellas decisiones personales se convierten en una cadena constante que se eslabona para que al final del último eslabón, se decida por suerte de una entidad -dios, destino, universo-, y se determine si somos aptos para el siguiente acontecer cósmico que nos hace seres vivos conscientes, o si es necesario que se siga dentro de esa espiral, que llamaran algunos reencarnación y eterno retorno. Por ejemplo para los egipcios el peso de tu corazón en una balanza comparado con el de una pluma, es lo que determina tu siguiente eslabón, o en los Tibetanos, son los distintos bardos que logras atravesar a través de la iluminación de la conciencia, así como el nirvana que logras alcanzar por ella. Hay ciertos aprendizajes que la vida natural nos muestra, este eterno ciclo en su devenir: amanecer, atardecer, invierno, primavera, infancia, senectud. Para explicar estos irrefutables acontecimientos de la naturaleza, las tradiciones filosóficas de la India, determinan como un viaje del alma a los constantes nacimientos y muertes que debe de pasar un ser para lograr su liberación de ese ciclo, de ese viaje, el círculo de la existencia, la transmigración. Este viaje se justifica a través de dos conceptos, el cual uno es muy pronunciado en la cultura general: 1)Karma y 2) Atman : alcanzar la naturaleza búdica, en la tradición budista, o llegar al nirvana. Aunque en los cantos janicos se clasifican hasta 148 tipos de karma, el significado de esta palabra se relaciona tanto con la vida física (material) como en la mental (espiritual) del humano; se entiende como acción, movimiento o hecho, pues es una categoría para analizar la causación o causalidad de hechos y pensamientos “buenos” y “malos”, determinando así la naturaleza y circunstancias relacionadas a la reencarnación, o llegar al Atman, a la liberación del Samsara, este último término es utilizado en las filosofías de la India tanto en el hinduismo, jainismo y budismo, claro que cada tradición, utiliza su propia terminología para referirse a esa función irrefutable que es parte de la existencia, ese ciclo que condena a los seres a convivir en esos eslabones de vida y muerte. Esta liberación o salvación de los efectos del karma y por lo tanto liberación del Samsara se conoce como Moksa, este concepto afirma que hay una unidad esencial como fundamento metafísico, aquello que le llaman Dios, Destino, Alma, que nos hace seres vivos y conscientes, sin embargo se vive en un permanente engaño debido a Maya, el mundo fenoménico (la materia, la existencia física); así mismo se reconocerse como fundamental la pertenencia a esa unidad entre el fundamento metafísico y el fenómeno de la existencia, que va más allá de aquello que conceptualizamos como bueno y malo, placer, dolor, vida y muerte, incluso los conceptos relacionados con los sentimientos, la voluntad o la conciencia, dejan de tener sentido en la liberación. El Samsara, aparece en los textos védicos como el Bhagavad Gita, estas enseñanzas entre tantas cosas nos hablan del vacío, del desapego, de la indiferencia, a alimentar los sentidos materiales y alentar aquello que con madurez espiritual nos permita dejar de perecer en la vida terrenal, alcanzar el Nirvana, ser Atman. Es un dogma común de la India aceptar y justificar filosóficamente el karma, afirmando que las permanentes vueltas son debido a, y causa del camino del alma en un círculo de vidas y muertes, donde la existencia ronda después de la muerte de acuerdo a nuestras acciones, transmigra a otros cuerpos, ya sea divinos, humanos, animales o infernales y dentro de matices mágicos, estas figuras de reencarnación como comentamos anteriormente en los bardos tibetanos, son la noción de un devenir de conciencia, es el proceso por el cual el individuo permanece en una rueda de reencarnaciones, evitar el retorno a la ronda de las existencias, hacerla hasta lograr la pureza, lograr la liberación moksha. En términos mentales es la completa extinción de la individualidad sin la pérdida de la conciencia, liberación del mundo metafísico y de la condición donde el dolor, sufrimiento, angustia mental, samsara han cesado. Después de morir y vivir muchas veces aquel que alcanza la verdadera perfección regresa a la causa de todas las causas y de todo lo que existe (Atman), libre de la contaminación de las dualidades e ilusiones. En la liberación del samsara, se reconoce que todos los sufrimientos tienen un causa y toda iluminación tiene su camino, todo nace y muere como resultado de causas y de condiciones, por ejemplo, que no podemos no extinguirnos porque somos extinguibles, siendo una verdad no debe de causar sufrimiento, es cierto que es una noble verdad que el dolor no es opcional, pero sufrir sí. “¿Dónde está el origen de las tristezas, quejas, sufrimientos y angustias? El origen está en el apego obstinado a las cosas que tiene el hombre.”* Esta última frase es el origen del Samsara, liberarse implica afirmar la noción que nos muestran Las Enseñanzas de Buda, y del Dharma, cuerpo y alma aunque sujetos a los efectos de la serie de causas y condiciones puede mutar, ya que lo que está sujeto a cambios no tiene sustancia, las circunstancias no tienen límite, por ende en todo y todos existe en la posibilidad de la rueda. Referencias bibliográficas: Bokkyio Dendo Kyokai, Las Enseñanzas de Buda, Fundación de Estudios Tradicionales, Tokyo, 1989 * Diccionario de Filosofía, Dagobert D. Runes, ediciones tratados y manuales de Grijalbo, México 1960 El crepúsculo del siglo, Tangore, edición de la Universidad Nacional de México, 1924 La India Literaria,T. E. Rohde, Porrúa ed., 1978 La Perfección del Yoga, Prabhupada, The Bhaktivedanta Book trust, 1982

miércoles, 1 de diciembre de 2021

El lejano Oriente IV. Los vedas

 El lejano Oriente

IV. Los vedas


En algún párrafo de esta columna hablamos de la importancia de las etimologías, es decir la raíz y formas en las que se compone una palabra, en el caso del sánscrito - en comparación del griego y latin que componen mucho de nuestro vocabulario-  la raíz vid  विद्   significa "razonar sobre", conocedor, encontrar, conocer, adquirir o comprender, significa percibir, mirar, considerar, o saber, de ahí la palabra Veda (E. Rohde, 1978,).  Hacemos referencia a la importancia de dónde provienen las palabras porque diría el amigo Biólogo Francisco Perez, la etimología, aclara la verdad.

De nuevo volveremos a mencionar  que en este relato columna, sólo se describen características o rasgos convencionales, propios de las situaciones morales o culturales y de la interpretación de la primera época de la historia de la literatura India, que se relataba en los  cuatro textos más antiguos  llamados, Rig veda himnos de los dioses, Yajur veda fórmulas para los sacrificios, Sama veda canto a lo sacerdotes y Atharva veda cantos mágicos; cantos, poesía, o narrativa de la cual se fundamentan acontecimientos históricos, convecionalidades morales, principios éticos y formas de experimentar el ser en sí en cuanto acontecer humano.

Se documenta desde hace un milenio antes de nuestra era que, la plasmación por escrito de la literatura védica se empezó a realizar a través de un patrón determinado por la supervivencia del hinduismo sánscrito, es hasta el tercer siglo de nuestra era que estas tradiciones tuvieran influencia occidental, no solo por las tribus primitivas de áreas del sur de Persia primordialmente, y que mucho antes ya se habían introducido al Valle del Indo, hay tambien ahí un híbrido muy interesante entre regiones y tribus que dieron como resultado las yuxtaposiciones de la cultura total que generó, los ahora patrimonios humanos que son los Vedas. Estos también a su vez han sido complementados con los sutras y diversos textos sobre gramática o astronomía y otros tratados filosóficos como los Upanishads.

Respecto a las curiosidades de estas tradiciones identificadas dentro del rubro de la religión, se admite que adoraban siempre a deidades femeninas relacionadas con la fertilidad, es decir con la naturaleza propia de esa región geográfica, abundante  y enriquecida de  contrastes. Tal vez haya una ligera similitud, un paralelismo rítmico temporal que se puede familiarizar, por ejemplo con las epopeyas griegas en cuanto a la narrativa literaria, pero no en sí histórica.

Los vedas son la composición filosófica, poética y teórica de la literatura que se generó en esa coordenada del mundo, es así como surge la creencia en la fuerza cósmica, esencia absoluta que opera sobre lo macro y micro, el universo y el cuerpo, y que puede comprenderse mediante la meditación y el conocimiento interno.


De manera general los vedas se componen de la siguiente forma: 1) Rig veda: Colección de aproximadamente de 1119 himnos o chandas que componen 10 libros, son celebraciones y cantos a las divinidades Agni e Indra, Ushas y Ashvins, la aurora y el crepúsculo, que nos relacionan en cierto sentido al entendimiento del acontecer del tiempo, del día y de la medida de la existencia humana. Se dice que los dioses tiene predilección por lo críptico por lo que estos textos están designados para el uso de la aristocracia, algo más particular de mencionar es la importancia que los vedas le atañen a las dinastías y castas y que por ello en la religión védica son de gran predominancia estas distinciones. RV proviene de un pensamiento mágico, rituales tardíos que llegan a ser incomprensibles para nosotros, estos cantos son la primera manifestación de la literatura que proviene de la antigua India, que no puede ser separada de las condiciones religiosas pero que también están alejadas de las concepciones del mundo del hinduismo tradicional, respecto por ejemplo a la metempsicosis, el yoga y el vegetarianismo, ya que no tienen origen en la época védica, si no en un acontecimiento histórico posterior.

2) Yayur veda, consiste en escritos en verso y en prosa, fórmulas y rituales referentes a la religión esotérica sacerdotal, ritos respecto a los cambios lunares o de condición diaria para la mañana o para la tarde.

3) Sama veda, veda de las melodías, afirma que la música y el canto provienen del dios creador del universo unificando toda la creación, consiste en un teoría musical que explica que ciertas melodías poseen tanta fuerza mágica que domina el mundo a través de esta actividad mental de percepción, no es raro que por ello en la meditación se requiere también de los mantras, y el famoso Om.

4) Atarvanes eran los sacerdotes que oficiaban los sacrificios, con una tendencia a la superstición representa una época de decadencia en los veda, sin embargo se destaca la belleza del texto por su lenguaje  alegórico.

Cronológicamente la literatura védica se compone de cuatro periodos, el primero son los himnos o chanas, el segundo de los mantras (oraciones) , el tercero de los Brahmanes (sentencia), y por último el periodo de los sutras (tratados). (E. Rohde, 1978,)


Conocer, saber y percibir son el conjunto de acontecimientos mentales que se relacionan para hacer posible un aprendizaje que nos permite interactuar como seres ante la realidad de los hechos, de la experimentación o del acontecimiento, es decir de la sensación no solo emocional y mental, si no en su conjunto total del saber-se, en esto consiste fundamentalmente la literatura védica y gran parte de la filosofías orientales.


Referencias

T. E. Rohde,  La India Literaria, Porrúa ed. 1978

Diccionario de Filosofía, Dagobert D. Runes, ediciones tratados y manuales de Grijalbo, México 1960


viernes, 1 de octubre de 2021

YOGA

La Filosofía de lo Oriental II. Yoga 
 Por: Sonia López 

“oh Krsna! Porque la mente es inquieta, turbulenta, obstinada y muy fuerte, someterla me parece a mí más difícil que dominar el viento.” (Bg.6.34) 

Cuando intentamos hablar de las condiciones en las que se desarrolló un conocimiento, primero nos debemos sentir al menos un poco identificados para generar un grado de interés que nos permita ser receptivos, o llegar a la comprensión, lo segundo, llevar ese conocimiento a un área práctica, pero en el caso de la filosofía la propuesta en acciones, tal vez sería la transformación de las conductas que tomamos o maneras de pensar ante ciertas situaciones, y específicamente en la filosofía oriental lo que se busca infinitamente, es la liberación del dolor por múltiples vías y prácticas. Parece contradictorio hablar o intentar explicar algo relacionado con estos conocimientos, cuando no tenemos un dominio de esa liberación o ni siquiera se halla en relación con la circunstancias propias, no es esto tampoco imposible, pero sí es necesaria cierta tranquilidad mental cuando queremos descifrar un conocimiento. La primera línea de esta columna va dirigida a libros o textos que nos ayudan a comprender la inmensurable sabiduría que se encuentra, en lo que para nosotros es América, en el otro lado del planeta, depende claro de la coordenada en que nos encontremos. Nos enorgullece poder decir que las similitudes que existen en las civilizaciones indígenas propias de este lado del mundo llegan a ser en equivalencia mística, de igual importancia; el fundamento de estas “cultura madre” es la sabiduría que trascendía de la conciencia. Este será el problema fundamental en toda esa línea de lo que nos parece lejano -oriente-, mientras que la segunda línea serían conceptos y sistemas, ya sea un personaje o su escuela de conocimiento derivada por su puesto, de ese saber, que bien puede ser sagrado o bien podemos acercarnos desde una perspectiva curiosa, así como utilizarlo, ya que son un instrumento para encontrar la liberación al “eterno dolor y sufrimiento que implica la existencia humana”. Otro aspecto importante de mencionar es que no se trata de una cuestión negativa, nihilista o pesimista, su sentido es el llegar a comprender la naturaleza en sí, de la existencia humana; emanciparse del sufrimiento es el objetivo de todas las filosofías y todas las místicas indicas, sea por que se sostenga directamente mediante el conocimiento según el aprendizaje, por ejemplo del Vedanta o del Samkhya o mediante técnicas, como el Yoga, “fuera de eso nada merece conocerse” (Eliade, 1972) La perfección del Yoga es enseñado por Sri Krsna, a Arjuna en el relato del Bhagavad gita, ambos personajes se encontraban en el frente de guerra, su deseo era evitar el dolor, y el dominio de la mente fue lo que les permitió alcanzar esa liberación. Patanjali, autor de los Yogasutras, rodeado de ese misticismo o fantasía propio de la India fue quien redactó de forma cabal un compilado o sistema donde coordina el material filosófico indio, así reúne y clasifica un serie de prácticas ascéticas y recetas de contemplación que en su tradición se conocían desde hace siglos, derivadas de la enseñanzas de Krishna a Arjuna; comentábamos anteriormente que todas estas enseñanzas fueron exhibidas sólo en la práctica a ciertos iniciados y además siempre eran transmitidas de maestro a estudiante de forma oral, por lo que Patanjali aporta un punto de vista teórico, basado, justificado e integrado a una filosofía que exalta el valor práctico de las técnicas de concentración, meditación y éxtasis, el Yoga se convierte en una tradición mística y en un sistema de filosofía. El objeto de la práctica del Yoga es alcanzar la paz del espíritu y un mayor entendimiento de la naturaleza de la realidad. Los yogasutras enseñan, al menos, ocho caminos para llegar a este entendimiento: dominio moral/ yama, autocultura/ niyama, posición/ asana, control de la respiración/ pranayama, control de los sentidos/ pratyahara, concentración, meditación, y abandono completo del objeto de meditación, esto último por ejemplo sin un mantra o mandala. Los sutras, y la mayoría de los comentarios relacionados a la obra de Patanjali están basados en el sistema Sankhya, el más antiguo de los sistemas de la filosofía india, que explica que la realidad se constituye en un principio único /yoga, y que se trata de un dualismo realista en movimiento, el espíritu/ purusa y la materia /prakrti, ambos eternos, conocimiento e ignorancia, unión necesaria para la evolución de mundo, la inactividad del primero, necesita de la energía del segundo. El yoga, es una disciplina mental para alcanzar la libertad espiritual a través de una preparación física y moral. Se concede importancia a las técnicas de meditación y a los requisitos psicofísicos, la preparación moral, el control de la respiración, la posición, el vigor del organismo y la disciplina mental desde ocho estaciones que permiten el dominio de la dualidad y la designación (psique), los medios pueden ser por trabajo con devoción, por meditación, o con el control del cuerpo y de la mente. La base de estas sabidurías consiste en que primero, vivimos ensimismados por los deseos del ego, del yo que posee, para lograr desprendernos y cruzar a la iluminación, se debe de comprender esta condición, en segundo plano vemos que para liberarse de esa condición hay que acercarse a la filosofía y así alcanzar este nivel psicomental trascendental que va más allá de la conciencia normal, llegar a un conocimiento metafísico / Samkhya. Pantanjali no considera que el mero conocimiento en sí, nos permite alcanzar la liberación, si no que además se debe de conquistar ese estado por medio de una técnica ascética y un método, Yogadarsana, una técnica fisiológica unida a una técnica psicológica. La técnica yóguica consiste en el conocimiento experimental de todos los “estados” que agitan las conciencias normales, los estados entran en tres categorías según nos lo explican las doctrinas del Yoga: 1. Los errores y las ilusiones. 2. La totalidad de las experiencias psicológicas normales, las experiencias que incluso las técnicas yóguicas proporcionan. 3. El cosmos en su totalidad, en reintegración, en reposo con las cosas, los seres y las formas. Se puede hacer una comparación del yoga con el psicoanálisis donde hay un circuito que une la conciencia y el subconsciente, que con deseo busca la autosatisfacción para afirmar la individualidad, lo que se es, sin embargo en la concepción del yoga, el subconsciente puede dominarse o incluso conquistarse y su objetivo no es el dominio de la realidad a través del yo, es la comprensión de ser parte del todo. También se puede afirmar que parte de la esencia en el yoga es el control de la agitada mente, pero nos dicen también que : “siempre estamos pensando que cambiando nuestra situación podremos superar nuestra agitación mental, y creemos que cuando alcancemos un cierto punto, desaparecerán todas las agitaciones mentales. Pero es condición del mundo material el que no podamos vernos libres de la ansiedad. Nuestro dilema consiste en que estamos tratando siempre de resolver nuestros problemas pero este universo está hecho de tal manera que no llegamos nunca a resolverlos.” (Prabhupada, 1986) Hoy día tenemos dificultades para alcanzar estos niveles de control mental o psíquico, la era líquida de la información también es del diagnostico de enfermedades mentales. Un tiempo degradado por las ambiciones materiales, se paga dinero para asistir a una suerte de clases de ejercicios gimnásticos y respiración profunda, solo para cumplir con el capricho de tener un cuerpo sano y tonificado (los gordos no podemos hacer yoga), el hecho de actuar en un tipo de trance hipnótico, en una posición de loto, ya se aleja mucho de la sabiduría que implica la liberación del dolor y de la mente, parte de las consideraciones respecto a la importancia de la sabiduría del yoga sería notar "el dolor" como una necesidad cósmica, lo que violentamente nos mantiene en la realidad, o el "ser arrojados al mundo", del filósofo Heidegger. La identificación con esta sabiduría también nos permite reconocer la vida como algo que va más allá de lo que se viste, de la temporalidad, del sufrimiento físico como las enfermedades, de la ansiedad que implica reconocerse como un ser pensante, y responsabilizarte de tus acciones o de tu mente, pues se capta directamente, en su desnudez existencial como un dato concreto e irreductible, el “yo”. Aunque en el sentido estricto del yoga, dominar la mente para que vaya en contra de su naturaleza es su fundamento, es hoy día una capacidad muy ajena a nosotros seres fluctuantes e inestables, tal vez lo que podemos empezar a entablar, es bajo un serie de alternativas a aquellas costumbres que nos permiten existir en una relación de entendimiento con la realidad, desde lo más simple, como conocerse un poco más a sí mismos, dicen, esa es la perfección del yoga. 

 Referencias bibliográficas: 
 Eliade, Mircea, El Yoga, México, ed FCE, 1972 
 Prabhupada, La perfección de Yoga, ed The Bhaktivedanta book trust, 1986

viernes, 6 de agosto de 2021

Bardo Thodol, El Libro Tibetano de los Muertos.

El Lejano Oriente III. Bardo Thodol, El Libro Tibetano de los Muertos. 
 Por: Sonia López 

Fue en la segunda entrega de estos breves textos de Filosofía Oriental, donde resumimos, de alguna forma, una variante del Budismo, mientras que en la primera, hablamos del origen del Hinduismo. Esto es muy importante de aclarar y que no exista confusión, el hinduismo y el budismo, no son lo mismo, por ejemplo al hablar del budismo Zen hablamos de una práctica más ubicada dentro de la religión, pero también de los principios éticos para dirigirse ante el mundo según la cultura de Japón, es una variante en la práctica de esta tradición Oriental del entendimiento de la figura de Buda Gautama, es decir un tipo de filosofía de esa área del mundo, una versión de una enseñanza general; esa generalidad es el Hinduismo, pues en este concepto se habla del conjunto de información que tenemos acerca la historia de la Filosofía de India, de las primeras civilizaciones del Valle del Indo, o de su narración mitológica, su conocimiento es tan abarcante y complejo que se vuelve totalizador, fue difundida "La Liberación de la Conciencia" a través de los Sutras, o los archivos de la palabra de Buda, en todo El Lejano Oriente a través, por ejemplo, de los Vedas o el Bhagavad Gita. Son dos las vías por las que se alcanza esta liberación y de las cuales existen variantes de tradiciones, religiones y filosofías: 1) Hinayana “el pequeño vehículo” y 2) Mahayana “el gran vehículo” o el estado de budeidad; esta última forma es propia de ciertos territorios orientales como de los pueblos del Norte, de lengua sánscrita, del Tibet y de China, florece en una gran variedad de prácticas y enseñanzas generando a su vez varios tipos de escuelas, su idea central es el culto a Buda, llegar al estado de Buda, y de una devoción a alcanzar la salvación de los otros, tiene esta vía procedencias más primitivas y produce sistemas metafísicos y epistemológicos. El budismo al parecer llega al Tibet por Padmasanbava, practicante del budismo tántrico o Vajra; este maestro introduce la práctica del budismo Tibetano, Lamaísmo o el budismo Vbajrayāna, budismo que se desarrolló en los Himalayas. Todos los “budismos” concuerdan en que podemos utilizar la sabiduría para librarnos del sufrimiento, y son enseñados de maestro a estudiante a través de la recitación de los Sutras o de otros textos sagrados. Es difícil, cuando las traducciones, los estudios o los expertos en el tema no pueden coincidir totalmente, sobre todo en un lenguaje como el sánscrito en que se escriben estos grandiosos textos, entonces, asumir que realmente tenemos un conocimiento concreto de la lengua sánscrita es demasiado arrogante; al parecer el sufijo tra, como en mantra o sutra, significa, “proteger” u “otorgar gracia”, mientras que la raíz verbal tr en cualquier enseñanza oriental es algo así como “cruzar”, o la acción de ir de un lugar a otro. Las etimologías son importantes, ya que nos indican el significado de una palabra desde su raíz. Por supuesto que en una gramática derivada de la tradición que solo era oral, como en lenguas indígenas mexicanas, hay pocos intentos de traducir y escribir por ejemplo del zapoteco al español, es complicado tratar de escribir o traducir en comunes y cuadrados abecedarios (occidentales además) ideas que solo se transmitían de forma hablada. Por la manera en la que se transmite de forma oral, un Sutra nos indica un tipo de experiencia de conocimiento, que nos “protege”; serán en varios aforismos, estas oraciones que han merecido interpretaciones infinitas, y por lo tanto infinitos comentarios, es por ello que estos versos o cánticos proliferaron abarcando toda esta área del mundo que nos parece “lejana”; oriente se llenó de formas de entender “el fin del sufrimiento” o “liberación”. Uno de los motivos principales de las enseñanzas de estas sabidurías, si bien es las práctica del despertar de la conciencia (liberación), también es comprender las transformaciones del cuerpo y de la mente en los planos no solos vivenciales, sino también mortuorios, pues no son ajenos, ni paralelos ni tampoco uno dependiente del otro, vivir y morir son parte de un solo proceso de la mente, que al estar “despierta”, alcanza su liberación al cruzar el bardo o el Estado de Transición, momento donde la fuerza vital pasa a un estado de desvanecimiento; frente a la muerte se adopta una actitud de la mente en estado de iluminación, amor y compasión, o eso nos explica uno de los que se consideran grandes textos de la humanidad, el Bardo Thodol. Padmasanbava (s. VIII d.n.e) fue quien desarrolló en el texto Bardo Thodol, una guía para aquellos que están muriendo, es usado en todos los países budistas de los Himalayas, es escrito en el siglo octavo y los maestros tibetanos recitan en el acto funerario el Bardo Thodol para guiar al ser, para el entendimiento del proceso de muerte. Podemos detenernos a hablar acerca de los ritos fúnebres mexicanos, pero de los prehispánicos, que son los más interesantes, para hacer una comparación entre estas tradiciones religiosas, ya que tienen un sentido similar, proponen por un lado, la inquietud de un ciclo y que las acciones vivenciales suponen un devenir, mide tu situación vivencial, el ahora que juzga lo que eres, o lo que no eres; y por otro lado proponen desvanecer todo aquello que te hizo un ser material, los sentidos, el intelecto, los sentimientos, objetos del mundo fenoménico y así evitar la reencarnación (sin olvidar que también este concepto será tema de otro texto de la columna). Para la mente, la continuidad de la existencia no tiene origen y que nunca morirá, es decir, sólo despierta o se libera al cruzar los bardos hacia la Trascendencia, nos acontece el mayor acto de sabiduría, entenderse en el universo, y ser uno con él: la muerte. Son seis los bardos que se avecinan en este proceso hacia trascender, sin embargo cada uno o todo lo que aparece son nuestras propias proyecciones, hemos oído muchas veces que “al morir ves tu vida pasar”, hay entonces que reconocer el halo de nuestra propia naturaleza en una completa amplitud de conciencia. En el deceso del cuerpo animado solo se atraviesa -se cruza (tr)- por los estados de la mente en que se construye la realidad: la forma, la sensibilidad, la percepción y la conciencia, lo que se considera como realidad proyectada como imágenes que a su vez emanan del ego, para formar el universo propio, o los elementos materiales que lo constituyen. Bardo Thodol es un análisis casi psicológico de lo que le sucede a la mente en la hora de la muerte, desde el paranoico funcionamiento machacante de sentido crítico o eso de “ver tu vida pasar”, hasta la del despertar a la conciencia pura, a la nada o el vacío, o al perfecto estado de iluminación. Todos estos estados son presentados por procesos en donde liberas desde sentimientos hasta acciones que te han producido karma negativo, y que no te permiten abandonar las tendencias de la conciencia al habitar un cuerpo material, también se representa bajo colores del arcoíris en las luces que se perciben de los diferentes estados de bardo, así como en las divinidades que aparecen en cada “estación/bardo". Cuando se habla de dioses o divinidades como proyecciones de la mente es porque representan esas actitudes, conductas o sentimientos propiamente humanos, así como lo vamos a ver con el panteón griego o romano de dioses, o en el de nuestra cultura donde hay también características duales en cada divinidad, como las que aparecen en la construcción de conceptos de la filosofía derivada del Bardo Thodol. Debemos de señalar a manera de síntesis que el vacío no debe ser considerado como el vacío que deriva a la inexistencia, sino como la conciencia misma, sin trabas, brillante, universal y feliz, el vacío en este texto sagrado representa la conciencia de ser parte de la naturaleza, naturaleza que es vacío para generar vida, aunque sin sustancia alguna. Al no tener miedo a la luz, “al vacío”, y al dejar la mente relajada y tranquila se alcanza la Iluminación = ser Buda. Recitar el Bardo Thodol en el momento de la muerte nos permite alcanzar dicho estado, según los maestros tibetanos, es por ello que debemos repetirlo al menos tres veces al día a partir de la tradición religiosa, pero debemos de aceptar que pocos son los que tienen dicha disciplina, y sin embargo, nadie está exento de alcanzar lucidez en el intelecto con una sola vez que sea expuesto a estas enseñanzas de principios del primer siglo de nuestra era. “El cuerpo que tú posees ahora es un cuerpo mental hecho de tendencias y, aunque te maten y corten en pedazos, no puedes morir. Como en realidad tu naturaleza es el vacío, no tienes que tener miedo.” 


 Referencias bibliográficas: 
 Libro Tibetano de los Muertos, Barcelona, edición Edicomunicación, 1998 
 Mtras, los cánticos sagrados, Swami Veda Bharati, grupo editorial Tomo, 2008 
 Diccionario de Filosofía, Dagobert D. Runes, ediciones tratados y manuales de Grijalbo, México, 1960

jueves, 15 de julio de 2021

La Filosofía de lo Oriental. I. Confucio

La Filosofía de lo Oriental. I. Confucio 
Por: Sonia López M. 


Son muchos los siglos que deben ser recorridos para la comprensión, entendimiento, o si acaso, el acercamiento a los inicios de la especulación filosófica que se gesta en todo aquel territorio que no fuese parte de la Grecia antigua, como lo es Arabia, Egipto, Irán, Japón, India y China que ahora son naciones, estas se conforman cada una con elementos y elaborados sistemas ligados, algunas veces a la religión de la denominada Filosofía Oriental. Si bien no hay un aspecto homogéneo entre toda esta población del mundo, más antigua y seguramente más cabal en su sabiduría, hay dos características que se pueden identificar: 1) La práctica de la vida ética unida a una metafísica, es decir que la acción o no- acción forman parte de un circuito, como lo que le llaman causa-efecto (Karma y Dharma, Samsara, Reencarnación, Eterno Retorno, Orobus). 2) La ausencia de una especulación pura, que no se aleja de una motivación religiosa; no podemos asumir nuestra concepción de lo religioso aquí, ya que en estas filosofías eran esenciales los rituales y prácticas constantes de las tradiciones, he ahí lo religioso, incluyendo claro aspectos que sí conocemos como cantos, rezos o fechas específicas para determinados rituales. La Filosofía Oriental consiste en una sabiduría práctica, que en el folklore, en la etimología popular, en condiciones pre científicas y mágicas, se presenta un pensamiento complejo filosófico, que cada extremo Oriental tendrá ya por tradición o por pensamiento, identificándose unos de los otros, pero a fin de cuentas también con similitudes de su opuesto Occidental, ya que no se puede aún negar esta conexión entre sí, por ejemplo, debemos de incluir la filosofía Árabe y Persa a esta gama de conocimientos que también forman un vínculo entre Oriente y Occidente. La posibilidad que existe cuando sean comprendidos todos los lenguajes en que se encuentra escrita la filosofía Oriental es inmensa, así como cuando sean conocidos a la perfección los elementos psicológicos, históricos y sobre todo el acercamiento a traducciones no sólo filológicas (es decir, que no son solo por estudio científico) sino que se utiliza el uso de la lingüística de las diversas culturas, como se ha indagado en las culturas de la India y China, y que tienen un mayor interés de plasmarse en el mundo. China se destaca por considerarse sumamente moral con tradiciones milenarias y se le atribuyen inmensas contribuciones a la humanidad en general, como población igual que todas tiene un proceso histórico complejo, desde las primeras comunidades e imperios, hasta la modernidad y su destacada participación en la elaboración de todo tipo de productos de consumo doméstico. Existen distintas escuelas o enseñanzas que comprenden la filosofía China, una sería sin dudar la que se introdujo con Confucio, un personaje bastante conocido en nuestro lado del mundo pero que en la propia China, aunque siempre fue célebre, su lugar en la historia fue cambiando de un periodo a otro, desde ser considerado solo un maestro, o ser un enviado del cielo, hasta el clímax de su gloria, en donde puede ser llamada su enseñanza propiamente cómo una religión, el confucionismo. Confucio, es un nombre en versión latina de la persona que se conoce en China como K’ung Tse, o el Maestro K’ung, la palabra Tse es un sufijo de cortesía añadido a los filósofos de la dinastía Chou, significa maestro. (Feng, 1989) Confucio nació en 551 a.n.e dentro de una posición noble pero también migratoria por la transición histórica de dinastías. En Shih Chi o "Registros históricos de la historia dinástica de China" en el capítulo XLVII se encuentra el relato más detallado de la vida de Confucio, así sabemos que pasó por pobrezas en la juventud, pero que para sus cincuenta años ocupaba un alto puesto oficial, dicen que las intrigas lo obligaron al exilio, así durante más de una década busca realizar su ideal de reformar política y socialmente a su cultura, viajando entre los diferentes reinos, no lo logra, pero a su paso deja una lista larga de seguidores o discípulos, esto es sobre todo porque la educación en la China de ese entonces era exclusiva, privada o cotizada, Confucio se dedicaba a instruir de esta manera, fue el primer maestro privado, podría decirse. Los ideales de Confucio están plasmados en una serie de dichos compilados por un discípulo, porque al parecer a este Maestro no le interesaba tanto el escribir pues no era una práctica tampoco propia de su clase, si bien fue el primer maestro privado no fue el primer gran escritor de la China, pertenecía en ese entonces a una clase de hombres que fue conocida como ju o letrados, que se ganaban la vida al enseñar y educar, sobre todo por medio del ejemplo, enseñaban los Seis Clásicos, es decir las seis artes liberales o Liu Yi, textos de poesía, música, historia, odas para conservar o sostener las tradiciones, los ju eran versados en los ritos para ocasiones fúnebres, sacrificios, bodas u otro tipo de ceremonias y como debía de efectuarse según cada práctica o formas tradicionales. Confucio sin embargo fue más que un simple trasmisor, al trasmitir generó nuevas interpretaciones a los clásicos, tuvo sus propias ideas acerca del individuo y de la sociedad, del cielo y de la “función del hombre”, así, cada generación de sus seguidores alentó a que se comentaran y escribieran interpretaciones de una sola práctica o enseñanza, es por ello que Confucio genera o funda una nueva escuela. El Maestro propone un imperativo categórico, es decir, reconocer que las relaciones sociales e individuales implican ciertas responsabilidades y deberes, y es por ello que la benevolencia (jen) y la justicia (yi) son las principales virtudes del individuo: “En la sociedad, cada quien tiene ciertas cosas que debe de hacer, y que deben de hacerse por sí solas, porque son las cosas moralmente justas.” (yi) Dijo Confucio “ La benevolencia consiste en amar a los demás” (jen). Para comprender estos dos principios, se puede resumir en un dicho que seguramente has escuchado tantas veces que ha perdido todo significado, pero vienen de este maestro y sería: “ No hagas a los demás lo que no quieras para ti mismo.” Entonces ser benevolente y justo solo implica que uno se pone a sí mismo como norma para regular la propia conducta, claro, cuando verdaderamente se aplica esto último de no hacer aquello que no te gustaría que te hicieran, tal vez lo podamos meditar con la última conducta que tuvimos al estar enojados o tristes y desquitarnos con el primer individuo que se nos cruzó en el camino, sea un familiar o una amistad, la realidad es que nosotros somos la medida, y uno solo recibe el amor que está dispuesto a otorgar. Los Taoístas enseñaron la teoría de “hacer nada” y los Confucionistas nos dicen, “hacer por nada”, simplemente por que es justo hacerlo, cada quien tiene algo que debe hacer, el hacerlo es lo que da valor al acto y no tanto el resultado externo, por lo tanto, según los Confucionistas, no hay que preocuparnos por triunfar o fracasar, hay que hacer lo que sabemos que debe hacerse, tal vez el resultado es que estaremos libres de angustias por el triunfo o libres de temores por el fracaso, por ello dijo Confucio: “Los sabios están libres de dudas; los virtuosos de angustias; los valientes, de miedo.” La cuestión es que cada individuo debe de ver el conocimiento de sí mismo, para conocer lo externo, por benevolencia y justicia un ser es virtuoso en su propia naturaleza, así como el ave o el pez que se muestra en ondas delicadas en el agua y el viento, solo hacen lo que deben de hacer. En los Cuatro Libros de la Sabiduría, la doctrina del medio que consta de 33 artículos parten de la enseñanza de Kung-tse, nos proponen el seguimiento de la moral que es dada al hombre por naturaleza, que no se encuentra en sí en un conjunto de reglas exactas, si no en los principios que todo hombre tiene al ser fiel, con los padres, los amigos y familiares, como deberes universales, para desarrollar la conciencia, la voluntad y la virtud. Ejemplos de “deber hacer” nos pueden sobrar, es principalmente en la educación familiar donde se perpetúan esos “deberes”, pero es la propia persona realmente, desde su propia forma de ser y de actuar quien decide sus propios principios morales y éticos, esto es lo que propone el Maestro, básicamente. Cuántas veces dejamos de hacer o dejamos de amar, si estas acciones son solo parte del deber de la naturaleza humana. Cuestionemos nuestro deber hacer, practiquemos el amor hacia los demás y actuemos según nuestro ser.

Referencias bibliográficas: 
Historia de la Filosofía China, Feng Youlan, ediciones en lenguas extranjeras, Beijín 1989 
Confucio, Los Cuatro Libros de la Sabiduría, ediciones edicomunicación, Barcelona, 1998 
Diccionario de Filosofía, Dagobert D. Runes, ediciones tratados y manuales de Grijalbo, México 1960

viernes, 18 de junio de 2021

Zen para gatos y para ti también.

revistareporte jun 2 5 Min. de lectura 
 El Lejano Oriente II. Zen para gatos y para ti también. 

Por: Sonia López M. 

 Buda es un reconocido personaje de la cultura popular, que ves en establecimientos de comida oriental como una figura redonda en posición de loto, es decir, con las piernas cruzadas en el suelo, es por esa postura que lo reconocemos, sonriente, como saludando a todos. Tampoco es un invento chino, expresión hoy día racialmente incorrecta de señalar, pero debemos de reconocer que nos gusta, por la idea de que se entiende, como una situación que parece imposible o poco probable, como que Buda existió múltiples veces. Nos gustó esa sensación que representaba el Buda que conocemos, figura regordeta amable a primer ver, y es la persona que imaginamos cuando alguien habla de este concepto. Fue Siddhārtha Gautama, uno de los muchos que son Buda, quien dejó a sus discípulos por medio de la oración múltiples veces repetida y que sonaba como canto: sus ‘Cuatro Nobles Verdades’. Este Buda fue un personaje histórico que quienes quisieron desarrollar su enseñanza lo convirtieron en personaje legendario, por ello es que la versión de los Buda suele ser tan distorsionada, ya que son varias las interpretaciones de una sola acción de enseñanzas. De estas prácticas / enseñanzas, entre posiciones extrañas, textos místicos, poemas de difícil comprensión o koan, se desarrollaron diferentes escuelas de Budismo, es decir, de las enseñanzas de Buda, una será el Zen japonés que tiene origen en el budismo chino pues la palabra es una abreviación de zenna que es la pronunciación japonesa de la palabra china 禪那 (chánnà), que a su vez proviene de la palabra sánscrita dhyāna, que significa ‘meditación’. Un maestro japonés llamado Daisetsu Teitaro Suzuki iguala el dhyāna con el zazen en chino 坐禅 zuòchán, que significa ‘meditación sentado’ (Suzuki, 1934) Los gatos todo el tiempo parecen meditar en posición de Loto. Resulta que al rezar, cantar, orar o gritar generalmente despejamos la parte torácica para respirar mejor y hacer cualquiera de estas actividades, te acomodas derecho y respiras profundo, se siente bien, similar a como se sientan los gatos en sus cuatro patas y su pecho está completamente al descubierto. A Buda le gustaba hacer esta posición de Loto porque le permite realizar su yoga transmitiendo sus enseñanzas, como un gato sentado maullando. Tal vez los gatos nos están platicando los misterios del universo y nosotros que no sabemos maullar no les entendemos. La cultura popular nos permite tener referencias de Oriente, sobre todo desde la gastronomía, entre restaurantes de comida china, el sushi o ramen, y últimamente a través del anime y artistas con apariencia andrógina super atractiva físicamente; en realidad la cultura oriental se popularizó por la llamada New Age, después de mediados del siglo XX, en esta nueva era se pusieron de “moda” las experiencias alternativas, no solo con el uso doméstico de enervantes, también con las enseñanzas o teorías que invitaban a la liberación, al relajamiento e iluminación de la espiritualidad bajo otros parámetros, no del todo religiosos. Es en la década de los 60’s que muchos se inspiraron en esos conocimientos antiquísimos y se sobrepoló de interpretaciones de las teorías filosóficas orientales, las artes marciales y la búsqueda del estado nirvánico, liberación del karma y alineación de los chakras. Pero es casi cuarenta años después que Henry Beard, quien confiesa no saber nada acerca del Zen, decide hacer una parodia a manera de resumen de estas enseñanzas, pues además es un autor de más de treinta libros humorísticos de temas variados entre ellos “Francés para gatos”. ‘Zen for cats’ estará inspirado en esas referencias culturales de oriente que se popularizaron y con las cuales logra hacer comparaciones con el comportamiento típico de un gato. El texto primero empieza a hablar del Ching o El Libro de los Cambios, que como tal el libro habla de la naturaleza dual del universo, pero que por ejemplo aquí Henry explica la idea de esta naturaleza en la forma de percibir lo lleno y lo vacío, a través de la forma en que un gato puede ver el plato de comida y la distribución de las croquetas en él. Es así que Zen para Gatos se divide en varios pequeños textos e ilustraciones que se dedican a interpretar con humor y espontaneidad similitudes de la actitud de un felino con las características de las teorías filosóficas orientales. Otra referencias que podemos encontrar, serían las enseñanzas del Tao, un poema épico, el autor reemplaza la palabra Tao por Miao, haciendo simbólica la comparación entre la simpleza de la vida con el comportamiento felino. También Henry adaptará las enseñanzas de Buda y “sus principios”, pero es en este segmento del libro donde el ilustrador nos muestra la figura regordeta tipo Botero -buscarlo en imágenes de Google- que conocemos como Buda, y sobre su regazo un gato disfrutando de su sentido de ser, y otras ilustraciones de las posiciones comunes que podemos admirar de un gato. A su vez se encuentran referencias a los Diez Preceptos tomados de la filosofía Zen para evadir las malas costumbres, pero en este caso uno de los preceptos será que el gato no debe beber agua de la taza del baño cuando los humanos estamos presentes. Así mismo encontramos las posiciones del yoga en nombres de versiones gatunas, o las diferentes posiciones de las artes marciales en ejemplos de las posiciones comunes en los gatos. Parece simple, pero Zen para Gatos es un manual básico de la Filosofía Oriental, que como se mencionó antes, simula o se simplifica en el comportamiento de nuestros compañeros gatunos. En particular el estímulo que estos seres provocan van desde la admiración hasta el asombro y muchas veces a la estimulación de sentimientos, que quienes se relacionan con estas filosofías pueden asumir que por lo tanto, los gatos son expertos maestros Zen. En general Zen para Gatos nos estimula a partir de las imágenes que ilustran los ejemplos que el autor escribe con humor, pero las ilustraciones resultan versiones menos cliché y más hiperrealistas tipo “close up” de Bob Esponja cuando no está en el mar, y esto por supuesto vuelve al libro más atractivo, el ilustrador es Ron Barrett y es de alguna manera influencia de ‘Lluvia de Albóndigas’, la película animada. Les debemos sin duda a Los Gatos los mejores memes y el poder tomar con humor ciertas características que son más bien caprichos animales propios de la especie, les admiramos por su puesto su personalidad desafiante y les envidiamos su vida cómoda al ser cuidado por humanos. En esta ocasión Henry Beard nos permite obtener una ilustrativa presentación de la filosofía Oriental tanto para niños como adultos, son impresionantes las similitudes que se obtienen al prestar un poco de atención a estas ilustraciones y observar cómo disfrutan del ocio nuestras compañías peludas. En otras entregas de esta línea de artículos podemos platicar más acerca del karma y del nirvana, pero tal vez le puedas ir preguntando al gato. 

 Fuentes: Las enseñanzas de Buda, 1989 Zen for Cats, Henry Beard 1997 Iniciación al Budismo Zen, D.T Suzuki, 1934

lunes, 3 de mayo de 2021

Bhagavad Gita

revistareporte may 1 6 Min. de lectura 
 El lejano Oriente I: Bhagavad Gita 

 “Superior se muestra el hombre que, libre de apegos y dotado de una mente que gobierna sus poderes de forma armoniosa, actúa en la vía del karma yoga, la vía de la acción consagrada.” (Mascaró, 1962)

Autor: Sonia López 

Que tan lejano, al menos en distancia kilométrica y según nuestro sistema de medición, nos encontramos de oriente, será que todos podemos entender en qué posición en nuestro planeta se encuentra esta coordenada, cuando a veces no sabemos responder, en dónde está el norte. Oriente es una ubicación en el mundo donde se encuentran varias civilizaciones, los historiadores nos permiten saber qué son aquellas a las que se les nombra civilizaciones madre, por ser las primeras en la cuantificación del tiempo lineal que llega a nuestros días, es decir, la que cuenta desde el año cero hasta el 2021, o del año cero, hacia atrás. Asumimos por aquellas investigaciones de los amantes de las momias y piedras, que al menos Oriente representa el comienzo de los conocimientos que llamamos humanos, no solo de la historia en sí, sino del poder de relatarla, cantarla, o volver el sonido de la palabra en poesía y así comprendernos como seres vivos del universo. Conocemos los jeroglíficos egipcios o las cuñas mesopotámicas como los primeros antecedentes de la escritura para la transmisión de información, pero previamente y puramente, la forma de comunicación era oral, podría ser en una epopeya, en un poema o en un canto, la forma al final era la misma, hablada. Una parte de Oriente a la que podemos hacer frecuentemente referencia es a la India, que se encuentra al sur de China, la India será el otro extremo, geográficamente hablando; tal vez nos falte más interés por conocer otras propiedades de lo que ahora es un país, tal vez la única referencia que podemos traer, es el tema de la reencarnación, a Gandhi o la pintura de henna en las manos. Pero la tradición, formas de vida, cultura, organización social y política de esta parte de oriente tiene una raíz igual de profunda de lo que nos aconteció en México en la historia prehispánica. Nuestra imaginación puede tener muchas ideas al respecto de que es la India, y/o si no tenemos ninguna idea al respecto, podemos conocer más a partir de aquellos textos que resolvieron escribirse para que aquello oral, permaneciera. En el corazón de Asia, se encuentra el río Ganges, uno de los principales en toda esa área planetaria, donde abundan pantanos y cañaverales, ríos tibios que se derivan en un calor que te cansa, con monzones de lluvia masónica y gélidas ventiscas que permiten una fauna mutante. Las civilizaciones antiguas al ser principalmente agrícolas, tienen la necesidad de desarrollarse en las faldas de estos grandes ríos y precisamente en estas condiciones se desarrolla la India. Se les dice contrastes cuando podemos hablar de situaciones climáticas, fauna y flora que se desarrolla en aquello adverso, y es desde esas adversidades que el ser humano entiende su contexto, su forma de vida y lo que le acontece: la naturaleza. Por lo tanto no es ajeno a nosotros comprenderla e interpretarla, darle un sentido a aquello de lo que formamos parte. En el caso de la India donde existen más de cuatrocientos millones de seres que hablan unas treinta lenguas y múltiples dialectos, en donde se dividen por zonas, por tipos de relaciones familiares, por razas, por espacio geológico, es donde conviven diferentes tipos de tradiciones budistas, hinduistas, brahmánicas, musulmanas, clases dominantes o sistemas políticos, y que obviamente se relacionan con un sistema económico, tienen una comprensión del mundo que forma parte de un patrón determinado, este sobrevive de lo que se conoce como hinduismo sánscrito (E. Rohde, 1978); etimológicamente, la palabra sánscrito, formada por dos vocablos “sam” y “krita”, significa “esmerado, perfecto, impecable”, el sánscrito pertenece a una de las lenguas humanas más antiguas y que al ser escritas se convierten en tradiciones que aún tienen vigencia para aquellos que poseen un recuerdo consistente de las costumbres y creencias ancestrales, aunque hablamos de hace miles de años y no de hace un suspiro en la historia universal. Comprendemos al mundo hindú porque se encargó de producir una amplia y poética literatura que nos permite a grandes rasgos interpretar el desarrollo de sus modos de existencia como civilización, asumimos que en algún momento nos interrogan esas dudas que nos permiten invitar a la fantasía, pues lo relacionado al “lejano oriente” parece místico y profundo. Resulta más sencillo cuando empezamos a conocer a un nuevo amigo, aprender primero qué le gusta, es más fácil tener comunión con una persona cuando sabes cuáles son sus preferencias y la preferencia del hinduismo está en la obra de El Bhagavad Gita, texto en sánscrito religioso y filosófico, el más conocido, por cierto, pues todos hemos escuchado la canción de The Beatles “oh hare hare, oh krishna krishna”. Quién sabe qué confusión hubo en estos miles de años que solo encontramos relación con esa palabra: Krishna (vishnu o shiva), “hare hare”; Bagavad Gita por nombre significa “La Canción del Bendito”, que presenta una alegoría y resulta ser uno de los ocho clásicos de la literatura sagrada, escrito alrededor del año 300 a. n. e. pero como describimos antes, transmitido de forma oral por muchísimo más tiempo. El Bagavad Gita nos relata que la figura de Krishna -avatar religioso hindú, como para nosotros es Jesús-, era un guerrero que no deseaba pelear, prefería la paz sobre la violencia; este guerrero, resulta ser la reencarnación de un dios, octavo avatar de Vishnu, quien lo dirige, ciertamente, en sus pensamientos. Krishna tenía que aceptar que al nacer en una casta guerrera no podía rechazar su destino, no debía temer de matar al enemigo pues para comprenderse en el universo, uno de los principales ideales es saber que el cuerpo no tiene importancia, pues el hecho de aniquilar el cuerpo no lastima el alma, y la única forma de salvar el alma es cumplir con tu deber en este paso corporal de la vida. Krishna debía cumplir con su deber de guerrero. Hay varias diferencias entre las tradiciones y religiones que describen estas creencias respecto a la vida, la muerte, la existencia y esos temas importantes que generan una filosofía representativa de una civilización, podemos discutirlo de ser posible, pero ahora lo que nos corresponde es comprender que el Bagavadgita no solo relata las aventuras de Krisha, un personaje histórico que parece haber existido (que pasa por un proceso de deificación), y que no solo aparece como referente de este texto, también se menciona en los Vedas y en Mahabarata, epopeyas del conjunto de textos sagrados para los hindúes, este texto resulta ser una serie de reglas éticas y morales, que parten de un guerrero que cuestiona su acontecer durante sus batallas y que desarrolla al platicar con Arjuna. Krishna en un momento de iluminación mental, le revela a Arjuna, su mejor amigo, una serie de conocimientos para alcanzar un espíritu supremo, a estas enseñanzas se le nombran yoga imperecedero, pues como la palabra lo muestra, ha permanecido durante la historia humana; y no, el yoga no son sólo posiciones extrañas que solo malabaristas y contorsionistas pueden hacer. El yoga es una acción, no una en concreto, si no aquella que por la autodisciplina te permite un estado brahmánico, es decir un estado de concentración, de paz interna, de tranquilidad, de plenitud. El yoga es armonía, buscar la perfección en todo cuanto se hace, así se conoce el gozo de la eternidad, una visión percibida por la razón; cuando todos los deseos se hallan apaciguados, silencias todos tus pensamientos uno puede verse así mismo en todos los seres y a todos los seres en su corazón. El yoga en términos simples, es una acción, no una metáfora, por ejemplo, la concentración en una actividad concreta: barrer el patio, leer un libro, diseñar una estructura, comprender la lógica numérica, realizar un tipo de arte, es todo aquello que te de goce, no de sentidos, más bien de intelecto, como desarrollar la capacidad de transmitir información, el yoga para quien escribe este texto, es escribirlo. “El gita propone la acción como agente catalizador y estabilizador de la sociedad; y hace notar que existe cierta interdependencia ética de los diversos constituyentes sociales y subraya el papel que juega la autodisciplina y el trabajo en la vida moral y social del individuo. Es decir, que todos deben de actuar para cumplir con el dharma, destino labor social asignada, practicando la autodisciplina que mantiene alejadas de las mentes las ambiciones terrenales mientras el individuo actúa.” (E. Rohde, 1978,) La acción, es yoga, y es la enseñanza de Krishna. El gita tiene un mensaje para todos, de todas las edades y condiciones, acercarnos a los conocimientos antiguos nos permiten el crecimiento del alma o de aquello que llamamos también mente, quien puede rechazar aquello que te permite la paz espiritual, por ello existen las religiones, hoy aprendimos de la que nace en este mundo alterno y nada lejano a las virtudes humanas universales procedentes de la India. Tal vez en otra ocasión podemos hablar más acerca del Yoga y su significado filosófico. ¿Cuál es tu yoga? 

 Referencia Bibliográfica. E. Rohde, T. 2. (1978). La India Literaria (Porrúa ed.). Mascaró, J. (1962). Bhagavad Gita (Debate ed.). Versión de Juan Mascaró.

jueves, 19 de julio de 2018

Ruido, tiempo y vacío: el mismo discurso.

I. Lo que no sé, lo que si sé, lo que me falta conocer:
Temo  ante mi ignorancia todo el tiempo, sobre todo en una de las áreas que me causa placer de existencia, la música. Conozco, se de muchos que son capaces de memorizar discografías, títulos y hasta sellos donde se presentan su diversificación de ruido, cronológicamente o históricamente en unión o concretamente momentos o procesos con influencias y contenidos particulares. No soy capaz de identificar ruidos concretos, destinarles un parámetro y juzgarlo, desde su composición hasta la forma en la que se transmite o sus contexto o trasfondo. No es que no lo reconozca o no me dé cuenta, es que a pesar de todo ello, ese conocimiento no me interesa, me causa duda justificar la construcción de una estructura porque termina siendo un conservadurismo lleno de moralidades o normas estéticas. En general todo ruido empiezo a disfrutarlo en los primeros cuatro segundos, si no me siento cómoda, lo desecho.
Para tomar este tipo de radicalidad pasaron varios momentos, para conformar mi forma de interpretar el ruido, el primero con las bandas y círculos de amigos metaleros que discutían el porqué de ciertas piezas, los integrantes de las bandas y porque en un supuesto, los interpretes hacían un trabajo magistral, o en la composición o en la ejecución, la apreciación de los grandes solos larguísimos, de lo aparatosa de una batería o de la estética de una guitarra; la técnica en cualquier arte siempre tendrá la base para la discusión y ser conservador, incluso en la música me provoca observar un figura de poder y querer ir en contra de ella. Este fue un primer hastío por reconocer la importancia de los protagonistas, los músicos, y no la música en sí. Claro, en un marco muy limitado con la siempre latente competencia de la música popular o de la en ese momento extravagante lujuria del reggaetón, “ese viejito”.
Previo a ello el punk ya había rosado mis mejillas con un pequeño aliento en la pubertad. Pero no tuvo impacto en mí hasta mucho después.
En un segundo momento, comencé a hacerme de un gusto muy variado, lleno de procesos melancólicos comenzado con el rock en español de finales de los ochenta y principios de los noventa, pero también tuve ruidos fuertes o contundentes, de mediados de los noventa con un nuevo estilo de metal con bajos más profundos y un hip-hop nueva ola después del rap de gánsteres, que bien partían desde una procedencia  de la mercadotecnia, me abrieron paso con una divergencia sin cronología ni sabor especifico, me deje llevar por esos primeros cuatro segundos, y cualquier ruido que despertara un interés, era debidamente indagado, oía, de ser posible, toda la discografía a la que podía acceder mediante el internet  (antes de SOPA) y decidía sin temor de ser juzgada, si deseaba fuera parte de mi bagaje. El problema siempre ha sido el mismo, jamás retengo nombres, fechas, solo reconozco sonidos que me agradan; cómo defino esto de mi preferencia, tampoco no lo sé.
Esta situación genero un tercer momento: No voy a discutir lo que no me gusta, lo que no conozco, entonces mejor aprendo todo lo que puedo y sigo escuchando sonidos nuevos, aunque no tenga con quien discutirlos o compartirlos, porque generalmente considero estos son procesos individuales, que te vacían para forman una parte de ti, sin embargo no son tu reflejo, ni quien eres en definitivo. Que sigue siendo una discusión que tengo interna, para mí siempre fue evidente en las personas el tipo de música que escuchaba por la forma en la que vestía, un día mi mejor amiga me dijo que no me vestía normal y que ella no podía distinguir ese rasgo de mí, mi expareja me dijo que era  “indie” y de alguna manera si comprendí la definición porque de hecho un tiempo procure esta música, sobre todo porque me pedían arreglar el html de las páginas de myspace de bandas de otras partes del país. Pero no me convencen, ni corroboro que las personas se puedan entender a los otros por la música que escuchan o el ruido que prefieren.
A lo largo de mis estudios profesionales y personales aprendí que: durante la época las primeras civilizaciones cada una tenía un sonido que los representaba a partir de sus formas estéticas íntimamente relacionadas con sus cosmogonías y obviamente con sus medios naturales, una vez que los procesos de mestizaje se dieron estos sonidos de igual forma tuvieron un sincretismo, en caso continental los mensajes de estos momentos quedaron grabados en las conexiones entre las primeras civilizaciones y sus procesos contextuales, por ejemplo en el jazz, la cumbia, las polkas, jarabes y la música tribal etc. [1]
Una vez que el mundo se moderniza con la electricidad [2] comienza un segundo proceso de formación creativa y estética, lo que se produjo como sacro durante la edad media, la edad moderna lo contradijo de mil formas, por ello el rock se satanizo en todos los tipos de religión monoteísta de mediados del siglo XX. –uno de los grandes alcances del ruido que pasamos a segundo término- Incluso se cuestionó quienes podía producir, interpretar o ser escuchados a partir de las condiciones y contradicciones sociales respectivas de la época histórica. –only White Man and shit- En este punto casi por finalizar la segunda década del siglo XXI, en que nos encontramos como estas nuevas formas, variadas, deformes, amorfas, podemos cuestionar las técnicas todavía, podemos hablar de música altamente metafísica como diría la Dra. Villapudua o podemos anticipar y decir que todo se ha producido y solo estamos en un eterno retorno de combinaciones posibles.
II. Lo que discuto:
Un día una amiga me afirmo algo relacionado con mi forma de vestir, no había caído en cuenta de la conexión entre la moda y vestimenta con la música, pero esta idea si era un referente, cuando era niña leí un libro donde hacen hincapié en como las formas de expresar la identidad se ejecutan con lo que tenemos próximo[3], incluso hace una recopilación breve e histórica de las modas como el punk y el surf para hablar de la individualidad al momento de elegir tus prendas [4]; el caso es que al decirme esto, cuestione para mi interior que tipo de ropa usaba y si esta manifestaba mis gustos. Discutía, como parte de mi formación musical con una cabeza melómana, biblioteca andante del punk y rock clásico entre sus géneros derivados, acerca de la etiqueta que se interpone entre el personaje y la música ejecutada, que se interpreta en el debería de una actitud, es decir el estereotipo de aquel que escucha cierto tipo de sonidos y se comporta, viste o incluso transmite ciertas emociones entorno a lo que los interpretes de las piezas quisieron manifestar o exponer con su música, el defendía, y yo decía que -¡a la verga con esa cura!.  Un gusto musical no me va a definir no va a definirnos como persona, al menos no concuerdo con que sea de una manera concreta o final. Pero es parte de ese mismo esquema que comento respecto a que no me importa si me define o no, me gusta la música que escucho sin necesidad a veces, no de identificación o por buscar una identidad, escucho cumbias rebajadas y no me visto como cholombian, o de cierta forma, a la Lila y su crush con Frida, también le gustan los Cadetes de Linares y Ramón Ayala, ejemplos solamente para verificar mi sentido de ridículo.
El ruido entonces independientemente si te define o no, a partir de lo que escuchas o decides que te identifique porque lo disfrutas,  solo se deriva de un sentido utilitario. Entonces, de nuevo caemos en la discusión de lo no-estético: te gusta porque es la moda, o porque es una imposición. No viene desde tú mera disposición ante ese sonido particular.
Es por ello para lo que escribo toda esta mierda y cuestiono: por qué tu figura se debe configurar ante ciertos roles o condicionamientos que se derivan de lo que se estructura, en este caso en torno a la música, su género o sus representantes (incluso lo que visten y su comportamiento), es darle un valor al interprete y no al sonido, al ruido.
El ruido no es un parámetro es un vacío donde todo está conectado, intensificado, nunca es suficiente, es dionisiaco[2], enfurece y sana en todos los mundos y tiempos, no será reducido a una etiqueta o una regla de comportamiento.
III. “El arte” y del discurso: Fake assshit
Y si realmente la música definiera una situación de ti [5], que podía atribuírsele a una persona que escucha música romántica y golpea a una mujer,  ¿son aplicables estas sentencias morales para cualquier género? Cuando mezclamos las normas de las técnicas y conservar una pureza de las piezas, con imperativos categóricos morales, afines a conductas y posiciones ideológicas, preservamos, conservamos estándares y parámetros que según mi entender en la naturaleza humana son siempre cambiantes, constantes y modificables.
No se puede ser juez y policía. Entiendo que entonces el contexto le pertenece a quienes participan en él, son acreedores de su formación y destrucción, sigo cuestionando si a partir de ese contexto y la propuesta significativa de ciertas tendencias musicales que representan ideologías y estructuras, podemos discutir características de género y/o de relaciones afectivas, de conductas contradictorias e ignorantes sin inventar una regla o una situación normalizada. Quién inventa estas leyes morales dentro de los espacios que compartimos, quiénes proponen la competencia deliberada de autoproclamarse defensores de una política o dictadura, por un gusto musical…
Solo porque escuchas cierto tipo de sonido, ruido, o género no tienes que seguir esa tendencia de querer  “hacer lo correcto”, porque sobre todo dentro del imposición de ciertas manifestaciones ideologías relacionas con su expresión musical, lo mínimo que debería ocurrir para aquellos que escuchan música relacionada con la contra cultura, la protesta, o por “ser música desalinizadora” es, proponer nuevas formas de relación que nos permiten, no para medir tu significancia dentro de ese gusto o género. Es un absurdo porque no es coherente porque rebasa más a la música y deja de tener validez si no es primero el ruido y luego tu puto drama porque no funciona tu vida y tu única opción es refugiarte en una tendencia, género o estructura que te determine.

[1."Pasos de Cumbia" serie documental de 10 capítulos. Es el viaje del músico chileno Cuti Aste que recorre África (Nigeria y Camerún) buscando los orígenes de la cumbia que trajeron los esclavos a Latinoamérica.]
[2. Hice un artículo acerca de la música como proceso dionisiaco en relación al texto de Nietzsche del Origen de la Tragedia, en donde Apolo, es el reflejo de la razón y todo aquello que es válido o verdadero y Dionisio es la representación del party y la delincuencia \m/]
[3. The Complete Costume history, Racinet Augusto, Tomo I y II. Explica el texto que la vestimenta se ha modificado a lo largo de la historia según los modos de producción de pasar de ser sociedades agrícolas a ser se segunda economía y a su vez terciara, a través del intercambio comercial, es decir de tipos de telas y materiales así como sus usos. Lo mismo sucede irreparablemente anexado el contexto musical, por ejemplo con la formas de las trompetas para ser útiles en cómbate y usables con los uniformes[5]]
[4.. “¡Por favor no te vistas de fontanero! O hijas, madres y tías en busca de su look”]
[5. Guía incompleta del Jazz de Rius]


martes, 29 de mayo de 2018

Pautas para relacionarse con los seres alternos.*




Premisa: Me hago responsable de mis decisiones, de mis actos y sentimientos.
Siempre he dicho las cosas como las miro, las expreso con pocas personas y elijo con cuidado con quien externo en serio mis ideas; eso comparto con los otros, pues cuando los escucho me hace sentir que de igual manera se comparten. Es el único parámetro que tengo y es por ello que no se me ocurre la idea de que con quien intento compartir la vida, no me tenga algún grado de consideración; la estima supongo, tiene también sus matices.
Me parece absurdo, que pueda hablar alguien de todas las cosas con otro ser –alterno- y que realmente no se consideren como para conocerse, que nunca lean entre reglones, que no quieran adivinarse, o que en realidad las cosas de las se hablen en el proceso no tengan importancia.
Tal vez si, queda en un monologo, tal vez porque no me doy a entender o porque no se da esa comprensión. Muy irónico cuando de lo único que hablo es que somos espejos.
Mí reflejo es el siguiente: al invitarme a tenerte confianza, no puede ser solamente  unilateral. Tal vez sea algo que en mi exclusivo caso, es lo único que poseo que vale la pena y que ofrezco a los demás que pienso que también lo valen, cosa que en muchas ocasiones, fallo, no sé realmente a quien le otorgo esa confianza de expresarme libremente, de ser quien soy sin sentirme juzgada o atacada porque si mi memoria no me hace errar,  no he juzgado acusadoramente, en ningún momento a nadie, a pesar de la opinión seguramente mal fundamentada que pueda tener de la vida de alguien más, igual de invalida que la misma acción. Observo, sin embargo que esto no impide a los otros juzgarme solo en su medida, en su regla, siendo el tipo de conductas que me hacen sentir herida. Es como si no me conocieran, o no tuvieran idea de quién soy. Me ofende pasar experiencias con otros seres para darme cuenta que son genéricos. Comprendo aun así, que son parte de mi vida, esa es la importancia que les doy, lo crean o no; confíen en mi o no, intento lo más posible ser coherente con mis ideas y actos. No les dejare de pensar, ni de apreciar, ni dejare de permitirme compartir la vida. Pero he determinado que no permitiré que me hieran. Anulare,  porque no me siento culpable ser quien que soy, es lo mejor que me ha pasado.
Sin embargo comprendo también que lo que los demás consideran amistad no es en los mismos términos que yo, que los otros me brindan,  en lo que pueden o desean otorgar, no he pedido tampoco una atención, privilegio o preferencia. Me parece ilógico, -pienso“así es él/ella, me puede dejar de hablar o alejarse o apartarse cuando quiera, es su vida-  que los demás se pongan  a pensar del mismo modo  de mí como con todos los demás que los hieren, a esas personas no les brindo mi afecto o comprensión, y termino experimentado la sensación de hastió, por groserías, por juzgarme de una manera tan limitante, como si me compararan con alguien más o si tuviera que deberles algo, me parece que es no tener la mínima cortesía o respeto por todo lo comparto al expresarme, al ofrecer y tener confianza. A mi sinceramente no me importan esas convencionalidades, ni si nos usamos, gustamos o qué sienten al estar conmigo.
aplicable en todos los términos de mi existencia, salvo los casos en que determine y en que no me imponga nadie, tengo mi autonomía y no considero que no es una prohibición visible tener varias parejas o estar con quien yo quiera, con la etiqueta o formas de relación, cualesquiera que se llamen, soy muy cínica y sincera como para no decirlo.
Reconozco que me emocionó mucho cuando hablo con los demás que me parecen atractivas intelectualmente es lo que me genera confianza querer hablar de todo, incluso el platicarte de otras personas o lugares o qué se yo.
La verdad es que pregunto porque vergas voy, o vas a sentirte ofendido por mí. Vivo mi vida como se me da la gana y no se la ando justificando a nadie, me he percatado de mi patrón de daño y actuó sobre de ello con esto, con no permitir interactuar con aquellos que no me consideran en relación a todo lo que escribí, según estas pautas, que no deseo que sean parámetros, pero las establezco como una herramienta para sanar lo quebrado y feo que tengo dentro, que sigue en proceso de recuperación, que sigo intentando con fuerza porque todo parece una imposición, porque siempre me retengo como si fuera imposible demostrarle a todos quien soy por miedo a ofenderlos con mi ser, esa culpabilidad me deja un dolor horrible en mi hombro todos los días, que incluso escribiendo sobre de esto me punza y me genera esa impaciencia, no soy responsable más que de mí, esa es mi vida y medida, no me encierro en sentirme mal, es una maldita sentencia de muerte: no me voy a permitir personas a mi alrededor que me hagan daño o me hagan enfadar, es lo segundo que me impide después de mí.
En primer momento parece sencillo ignorar el comportamiento que afecta, pues en realidad no se auto-atribuye, por eso es difícil notarlo. En un segundo momento las ansias por comprender, al grado de sentir una molestia que inquieta. Se analiza exactamente qué provocaba esa molestia, a la que le corresponderá una reacción, y será así porque generalmente es por sentirse atacado por una conducta, no sin fundamento. Hay un tercer momento, realizas que la violencia se produce por un desencadenamiento de actitudes y conductas propias y de los seres alternos, porque somos espejos. El reflejo te dirá quién eres y lo que le estas dando al otro ser que eres tú.

Seguramente será  también una decisión establecer una interacción alrededor de mi ser –alterno-, tampoco eso me interesa.  Son pocos que comprenden lo que digo, lo que muestro, con esos está bien para ser real, si prefieren los demás también decidir no compartirse, será esa es su responsabilidad.


*Publicado en el mi tercer zine :)

viernes, 30 de diciembre de 2016

No te aburre, pensar igual que los demás.

La edad asecha a los consciencias torpes que se determinan por el debería y no por el quisiera.  Nosotros decidimos como crear nuestras vidas juntos. A veces decido de tal forma que no todo lo que se construye resulta ideal, en el sentido de que termina siendo un consecuencia negativa para cualquiera de los involucrados. Las personas de las que decido rodearme si bien en un momento tienen su funcionalidad en otros, no sé si por mi empatía desvariada o mi forma tosca de ser, se pierden como cuando pierdes un objeto efímero: un botón, cincuenta centavos.
Pienso en todos ellos, en su mayoría hombres, siempre ha sido así, desde que recuerdo, me rodeo de varones porque me permite una mejor relación, sin esas fracturas sentimentales que poseen todas las mujeres. Eso me ha permitido tener esa ambivalencia entre los géneros que hasta muy tarde aprendí a comprender y que me causa una sensación placentera no verme dentro de los sistemas emocionales, instrumentales femeninos.
Hay veces que realmente me causa un desagrado el comportamiento, códigos éticos y maneras en que funcionamos como “mujeres”, generalmente son las personas que me terminan decepcionando, causando situaciones desagradables o me cuestionan en cuanto al afecto que brindo a los otros seres vivos. Me discuto internamente por esto, aquello del debería, sigo insistiéndome en que sería agradable tener hijos o casarme o idealizar todas esas pautas que supuestamente son aceptables, por ejemplo; sin embargo las contradicciones de estos actos “comunes” en todos los humanos de igual manera me hacen crear formas alternativas de ideología y pensamiento que no voy a definir en un contexto o aplicación social, como ahora se determinan muchas mujeres como feministas, pero este sistema de pensamiento tiende como en la religión a ser creador de opuestos que se determinan desde un mismo concepto, ateos y cristianos son lo mismo.
Ahora habría que inventar nuevas formas de relación, de discusión, de presentar los conceptos, lo mismo pensaba hace algunos años cuando hablaba de la legalización de la marihuana como una posibilidad, muchas caras raras y gestos amorfos se me presentaron, en esos momentos en California aún no se aprobaban las leyes que ahora rigen muchos de los contratos sociales para los consumidores, y bueno el capitalismo tiende a absorber todo tipo de cuestionamientos relacionados con el consumir, así, consumimos feminismo, cada quien lo viste, lo ideologiza, lo impone y lo determina, a partir del consumo que le va mejor, esto sigue siendo un apego a lo material y si lo material es efímero para que tanta defensa, es como si defendieras tu celular, tu televisión o tu computadora; que muchos lo hacen o ponte a pensar en que defiendes como tuyo, como tu identidad.
Sigo pensando en la violencia de cambio, que necesitamos violentar, no lo que nos parece ajeno si no que lo que tenemos como propio, violentar hasta las células para transformar las necesidades biológicas que imponen ciertos tipos de comportamientos, violentar las neuronas que nos provocar satisfacción en ciertos actos y desdén en otros, violentar la mentalidad atrofiada en que crecimos los hijos de los noventa, llenos de todo material y faltos de arma espiritual, esto último solo por el hecho de que nos dejamos llevar por la corriente y la tendencia, se extingue y vuelve a consumirse, nada nos pertenece porque no sentimos la necesidad de identidad si no de correspondencia, copiar y pegar todo lo que nos parece y rechazar aquello que no se parece.
Y que es loq ue define nuestra era entonces:  ser xenofóbicos en el siglo XXI